<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264</id><updated>2012-01-20T13:47:15.354+01:00</updated><category term='Nacianceno'/><category term='Julia Westphal'/><category term='Conchi Moreno Macías'/><category term='Jorge'/><category term='Carmen Jiménez'/><category term='Ignacio Cisneros'/><category term='Marta'/><title type='text'>Planeta Moleskine</title><subtitle type='html'>Unos cuantos locos enamorados de la literatura que comparten su pasión</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>carmen jiménez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-H66KJvlDQ74/TxliR_9oXwI/AAAAAAAAATo/FHJoz8Y64os/s220/371322_100000103493263_1356592373_n%255B1%255D.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>79</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-9126514876023269497</id><published>2008-10-27T18:48:00.002+01:00</published><updated>2009-03-09T21:59:39.499+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Juegos inocentes</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De niños, ella y yo, nos repartíamos las estrellas y la luna. El sol no entraba en el juego porque era demasiado candente y a esa edad no nos permitían jugar con fuego. Después a ella las estrellas le parecieron poca cosa por su tamaño y nos quedó sólo la luna. La mitad era mía, la otra mitad era de ella. Y ahí empezaron nuestros conflictos porque ella nunca quiso entender, que por temporadas su mitad desapareciera de un momento para otro, aunque la mía también desaparecía un tiempo después. Pero ella me lo achacaba como un descuido. Se enojaba, pero nos volvíamos a contentar cuando la luna volvía a aparecer.&lt;br /&gt;Ya de grandes se enfadó conmigo la primera vez que retomamos el juego y desapareció su mitad. Nunca más me volvió a dirigir la palabra.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-9126514876023269497?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/9126514876023269497/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=9126514876023269497&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/9126514876023269497'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/9126514876023269497'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/10/juegos-inocentes.html' title='Juegos inocentes'/><author><name>nalore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06390035753710758775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-8210732861012022551</id><published>2008-06-29T11:19:00.004+02:00</published><updated>2009-03-09T21:59:39.499+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Eterno amor</title><content type='html'>He dejado volar mis pensamientos&lt;br /&gt;Para hallarte en el cielo de mis sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He dejado volar mis sueños agostinos&lt;br /&gt;Para hallarte en el verano de mi amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He dejado volar mi amor de taciturno&lt;br /&gt;Para hallarte en la esquina de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dejaré volar mi vida&lt;br /&gt;Para poderte amar hasta la muerte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-8210732861012022551?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/8210732861012022551/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=8210732861012022551&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8210732861012022551'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8210732861012022551'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/06/eterno-amor.html' title='Eterno amor'/><author><name>nalore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06390035753710758775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7991038361010415212</id><published>2008-06-28T23:28:00.008+02:00</published><updated>2008-07-01T08:42:53.746+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conchi Moreno Macías'/><title type='text'>Rituales</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Lucas mira a través del cristal de la puerta de la calle y ve a su madre alejarse en la Transit blanca con la que su padre reparte pan los domingos de amanecida. No mueve un pelo. Tiene el abrigo puesto, la mochila en la espalda, la cabeza despeinada y los ojos pegados a los movimientos de ella. Le han dado carta blanca para quedarse ahí parado unos segundos todos los días. “Hasta que me pierda de vista por completo” le pidió su madre a la cuidadora de la guardería.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: verdana; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;—Déjele, total es un minuto. Una manía. Me quiere ver hasta el último instante. Ya sabe, como un ritual.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Después le arriarán para dentro: que se quite el abrigo, que no moleste a los pequeños, que a desayunar y a lavarse las manos y a dejar la silla colocada…hasta que salga la ruta.&lt;br /&gt;Son las siete de la mañana. Pura noche. El cielo está tapado de nubes. En Madrid las clases empiezan a las nueve y media, pero en el cole de Wafaa hay servicio de desayuno. Ella sube la cuesta arrastrada por la mano de su madre. Se mira los pies y se ríe sin hacer ruido porque le patinan hacia fuera con el hielo y se le chocan las rodillas. Entonces su madre gruñe y le da un tirón del brazo. El brillo hosco de sus ojos arropados por la sombra del hijab le transmite a la niña una seguridad que difícilmente podría describir con sus escasas palabras en español. Al llegar a la esquina sabe que es el momento. Después, cuando la suelte del otro lado de la verja que rodea el colegio no habrá besos ni abrazos. Su madre no volverá la cabeza—envuelta hoy en una tela gris que parece el reflejo del cielo— para decirle adiós. Wafaa le aprieta fuerte la mano tres veces. Son tres veces consecutivas, aún a riesgo de castigo. Tres veces separadas por tres segundos. A Wafaa le gusta el número tres y adora que en clase alguien le pregunte cuál es su número favorito, porque en casa nadie le haría una pregunta semejante.&lt;br /&gt;Parece que la noche toca a su fin en Lavapiés. El barrio se despereza como un gato y algunos coches desfilan con lentitud como luciérnagas con el papel aprendido. Una furgoneta sale de un garaje lejano y en la acera de la calle Concordia, tose el motor de un R-5 trasnochado, justo en frente del portal número 7. En el segundo piso Orlando revisa su mochila. A esas horas mira sin ver, para que cuando su hermano mayor le pregunte en el quicio de la puerta—a punto de salir camino del colegio—, el niño pueda decir sin mentiras que sí, me fijé y llevo todo. Pero sólo le interesa mirar por la ventana, echar a un lado las cortinas y ver la luna encaramada en lo alto de los edificios que se amontonan alrededor de ese en el que ellos viven. De todos modos, piensa, es la misma luna en todos los lugares. La misma que mira Valery desde Chiclayo y la misma que busca su madre por las vidrieras de la fábrica. Primero le guiña un ojo—sin controlar del todo el otro que se le queda medio cerrado—, después le dice: “sí, seré juicioso mami”, y por último le lanza un beso que vuela por la rendija de la ventana abierta. El viento que se ha levantado al compás del sol se lo lleva lejos, viaja alto, por encima de las antenas de las casas. Avanza saltándose los semáforos en rojo y despabilando a las farolas. Juega porque es un beso de niño: se deja caer en picado y hace un luping en el moño de una señora que acaba de salir de un portal. Remonta el vuelo y busca el rastro de su destino a lo largo de la M-30 que discurre hacia el sur todavía limpia de atascos.&lt;br /&gt;Más abajo, las alarmas de los relojes, teléfonos móviles, radios y servicios de habitaciones se ponen de acuerdo para despertar a la ciudad. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7991038361010415212?