jueves 22 de mayo de 2008

A cada paso

Las horas ya no significan nada. Son nuestra diferencia y nunca nuestro encuentro. Las tres de la madrugada ya no es un poema con el que me nombras. Las horas pasan y ni siquiera pasan a la vez. Sólo en el silencio que inventamos para no tener que hablarnos, imagino que coinciden mis pasos y los tuyos por cualquier lugar del mundo. En cualquier calle estarás pisando mis recuerdos mientras caminas. A veces, un quizá, me estremece y miro el reloj. Las diez. Y cuando vuelvo a mirar me abandono al tiempo, me rindo ante él, y los recuerdos crujen como las hojas de otoño al pisarlas y me duelen los pies a cada paso.

1 comentarios:

conchi dijo...

Me encanta eso de que los recuerdos "crujan como las hojas de otoño", y lo de pisar los recuerdos en cualquier calle. Yo a veces camino por una calle en la que algo pasó, algo definitivo, algo inolvidable en mi vida..., y ahora sólo es una calle, sólo esa calle. Y me pregunto si algún día, dentro de unos años, justo cuando la vuelva a pisar no estará sucediendo en mi vida algo definitivo, inolvidable.
Un gusto leerte Carmen,