Te meces en mi recuerdo. Mi saliva se llena de ácido dulce. Mi cuerpo se estremece al tocarlo con tu dedo invisible. Te meces en mi recuerdo y lo llenas todo de sombras y luces, de luna y de mar, de rincones inventados por los que hemos paseado. Te meces en mi recuerdo y te encuentro inmóvil y te doy vida por un instante que abarca el tiempo. Eres príncipe y sapo, mi libertador y mi dueño. Mi alegría y mi dolor. Eres el hombre que se desvanece ante mis ojos y al que sólo puedo ver en mi imaginación hambrienta de caricias, de alas, de sueños, de verdades mal contadas. Eres el hombre que me inventa cada día, y al que yo invento, que me toca con sus dedos, que me abraza y que me besa en el cuerpo y en la boca de otras mujeres de carne y hueso, mientras yo imagino que escuchas mi voz en cada una de ellas, que soy yo y no ellas por las que estás ahí tumbado en sus camas, haciéndote feliz. Soy yo la que sueña con tu cuerpo desnudo mientras te desnudas y sigiloso te deslizas en sus pieles, en sus pliegues, en sus sábanas. Saciada, la mañana me deja un sabor ácido dulce.
lunes 5 de mayo de 2008
Ácido dulce
Te meces en mi recuerdo. Mi saliva se llena de ácido dulce. Mi cuerpo se estremece al tocarlo con tu dedo invisible. Te meces en mi recuerdo y lo llenas todo de sombras y luces, de luna y de mar, de rincones inventados por los que hemos paseado. Te meces en mi recuerdo y te encuentro inmóvil y te doy vida por un instante que abarca el tiempo. Eres príncipe y sapo, mi libertador y mi dueño. Mi alegría y mi dolor. Eres el hombre que se desvanece ante mis ojos y al que sólo puedo ver en mi imaginación hambrienta de caricias, de alas, de sueños, de verdades mal contadas. Eres el hombre que me inventa cada día, y al que yo invento, que me toca con sus dedos, que me abraza y que me besa en el cuerpo y en la boca de otras mujeres de carne y hueso, mientras yo imagino que escuchas mi voz en cada una de ellas, que soy yo y no ellas por las que estás ahí tumbado en sus camas, haciéndote feliz. Soy yo la que sueña con tu cuerpo desnudo mientras te desnudas y sigiloso te deslizas en sus pieles, en sus pliegues, en sus sábanas. Saciada, la mañana me deja un sabor ácido dulce.
Etiquetas: Carmen Jiménez
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3 comentarios:
Carmen, se te salen las palabras de los dedos y caen en el Planeta y depositas este ramo de imágenes que dejan un sabor agradable.
Me alegra volverte a leer.
Un abrazo
Y a mi me agrada que me leas.
Un beso,
Carmen
Me encanta la cantidad de mundos en los que nos podemos sumergir leyéndonos...tantas cosas pueden llegar a encerrar las palabras. Todo un reto. Todo un placer.
Un beso Carmen,
Conchi.
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