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7991038361010415212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7991038361010415212&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7991038361010415212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7991038361010415212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/06/rituales.html' title='Rituales'/><author><name>conchi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18150130624255139059</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-5752309924397391802</id><published>2008-06-23T23:34:00.002+02:00</published><updated>2008-06-23T23:35:14.561+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>La gotera</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_oRqsIJhIbBM/SGAXBlR0vCI/AAAAAAAAA6Q/8WVEFk8kmx0/s1600-h/gota.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215193684449213474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_oRqsIJhIbBM/SGAXBlR0vCI/AAAAAAAAA6Q/8WVEFk8kmx0/s320/gota.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La casa tenía goteras. O mejor dicho: una gotera. Una gotera que caía plot plot plot sobre el fregadero y sonaba metálicamente como cuando chocan entre sí los cubos de la basura. Caía a un ritmo lento y acompasado. Plot. Pasaba un rato largo desde que una gota se precipitaba del techo hasta el fregadero y la otra hacía lo mismo, el tiempo suficiente para que ellos se olvidaran de que iba a volver a caer. Plot. Como así no había quien se concentrara para nada, ni para dormir, ni para leer, ni para hacer el amor -y mira que tenían ganas-, pusieron un vaso justo debajo de la gotera para evitar el ruido metálico cuando chocaba contra el fregadero. Ahora sonaba distinto, casi desde lejos, como si estuviera cayendo al otro lado de las paredes de su casa. Plin. Era más llevadero. Si cerraban la puerta de la cocina, casi era imperceptible. Plin. Poco a poco –muy poco a poco– el vaso se iba llenando. Plin plin. Mientras leían cuentos tristes se imaginaban cómo iba llenándose. Gota a gota. Plin. Al mismo tiempo que trataban de dormirse, sin conseguirlo, contaban las gotas como quien cuenta ovejitas durante el insomnio. Si se dormían, soñaban que el vaso se desbordaba. Plin. Se besaban, hacían el amor y el ritmo de la sucesión de gotas era el diapasón de sus movimientos. Plin. Plin. Plin. Y un día el vaso se llenó. Lo vieron por la mañana, cuando se levantaron para ir a trabajar. Se dieron cuenta de que habían dejado de escuchar la gotera en algún momento de la noche. El agua se estaba desbordando, la gota seguía cayendo con su parsimonia habitual, pero ya no sonaba. Quitaron el vaso, pero al caer directamente sobre el fregadero tampoco se oía nada. Silencio. Volvieron a colocar el vaso donde estaba para que volviera a llenarse y a desbordarse, esta vez en completo silencio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se les quitaron las ganas de dormir, de leer, de hacer el amor. A veces él susurraba al oído de ella: “Plot plot plot”. Otras veces era ella la que se acercaba a la oreja de él y murmuraba: “Plin plin plin”. Pero nada.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-5752309924397391802?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/5752309924397391802/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=5752309924397391802&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/5752309924397391802'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/5752309924397391802'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/06/la-gotera.html' title='La gotera'/><author><name>Marta María López</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_oRqsIJhIbBM/SGAXBlR0vCI/AAAAAAAAA6Q/8WVEFk8kmx0/s72-c/gota.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-8648201134643326386</id><published>2008-06-08T12:48:00.004+02:00</published><updated>2009-03-09T21:59:39.500+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Certidumbre</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;Déjame acariciarte&lt;br /&gt;con mis palabras tibias&lt;br /&gt;como antojos del alma.&lt;br /&gt;Déjame susurrante&lt;br /&gt;mis encantos baldíos&lt;br /&gt;caídos en espacios&lt;br /&gt;de ilimitados siglos.&lt;br /&gt;Déjame palpar&lt;br /&gt;tu soledad de estrella&lt;br /&gt;para sacar&lt;br /&gt;a flote mi mutismo infinito.&lt;br /&gt;Déjame sentir&lt;br /&gt;tu melancolía de luna&lt;br /&gt;y atender el encanto&lt;br /&gt;de tu beldad tan dulce.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; line-height: 14.4pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);font-size:100%;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-8648201134643326386?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/8648201134643326386/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=8648201134643326386&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8648201134643326386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8648201134643326386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/06/certidumbre.html' title='Certidumbre'/><author><name>nalore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06390035753710758775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-8607964942259873932</id><published>2008-05-30T10:10:00.019+02:00</published><updated>2008-06-05T09:27:28.995+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conchi Moreno Macías'/><title type='text'>Dolores de amor</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_arhyaYNKahM/SD_ACrihWmI/AAAAAAAAAA0/N_nOJcjcges/s1600-h/corazon++sastre.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206090846543370850" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_arhyaYNKahM/SD_ACrihWmI/AAAAAAAAAA0/N_nOJcjcges/s200/corazon++sastre.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A Mar, mi amiga del alma,&lt;br /&gt;quien, en vez de inventarse dolores, &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_arhyaYNKahM/SD-4-rihWhI/AAAAAAAAAAM/F6x4MgnkgTY/s1600-h/corazÃÂÃÂ³n.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;los convierte en sonrisas&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;La primera vez que me inventé un dolor tenía nueve años. Fue justo el día de mi cumpleaños. Mi padre me había regalado un reloj Casio digital, muy novedoso en aquella época. Tenía calculadora, cronómetro, luz…marcaba la hora local de cinco países dispersos en el mundo y se podía sumergir a cincuenta metros de profundidad. Un reloj como aquel, por descontado, tenía un color ceniciento. No había ningún brillo de fantasía en sus esquinas. Nada de purpurina, ni las manecillas plateadas latiendo sobre la esfera de una Barbie, como a una niña de nueve años le hubiera gustado. Todos esos pequeños detalles—aunque muy lejos del regalo que yo esperaba— definitivamente me hubieran conquistado. Quizás se me hubieran encendido los ojos como lunas al abrir el escueto paquete, y así, quien sabe, me hubiera salvado de un destino sembrado de dolores tan reales como los tropiezos de la vida. Aunque en lo sucesivo, a lo largo de los años, los médicos los ignorarían con obstinación por anodinos o “inespecíficos”.&lt;br /&gt;Pero no fue así. Y aquella tarde del noveno año de mi vida, mientras soplaba con un hilito de aire las velas que coronaban una tarta de yema, me preguntaba por qué mis padres me habían ignorado tanto. No había sido suficiente que cada una de esas tardes heladas y tediosas de domingo me quedase atrás—mientras ellos seguían paseando—con la nariz pegada al escaparate de la librería bajo los soportales de la plaza. Las luces estaban apagadas, pero en la oscuridad de una esquina había un libro de hadas que brillaba con una luz propia y que nada tenía que ver con los seres de esta tierra. ¿Es que ellos no lo veían cuando pasaban por delante? El libro era tan grande que me hubiese podido meter dentro de él a jugar con los elfos y los nomos. Pero nada. Yo, con mi fe de niña, confiaba en que esos enanos obrasen a través de la magia para que su falta de interés se viera compensada. Después de aquello no supe si dejar de creer en las hadas o en mis padres.&lt;br /&gt;Más tarde, cuando masticaba con desgana mi pedazo de tarta, comprendí que no podía afirmar premeditadamente que no creyera en las hadas. Porque hubiera sido mentira, y porque—según la teoría de Peter Pan—, sólo por esa pérdida de niñez, hubiera aniquilado al menos a media docena de ellas. Así que los grandes perdedores fueron mis padres.&lt;br /&gt;Le pedí a mi madre que me colocase el reloj en la muñeca y cuando acabé mi trozo le dije, mirando la tarta con asco, que quería más. Cuando volví a vaciar el plato me fui a mi habitación y me tumbé en la cama. Me quité el reloj y lo coloqué con cuidado a mi lado. Entonces abrí la boca todo lo que pude y comencé a gritar. Gritaba como si me estuviese muriendo, y es que realmente pensaba que esa noche sería la última de mi vida.&lt;br /&gt;Cuando mi padre entró corriendo en urgencias conmigo en brazos, le advirtió al pediatra de guardia que traía un dolor que me atravesaba el lado izquierdo del vientre como una daga, y que quizás fuera apendicitis. El médico—un hombre de barbas blancas y las orejas algo puntiagudas—asintió y mandó que me llevasen a rayos x. Al rato salió empujando la camilla sobre la que me habían colocado y con voz grave dijo:&lt;br /&gt;—Efectivamente la niña está sufriendo mucho…&lt;br /&gt;Vi como mis padres se cogían de la mano&lt;br /&gt;—…sin embargo, no es apendicitis. Ni ninguna otra cosa. Es probable que sólo sean gases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, y dada mi limitada capacidad para inventar dolores—quizás debido a que los niños no saben nada de padecimientos,— mis males siempre estuvieron relacionados con la zona abdominal y así fueron recibiendo todo tipo de diagnósticos confusos a medida que crecía. Acetona, agujetas, flato, mala digestión, cólicos —este era el más habitual, y aprendí a convivir con una cajita verde y blanca en la mesilla de noche donde decía Buscapina— dispepsia o síndromes con cualquier apellido…&lt;br /&gt;Hasta aquella tarde de verano al pie del mar, cuando el sol teñía a lo lejos las chumberas de naranja. En un callejón entre dos casas vecinas, vi al chico que pocos días atrás me había dado el primer beso de mi vida. Yo todavía sentía mis pies flotar al pensar en sus labios húmedos y entornados como invitando a pasar. Yo tenía trece y él quince. La chica que apretaba contra la pared y a la que le metía la lengua en la boca debía de tener más de diecisiete. Entonces sentí que un dolor rodaba desde mi pecho y se me instalaba debajo del ombligo. La punzada me hizo doblar las rodillas, y caí en las baldosas del paseo marítimo como un pájaro herido.&lt;br /&gt;Aquella vez el médico le dijo a mi madre que probablemente —aunque era más ojo clínico que otra cosa— tenía una inflamación lógica de los ovarios que precedía a mi primera menstruación.&lt;br /&gt;—Su hija se está haciendo mujer —dijo como el que remata un discurso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ese día mi creatividad para las dolencias floreció con el mismo ímpetu que mis senos. Las algias campaban a sus anchas por mi cuerpo: cefaleas, lumbalgias, neuralgias, otalgias. Tardé en saber que a medida que maduraba, estas manifestaciones llegaron a traspasar los receptores del dolor de mi piel y crecían en forma de manchas o me doblegaban a través de mareos o náuseas. Cuando iba al médico era incapaz de definir dónde me dolía, porque saliendo de casa me atormentaba la cabeza, y al llegar a la consulta juraba que era el esófago. Había además un denominador común: todos remitían espontáneamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, por mi parte, al acabar el colegio me matriculé en la facultad de medicina para quizás, mediante el conocimiento, llegar al origen de tanto sufrimiento leve pero insidioso. Jamás logré establecer una conexión entre todos aquellos trastornos. Hasta que un año, en la noche anterior a Navidad, recibí una llamada de mi novio.&lt;br /&gt;Hacía dos años que salíamos y nos amábamos con la dulzura de los veinte años. Los últimos meses habían sido complicados porque él estaba bajo de ánimo y había comenzado a frecuentar un psicoanalista. Pensábamos que aquellas fechas familiares nos aferrarían a un sentimiento que crecía con los días y habíamos quedado en que vendría a cenar en Nochebuena a mi casa.&lt;br /&gt;—Cariño, es mejor que lo dejemos. No estoy seguro de nada.&lt;br /&gt;Fueron las últimas palabras que le escuché decir.&lt;br /&gt;Esa noche comí y bebí con normalidad. Hasta podría decir que disfruté. Pero al acostarme tuve el dolor más diáfano, localizado y persistente de cuantos había soportado hasta entonces. Sentí que se me abría el pecho en el lado izquierdo, una presión seguida de falta de aire y un pinchazo entre las costillas. En esa ocasión no tuve dudas. Me dolía el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque hasta el suceso de la grúa—algunos años más tarde— nada ni nadie arrojó verdadera claridad sobre la causa de mis quebrantos. Una mañana salí a buscar mi coche temprano para ir a la biblioteca. Pero no arrancó. Cuando llegó la grúa entre la niebla del invierno y el mecánico me preguntó por los síntomas del coche, rompí a llorar. El hombre tuvo la entereza de ignorarme y tratar de poner el coche en marcha sin mi colaboración. Como no lo consiguió, cargó el coche y me invitó a subir en la cabina de la grúa mientras yo seguía llorando. Lloré cuando se adentró en la ciudad y cuando me llevó hasta la antesala de una clínica en la que se detuvo para dejarme a mí antes que al coche.&lt;br /&gt;El gruero me acompañó hasta la sala de espera y se despidió con un “mujer anímese”. Al cabo de unos minutos un hombre sin bata llegó desde el fondo del pasillo y me llamó para que entrase.&lt;br /&gt;— ¿Dolores García?&lt;br /&gt;Levanté la cabeza avergonzada con los ojos mojados, sin entender bien qué estaba yo haciendo allí. Me indicó que pasase delante de él y me dijo que íbamos a la consulta siete. Intenté decirle algo, pero asintió al tiempo que sonreía con calma:&lt;br /&gt;—Tranquila, ahora me cuenta…&lt;br /&gt;Me senté frente a él sin muchas ganas de mirarle a los ojos y encajar sus preguntas. Por los cuadros que desfilaban por las paredes, en los que me distraje unos minutos, entendí que no era un médico general, sino un psiquiatra.&lt;br /&gt;—Dígame, qué le sucede.&lt;br /&gt;—Tengo…dolor.&lt;br /&gt;Antes de empezar con mi letanía, el doctor se adelantó y me dijo que mejor le indicase el lugar señalándome con el dedo. Me llevé la mano al lado izquierdo del pecho y me animé a mirarle. En sus ojos—dos granos de café—encontré un brillo de conformidad, como si mi gesto hubiera tocado la tecla exacta en lo más profundo de sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquél hombre, doctor, Psiquiatra por la Universidad Complutense, me diagnosticó una enfermedad mortal. No vaciló en sus palabras. No me mandó volantes para pruebas diagnósticas, ni jugó al despistaje con tratamientos peregrinos. Diríase que cogió el toro por los cuernos.&lt;br /&gt;—…pero no se preocupe. En usted la patología ha cronificado. Sólo tiene que aprender a vivir con ella. Sus dolores son de amor, y lo más probable es que algún día se muera de amor. Aunque si alguien me llegase a preguntar, yo nunca le he dicho esto.&lt;br /&gt;Debió de entender, por mi forma de encogerme en la silla, que la palabra morir no estaba en mis planes, y con una sonrisa generosa añadió:&lt;br /&gt;—Y dígame ¿hay alguna forma más digna de morir?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-8607964942259873932?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/8607964942259873932/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=8607964942259873932&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8607964942259873932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8607964942259873932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/05/dolores-de-amor.html' title='Dolores de amor'/><author><name>conchi</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18150130624255139059</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_arhyaYNKahM/SD_ACrihWmI/AAAAAAAAAA0/N_nOJcjcges/s72-c/corazon++sastre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7328339520696722611</id><published>2008-05-29T21:49:00.001+02:00</published><updated>2008-05-29T21:51:59.699+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>El cordón umbilical</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_oRqsIJhIbBM/SD8JMPaa6wI/AAAAAAAAAwc/RRGBFIA5wVU/s1600-h/La%252Bni%25C3%2583%25C2%25B1a%252Bdela%252Bmosca.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205889800164010754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_oRqsIJhIbBM/SD8JMPaa6wI/AAAAAAAAAwc/RRGBFIA5wVU/s320/La%252Bni%25C3%2583%25C2%25B1a%252Bdela%252Bmosca.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi primera infancia transcurrió en la soledad más absoluta, rodeada de los adultos. Llamo soledad a la ausencia de otros niños con los que jugar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En mi mundo sólo existían los mayores. Había niños, sí... Sabía que los había en el extremo contrario del pueblo, en las faldas de la colina. Sabía que andaban juntos en bicicleta muy cerca de mi casa, que iban al colegio. Cuando bajaba al valle, repeinada, primorosamente vestida, muy seriecita de la mano de mi madre, las mujeres me decían: “¿no te apetece jugar un rato con los niños?”. Y yo notaba un levísimo refuerzo en la intensidad con la que mi madre me asía la mano. “No, no me apetece”. Pero sí me apetecía, aunque jamás me hubiera separado de mi madre porque intuía, con esa claridad que a veces asusta en los niños, que ella sin mí se sentía perdida, que el miedo se le atenazaba a la garganta, el miedo atroz a que algo malo pudiera sucederme. Y es que a mí podía ocurrírseme cualquier cosa. Subir al árbol más alto. Bajar en una bicicleta sin frenos por el prado más empinado. Meterme en el mar, con el agua hasta el cuello, sin saber nadar. “Creí que no ibas a llegar sana y salva a adulta”, me dice aún a veces mi madre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No, en mi primera infancia no hubo niños. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Viví en la casa más oscura y aislada del mundo –anchísimos muros de piedra y estrechos ventanales, como es habitual en las casas de aldea-, en la ladera de una colina y rodeada de eucaliptos. Mi padre se iba a trabajar muy temprano y volvía muy tarde, de lunes a sábado. Por eso el domingo era mi día favorito. Me levantaba a las nueve de la mañana, desayunaba leche con pan y mermelada e iba corriendo al cuarto de mis padres. Mi madre ya llevaba una hora levantada, pero mi padre no. Se hacía el dormido y yo tenía que zarandearlo. “Papá, papá, cuéntame el cuento de El flautista de Hamelin”. Y él me lo contaba siempre con las mismas exactas palabras, haciendo énfasis y pausas en las mismas escenas. Yo le escuchaba conteniendo la respiración, emocionada ante la idea de que alguien, algún día, llegara a mi pueblo y yo pudiese irme tras el sonido de su flauta. Cuando mi padre acababa de contarme el cuento, yo salía corriendo de casa hacia el patio trasero mientras oía la voz de mi madre: “¡No te alejes mucho!”. No me alejaba, no hacía falta. Cruzar la puerta hacia el patio trasero era para mí el más lejano de los viajes. Allí pasaba horas enteras. “¿A qué juegas?”, me preguntaba mi abuelo. “A ir en un barco”, le respondía yo. Seguramente le sonaría raro, pero para mí vivir en un barco, en medio del mar, era la metáfora de la independencia y la seguridad; ese lugar al que nadie iría a molestarme –aunque de eso me di cuenta mucho después–. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y tras tanto soñar con países lejanos y viajes por mar, empecé a ir al colegio. Tenía seis años. Ya sabía leer, escribir, sumar, restar y multiplicar –me había enseñado mi madre en las largas tardes del invierno anterior–. Para ir al colegio tenía que levantarme muy temprano. Bajaba desde la ladera de la colina hasta el valle y allí esperaba el transporte escolar. En mi primer día de colegio, sentada tras las ventanillas de aquel enorme autobús, vi con infinita tristeza las lágrimas de mi madre. Era la primera vez que nos separábamos. Pero el autobús arrancó y cuando la perdí de vista, miré hacia adelante y todo rastro de tristeza desapareció. Al fin había venido el flautista de Hamelin a por mí. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El colegio era un lugar enorme lleno de desconocidos. La inmensa mayoría niños. Los escasos adultos eran mujeres. Concretamente monjas. Bajé del autobús y me dejé llevar por la riada de alumnos hacia el patio central, circular y triste. Quedé parada ante la oscura capilla. Me rodeaban niños más altos que yo y a duras penas pude observar cómo se iban alejando uno a uno tras oír sus nombres en boca de la madre superiora, una mujercilla baja y encorvada con una expresión cruel en los labios, hasta que me quedé sola en el inmenso patio, entonces ella me miró por encima de las gafas y me preguntó: “¿Cómo te llamas?”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Marta María López –le contesté con voz firme, como mi abuelo me enseñó que debía pronunciar cuando me sentía insegura, para darme valor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Cuántos años tienes? –me inspeccionó de arriba a abajo y yo me sentí muy pequeña dentro del uniforme gris. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Seis –notaba el sudor frío recorriéndome la espalda mientras ella miraba el enorme listado de alumnos. Pareció encontrarme entre sus papeles. Puso su mano sobre mis hombros y me dirigió hacia un edificio alejado del patio central. Se accedía a mi aula por una puerta acristalada que se abrió con enorme estrépito de los goznes. Todos los niños ocupaban ya sus asientos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Aquí le traigo a una alumna despistada, sor Soledad. Se llama Marta María López –Mis compañeros me observaron unos segundos sin demasiado interés, pero la joven monja que sería mi maestra fijó su mirada en mí. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Siéntate en aquel sitio libre –me indicó un pupitre al fondo de la clase– y saca una hoja en blanco y lápices de colores. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esperó pacientemente a que hiciera lo que me había mandado y se acercó a mí. Me dijo que dibujara en el papel algo bonito, como ya estaban haciendo mis compañeros, lo más bonito que pudiera imaginarme. Yo comencé a dibujar. “Un barco”, pensé. Pero cuando quise darme cuenta, estaba dibujando una casa llena de gente, con un abuelo que tallaba madera en el sótano, una abuela un poco mandona que cocinaba como nadie, una madre amorosa que leía junto a la ventana y un padre que llegaba exhausto de trabajar tras haber tenido que tomar varios trenes. Dibujé también mis libros de cuentos sobre una mesa, el coche que no teníamos, pero que a mi padre –aunque los odiaba- le hubiese venido muy bien, y el gato que siempre desee tener. Dibujé muchos niños jugando en el patio trasero y, al fondo, dibujé el autobús escolar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Echas de menos a tu familia, ¿verdad? –me preguntó la monja mientras miraba mi dibujo. Lo cierto era que no. Sabía que iba a verlos en unas horas, ¿por qué había de echarlos de menos? Ella no esperó mi respuesta, la dio por sabida. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El resto de la mañana pasó volando. Saboreé cada minuto a pesar de que nada era como me lo había imaginado. O precisamente por eso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En el instante mismo en que me bajé del autobús, ya de vuelta, vi a mi madre sonriéndome y con los ojos expectantes, deseosa de que le contara cómo me había ido. Al no verla triste, tal y como esperaba, se esfumó todo resto de culpabilidad por haber disfrutado en el colegio, lejos de casa. La quise más en ese momento de lo que la había querido en mis seis años de vida –que era muchísimo–, porque me estaba regalando, muy a su pesar y no sin dolor, la libertad. Estaba cortando el cordón umbilical. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco comencé a relacionarme con los niños de mi pueblo, a desaparecer durante horas enteras con Héctor, Rober y Tito, y mi madre tuvo que aguantar estoicamente que me rompiera un brazo, me torciera dos veces el mismo tobillo al saltar de un árbol y me pusiera mala del estómago tras comer los pétalos de alguna flor. Todo ello en menos de seis meses. Pero, como dice mi abuela: “Es lo que tiene la vida, que a veces duele. Aún así, es mejor eso que anestesiarse por miedo”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Supe ya entonces que lo mejor de irse lejos de la familia era el momento del regreso, con el alma cargada de experiencias. Desde entonces, ningún viaje termina para mí hasta el instante en que le narro a los ojos expectantes de mi madre cómo me ha ido y le novelo lo que he visto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;(Pravia, octubre de 2006)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;_____________________&lt;br /&gt;IMAGEN: Gustavo Aimar&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7328339520696722611?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7328339520696722611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7328339520696722611&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7328339520696722611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7328339520696722611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/05/el-cordn-umbilical.html' title='El cordón umbilical'/><author><name>Marta María López</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_oRqsIJhIbBM/SD8JMPaa6wI/AAAAAAAAAwc/RRGBFIA5wVU/s72-c/La%252Bni%25C3%2583%25C2%25B1a%252Bdela%252Bmosca.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6204767601433116769</id><published>2008-05-26T20:17:00.004+02:00</published><updated>2009-03-09T21:59:39.501+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Invitación</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;Cuando la nostalgia&lt;br /&gt;te allane&lt;br /&gt;cuando la tristeza&lt;br /&gt;te asuste&lt;br /&gt;cuando el cansancio&lt;br /&gt;te aburra&lt;br /&gt;cuando la soledad&lt;br /&gt;te azote&lt;br /&gt;cuando el porvenir&lt;br /&gt;te angustie&lt;br /&gt;cuando las ganas de vivir&lt;br /&gt;se te acaben&lt;br /&gt;cuando la muerte&lt;br /&gt;te aceche&lt;br /&gt;cuando el amor&lt;br /&gt;te abandone&lt;br /&gt;cuando el desamor&lt;br /&gt;te amilane:&lt;br /&gt;visita mis pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6204767601433116769?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6204767601433116769/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6204767601433116769&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6204767601433116769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6204767601433116769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/05/invitacin.html' title='Invitación'/><author><name>nalore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06390035753710758775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-2560523786498243753</id><published>2008-05-22T16:30:00.003+02:00</published><updated>2008-05-22T17:33:19.707+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>A cada paso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las horas ya no significan nada. Son nuestra diferencia y nunca nuestro encuentro. Las tres de la madrugada ya no es un poema con el que me nombras. Las horas pasan y ni siquiera pasan a la vez. Sólo en el silencio que inventamos para no tener que hablarnos, imagino que coinciden mis pasos y los tuyos por cualquier lugar del mundo. En cualquier calle estarás pisando mis recuerdos mientras caminas. A veces, un quizá, me estremece y miro el reloj. Las diez. Y cuando vuelvo a mirar me abandono al tiempo, me rindo ante él, y los recuerdos crujen como las hojas de otoño al pisarlas y me duelen los pies a cada paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-2560523786498243753?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/2560523786498243753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=2560523786498243753&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2560523786498243753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2560523786498243753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/05/cada-paso.html' title='A cada paso'/><author><name>carmen jiménez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-H66KJvlDQ74/TxliR_9oXwI/AAAAAAAAATo/FHJoz8Y64os/s220/371322_100000103493263_1356592373_n%255B1%255D.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-2866708262054937097</id><published>2008-05-16T22:03:00.008+02:00</published><updated>2009-03-09T21:59:39.501+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>La magia de los números</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_ElyXzU8rXJ4/SC3pfk-7nII/AAAAAAAAAe0/SGLxO5cKM7c/s1600-h/numeros1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_ElyXzU8rXJ4/SC3pfk-7nII/AAAAAAAAAe0/SGLxO5cKM7c/s200/numeros1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201069873395637378" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Me gusta pensar en la magia de los números, en su fuerza, en sus diferentes significados. Tomo el quinientos doce, lo acomodo en mi cabeza, lo saboreo, lo palpo y lo desmenuzo: el cinco, cinco son los dedos de mi mano; uno, yo soy uno y por último el dos, ella y yo somos dos, dos que nos encontramos después de que la tierra sólo se detuvo para nosotros y luego siguió &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;girando. Yo venía del sur con mi mochila arahuaca y ella era mi norte. Es mi norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi mano, mis cinco dedos siguen la línea de su piel de manzana sobre su cuerpo extendido en el catre y recorro con mi mano, con mis dedos cada recodo de su cuerpo. Cierro los ojos para seguir el movimiento de mi mano que sube y baja por su geografía y cruza dos montañas de oriente a occidente y de norte a sur. Atraviesa los puertos. Despacio. Sin prisa. Es un recorrido lento porque quiero memorizar cada rincón, cada lugar y quiero trazar el camino de regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El quinientos doce hace parte de mi vida y me gusta tenerlo cerca para recordar aquellos días cuando los dos nos dedicamos a cultivar la felicidad que puede tener el color de los claveles y el mar; la luna y los ríos; las montañas y las estrellas; la poesía y la música. Porque a veces me quedo solo como el uno. Y sólo la certeza de que pronto seremos dos me devuelve la ilusión de que el cinco estará otra vez de paseo por su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-2866708262054937097?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/2866708262054937097/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=2866708262054937097&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2866708262054937097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2866708262054937097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/05/la-magia-de-los-nmeros.html' title='La magia de los números'/><author><name>nalore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06390035753710758775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ElyXzU8rXJ4/SC3pfk-7nII/AAAAAAAAAe0/SGLxO5cKM7c/s72-c/numeros1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-4882829656805637112</id><published>2008-05-11T01:02:00.011+02:00</published><updated>2008-05-18T23:43:03.717+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conchi Moreno Macías'/><title type='text'>Cascada</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/SCYq1ufCzPI/AAAAAAAAAGI/cJZuDWIja2g/s1600-h/cascada.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198889922345487602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 217px; HEIGHT: 177px; TEXT-ALIGN: center" height="218" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/SCYq1ufCzPI/AAAAAAAAAGI/cJZuDWIja2g/s320/cascada.jpg" width="263" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Con el libro en las manos cierro los ojos y pienso en ello. ¿Se puede pensar en un olor? “Crepúsculo”. Me concentro en esa palabra. Es más fácil si no ves nada. Nada te distrae. Incluso si no oyes. Me esfuerzo en anular las voces que silban alrededor. Las que escucho sin entender, en los labios de los que esperan delante de mí, pacientes, en la fila. “Crepúsculo”. Me he tropezado casualmente con esa palabra en la página veintisiete. Estaba allí escrita, rimando con alguna otra de dos versos más atrás. En un poema que no conozco de un libro que no tengo. Al pasar mis ojos por encima de las cuatro sílabas musicales he sentido su olor. Diáfano y dulce. Ese aroma que se concentra en su pecho; un almizcle inequívoco que queda recogido en el hueco de su esternón y que siempre me cierra los ojos de placer. Lo he advertido durante la décima parte de un segundo. Intenso y efímero. Como si hubiera pasado una sombra. En ese mismo instante ha tosido el señor con chaqueta de pana que hay delante de mí. Por los altavoces Pedro Guerra: “yo sé que la luna no da la cara…”. Entonces he levantado la vista del libro en un temblor...como si realmente él pudiera estar aquí. ¿Se puede oler a alguien que no está? Pero lo más importante ¿Cómo recupero esa fragancia? La quiero volver a sentir. Me hace falta. Quiero aspirarla, rastrearla, metérmela adentro. Por un momento he pensado tocarle con el dedo en el hombro al señor de la chaqueta de pana y pedirle que tosa justo cuando la canción llegue de nuevo al estribillo. Pero qué tonta…es “crepúsculo”. A él le gusta esa palabra. Ahí está el estímulo. Así que la aíslo. La acorralo en la oscuridad de mis ojos cerrados. No veo. No oigo. La piel de mis dedos ha sido anestesiada con una buena dosis de indiferencia, y no siento siquiera la textura del cartoné del libro de poesía que sujeto. Así pues, sólo puedo oler. Y empieza la cascada. Hay un túnel por el que gateo: las paredes son calientes, húmedas, acogedoras, como un lecho materno. Se estrecha. Huele a vainilla, a piel tibia, a perfume de hombre. Las paredes se acercan a mí, me rozan. Me arrastro y voy perdiendo la ropa. La blusa, el sostén, el botón del pantalón salta y noto como baja por mis muslos arrastrando zapatos medias todo. El efluvio se vuelve más intenso procedente del final del túnel. Lo quiero atrapar en algún lugar de mi corteza cerebral, en mis nervios, en mi lengua. Sigo bajando. Mis pechos se calientan abrigados por la piel suave de los muros que me abrazan como me gusta. De repente una luz pálida se filtra; veo la salida. Una música lejana se adentra desde el fondo. Y caigo. Desnuda, me hundo en un lago como un círculo pequeño. Y salgo a flote en el hueco redondo cubierto de un líquido templado que huele a él. Es ese cáliz de esencias donde se juntan sus costillas.&lt;br /&gt;Entonces alguien me dice:&lt;br /&gt;—Señorita…disculpe ¿Va a llevarse ese libro?&lt;br /&gt;Es mi turno para pagar en la cola de la caja.&lt;br /&gt;—No. Creo que finalmente lo voy a dejar.&lt;br /&gt;El cajero mueve la cabeza con fastidio.&lt;br /&gt;Y vuelvo al interior de la librería. Con paciencia me quedo esperando mientras la gente se agrupa de a uno con los libros que se van a llevar. Por fin se suma un hombre con chaqueta de pana. Me coloco detrás de él. Espero a que suene Pedro Guerra y abro el libro de poesía por la página veintisiete. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-4882829656805637112?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/4882829656805637112/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=4882829656805637112&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/4882829656805637112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/4882829656805637112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/05/cascada.html' title='Cascada'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/SCYq1ufCzPI/AAAAAAAAAGI/cJZuDWIja2g/s72-c/cascada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7072739051510128891</id><published>2008-05-10T20:48:00.002+02:00</published><updated>2008-05-10T20:53:31.178+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Llueve a las cuatro</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a title="photo sharing" href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/83565432/"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" alt="" src="http://static.flickr.com/38/83565432_e9b8bf0258_m.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llueve a las cuatro de la mañana cuando entras de puntillas por la puerta. Lo mismo llueve a las cuatro de la tarde. Llueve en la cabecera de la cama, en la mesita de noche. Una adolescente disfrazada de mujer fatal llora, pero en realidad llueve dentro de ella. Ahora arrastra unos zapatitos de tacón y llora. Los tacones son peligrosos cuando se llora y todavía ella tiene que aprender esa lección y muchas otras. Una vez tuve una tía segunda (o tercera) que decía que los pies no se debían arrastrar. Aquella tía estaba gorda como una bolsa llena de mantecados y en las reuniones familiares colocaba tarjetitas con el nombre de los comensales y la situación exacta que debían ocupar en la mesa perfectamente preparada para la ocasión. Aquella mujer se desvivía por explicar la manera de hacer siempre lo adecuado, lo correcto. Ella vive en una isla en la que apenas llueve. Yo a veces me pregunto si también vivo en una isla, pero no hay nada que indique que el mar esté cerca, salvo algunos carteles que indican Gerona a trescientos o Barcelona a un poco más o Valencia o Alicante o qué sé yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llueve y los paraguas también lloran y golpean algunas cabezas, o te sacan los ojos, ñic ñic, como el ruido de una botella de champán barato al ser descorchada en una habitación de hotel también barato. Se podría matar a un hombre con un paraguas, en realidad se puede matar a cualquier persona sólo con un golpe de lluvia, con un puñetazo de tristeza en el estómago, o mejor aún, insertando el tacón de una adolescente herida en el centro mismo de un corazón abierto en canal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7072739051510128891?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7072739051510128891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7072739051510128891&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7072739051510128891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7072739051510128891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/05/llueve-las-cuatro.html' title='Llueve a las cuatro'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-3907978750484167095</id><published>2008-05-05T16:02:00.002+02:00</published><updated>2008-05-06T15:11:02.387+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>Ácido dulce</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Te meces en mi recuerdo. Mi saliva se llena de ácido dulce. Mi cuerpo se estremece al tocarlo con tu dedo invisible. Te meces en mi recuerdo y lo llenas todo de sombras y luces, de luna y de mar, de rincones inventados por los que hemos paseado. Te meces en mi recuerdo y te encuentro inmóvil y te doy vida por un instante que abarca el tiempo. Eres príncipe y sapo, mi libertador y mi dueño. Mi alegría y mi dolor. Eres el hombre que se desvanece ante mis ojos y al que sólo puedo ver en mi imaginación  hambrienta de caricias, de alas, de sueños, de verdades mal contadas. Eres el hombre que me inventa cada día, y al que yo invento, que me toca con sus dedos, que me abraza y que me besa en el cuerpo y en la boca de otras mujeres de carne y hueso, mientras yo imagino que escuchas mi voz en cada una de ellas, que soy yo y no ellas por las que estás ahí tumbado en sus camas, haciéndote feliz. Soy yo la que sueña con tu cuerpo desnudo mientras te desnudas y sigiloso te deslizas en sus pieles, en sus pliegues, en sus sábanas. Saciada, la mañana me deja un sabor ácido dulce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-3907978750484167095?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/3907978750484167095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=3907978750484167095&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/3907978750484167095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/3907978750484167095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/05/cido-dulce.html' title='Ácido dulce'/><author><name>carmen jiménez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-H66KJvlDQ74/TxliR_9oXwI/AAAAAAAAATo/FHJoz8Y64os/s220/371322_100000103493263_1356592373_n%255B1%255D.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-83096239587788974</id><published>2008-04-22T22:02:00.002+02:00</published><updated>2008-08-05T15:27:26.863+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Historia en sí menor</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El director de orquesta y la concertino se citan clandestinamente en el parque como cada mañana de martes, que es el día libre en la sinfónica. El director de orquesta lleva rosas recién cortadas, un gesto que a la concertino, pelirroja, metro setenta y cinco y veinticuatro años, le resulta ciertamente irritante, como si a ella se la pudiera satisfacer con un método tan palmario y quedar bien con una mujer -con cualquier mujer- fuera algo tan simple como ir a la floristería y pedir lo de siempre a una señora canosa con cuellos de almidón. Recién cortadas además, no te jode, susurra la concertino, cuyo temperamento irlandés le resta algo de su delicadeza en momentos así. Si por lo menos fueran media docena de claveles chinos, o unas dalias secas, pero no. Rosas blancas. Recién cortadas. Menudo cliché. La concertino irlandesa, formada en Alemania, Suiza y Austria, se presenta a la cita con uno de esos vestidos de volantes que le quedan tan bien y que sólo se pone para provocar a otros hombres e irritarlo a él, al director de orquesta italiano, maduro y divorciado de su tercera esposa. Se dan un beso en la mejilla, demasiado formal, tan alejado del sexo furtivo que ambos practican en los mejores hoteles de toda Europa, tan lejos de la sed con que se buscan en mitad de algún adaggieto. El director de orquesta tropieza con algo parecido a un desafío en la mirada líquida, verde absenta, de la concertino, algo así como una apuesta arriesgada, que le lleva irremediablemente a entrar al trapo. ¿Me quieres?, le pregunta desde el nacimiento de un temblor, él que siempre enarbola su  batuta con el pulso firme de un mosquetero. Enseguida se arrepiente de tamaña estupidez. Preguntar a una concertino pelirroja de veintipocos, y además irlandesa, si te ama es lanzar al aire un boomerang ponzoñoso que puede acabar rompiéndote el tabique nasal, estúpido, se dice, más que estúpido. Tras un carraspeo suave, ella dirige la vista a la punta de sus pies, a sus uñas pintadas de malva. Se acaricia nerviosa las rodillas y viene a contestar algo que es a medias entre un sí y un quizás, o al menos eso cree el pobre director de orquesta canoso y un tanto astigmático. Pero, vamos, que sí. Es un sí poco convincente, un poco cogido por los pelos. Un sí raquítico, desafinado, no el sí rotundo, como de ovación cerrada, que uno desea escuchar tras una pregunta de ese calado. Un sí más enclenque que el resto de síes del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No muy lejos de donde se encuentran, un chaval también pelirrojo deja escapar de sus manos algunos globos para hacer rabiar a la chica que le gusta. Después le tira del pelo y un poco más tarde le pone una zancadilla. Queda claro para el director de orquesta italiano que, a partir de este momento, lo de ellos es una historia en sí menor, y que va siendo hora de comprarle otras flores o incluso un cactus expresionista a la concertino irlandesa si lo que pretende es poder seguir acariciando su cuello de arpa en alguna habitación de hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-83096239587788974?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/83096239587788974/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=83096239587788974&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/83096239587788974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/83096239587788974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/04/historia-en-s-menor.html' title='Historia en sí menor'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6411204529663098338</id><published>2008-04-01T23:32:00.003+02:00</published><updated>2009-03-09T21:59:39.502+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>El hombre que cayó del cielo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_ElyXzU8rXJ4/R_KqBoc5clI/AAAAAAAAAek/t-PhtVHH7gM/s1600-h/clavel.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_ElyXzU8rXJ4/R_KqBoc5clI/AAAAAAAAAek/t-PhtVHH7gM/s320/clavel.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184393066072076882" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Le dije que había caído del cielo y ella lo tomó como un hecho más de los tantos que ocurren. La encontré por casualidad, si es que las casualidades existen, en una estación de gasolina abandonada y solitaria en medio de &lt;st1:personname productid="la carretera. Se" st="on"&gt;la  carretera. Se&lt;/st1:personname&gt; llamaba Valentina. Yo llevaba muchos kilómetros caminando por la orilla en la dirección que llevaban los automóviles, con la esperanza de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;llegar a algún caserío donde pasar &lt;st1:personname productid="la noche. No" st="on"&gt;la noche. No&lt;/st1:personname&gt; quería quedarme en medio del campo. Esperaba por lo menos poderme resguardar bajo el alero de alguna casa. Aunque no me molestaba la idea de dormir vigilado por las estrellas, quería sentirme protegido por un pedazo de techo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Había entrado a comprar pan a la tienda de la gasolinera y cuando salí con la última baguette que quedaba, encontré su vehículo parqueado justo a &lt;st1:personname productid="la entrada. Me" st="on"&gt;la  entrada. Me&lt;/st1:personname&gt; acerqué. Valentina bajó el vidrio y me preguntó si quedaba más pan. Le dije que no, que era el último. Luego le pregunté hacia dónde&lt;span style="color:red;"&gt; &lt;/span&gt;se dirigía y ella con una sonrisa en la cara me dijo que iba para Armonía, el pueblo cercano donde vivía. Yo le pedí el favor de que me acercara y me dijo sí, pero que me valía un pedazo de baguette. Sonreí y le acepté el trato, le dije que incluso podría pagarle con la mitad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Allí sentado le agradecí que me hubiese dejado entrar a su vehículo sin temor a un hombre desconocido y a esas alturas de &lt;st1:personname productid="la noche. No" st="on"&gt;la noche. No&lt;/st1:personname&gt; sólo era bella: era también valiente. Me preguntó de dónde venía. «He caído del cielo», le dije. Y le conté que había caminado mucho. Valentina tenía una sonrisa de luna. Me acordé de las palabras del poeta “Debajo de tu piel vive &lt;st1:personname productid="la luna.” Su" st="on"&gt;la luna.” Su&lt;/st1:personname&gt; cabello azabache se confundía con &lt;st1:personname productid="la noche. Su" st="on"&gt;la  noche. Su&lt;/st1:personname&gt; voz era de miel y empezó a hacer eco en mi cabeza. Con la afabilidad de su trato se me quitó el cansancio que había empezado a metérseme en los huesos. Sentí que unos minutos allí sentado me traerían el descanso que mi alma errante buscaba. Además Valentina tenía una melodía en su voz que me hechizaba y empezamos a hablar despacio sobre nuestros gustos y sobre lo que nos interesaba más en &lt;st1:personname productid="la vida. Me" st="on"&gt;la  vida. Me&lt;/st1:personname&gt; sentí muy bien acompañado. Y cada vez que la miraba sonreíamos los dos. Valentina estaba concentrada en el volante y me decía que era curioso que yo anduviese por aquellos lares. Me dijo que nunca antes había visto a nadie caminar por aquellos parajes. Tuve la ligera impresión de que mis miradas quemaban su cara&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=""&gt;                &lt;/span&gt;— No todos los días cae gente del cielo —interpelé.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=""&gt;                &lt;/span&gt;— Ojalá cayeran más a menudo y fueran como tú.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Sentí un leve rubor y agradecí a la noche que se confabulara conmigo y que Valentina no lo pudiera notar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=""&gt;                &lt;/span&gt;— ¿Tienes hambre? —me preguntó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=""&gt;                &lt;/span&gt;— Yo leo para saciar el hambre y sólo cuando el ardor en el estómago se hace irresistible, me nutro con un mendrugo de pan.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Saqué del interior de mi abrigo una antología de poesía que me acompañaba desde hacía mucho tiempo y se &lt;st1:personname productid="la enseñé. Empezamos" st="on"&gt;la enseñé. Empezamos&lt;/st1:personname&gt; a hablar de Neruda y me dijo que conocía algo de su poesía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Al llegar a Armonía me preguntó si me apetecía una cerveza. Por un momento lo pensé y sentí calor en &lt;st1:personname productid="la cara. No" st="on"&gt;la cara. No&lt;/st1:personname&gt; sabía qué decirle, pero tenía que decirle algo, no quería truncar la conversación con aquella bella mujer y por fin logré decirle que sí, que me encantaría.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=""&gt;                &lt;/span&gt;— A cambio te leo algo de Neruda —le dije.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Una sonrisa se enmarcó en su cara y en sus ojos. La vi tan bella como una rosa en medio de &lt;st1:personname productid="la noche. Buscamos" st="on"&gt;la noche. Buscamos&lt;/st1:personname&gt; un lugar donde tomarnos una cerveza, pero todo estaba cerrado. Parecía como si los únicos habitantes allí, fuéramos nosotros. Me propuso entonces ir a su casa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;En el salón la atmosfera de tranquilidad se asemejaba a la forma de ser de Valentina. Las pocas luces que venían del techo y de una lámpara en forma de faro que lanzaba la luz desde lo alto y otra como un pequeño reflector, reforzaban la calma de aquel recinto. Nos sentamos en el sofá y seguimos hablando. Había una fuerza que me hechizaba;&lt;b style=""&gt; &lt;/b&gt;un imán que me atraía hacia Valentina&lt;b style=""&gt;. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Conversamos varios minutos y no podíamos parar de hablar y de mirarnos y de sonreír. Valentina se levantó y al instante regresó con dos cervezas frías y un libro de Neruda y me pidió que le leyera lo que yo quisiera. Abrí el libro al azar y me encontré con estos versos:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;“Como es duro este tiempo espérame: &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;vamos a vivirlo con ganas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Dame tu pequeñita mano: &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;vamos a subir y a sufrir,&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;vamos a sentir y saltar.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Valentina los escuchaba extasiada y sus ojos brillaban. Bebíamos la cerveza a sorbos cortos. Bebíamos de la lata, bebíamos despacio como si quisiéramos detener el tiempo sólo para los dos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Era tarde y me preguntó dónde iba a pasar &lt;st1:personname productid="la noche. Yo" st="on"&gt;la noche. Yo&lt;/st1:personname&gt; le respondí que en cualquier lugar, bajo cualquier alero o junto a cualquier portón, con tal de no mojarme, pues no llevaba más ropa que la que tenía puesta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Me miró a los ojos y me propuso que podría dormir en el salón, allí mismo en el sofá. Yo le dije que el diván era suficiente. Yo sólo necesito un espacio dónde tumbar mi cuerpo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;En algún momento me levanté y me puse a mirar los libros que tenía en unos anaqueles empotrados en la pared. Valentina al verme curiosear me dijo que no le interesaban mucho aquellos libros, que los utilizaba para rellenar los huecos y que más bien los coleccionaba por el color de sus lomos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;Nos quedamos conversando largamente, leímos más poemas y se hizo tarde. La noté cansada. Me contó que había tenido una semana muy dura de trabajo. Seguí leyendo en voz alta y cuando giré la cabeza hacia donde Valentina, me escuchaba con su sonrisa de luna. Solté el libro y cerré los ojos. No sé cuánto tiempo los tuve cerrados, al abrirlos la vi durmiendo y estaba bella. Me quedé ahí sentado, casi a su lado, viéndola dormir y en su semblante se dibujaban noches de luna llena. Eran tan claros sus sueños que veía ovejas blancas y redondas saltando de un lado para otro sobre el prado verde, jugando entre ellas y sin balar como para no despertarla. Viéndola en ese estado de desamparo sentí unos deseos inmensos de meterme en sus sueños.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6411204529663098338?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6411204529663098338/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6411204529663098338&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6411204529663098338'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6411204529663098338'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/04/el-hombre-que-cay-del-cielo_01.html' title='El hombre que cayó del cielo'/><author><name>nalore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06390035753710758775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ElyXzU8rXJ4/R_KqBoc5clI/AAAAAAAAAek/t-PhtVHH7gM/s72-c/clavel.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7318143088048731751</id><published>2008-04-01T23:20:00.010+02:00</published><updated>2008-04-10T09:47:17.430+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conchi Moreno Macías'/><title type='text'>Como caído del cielo</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R_KnHoFAs_I/AAAAAAAAAF0/9hc10g6mBDs/s1600-h/Imagen1.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184389870516220914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R_KnHoFAs_I/AAAAAAAAAF0/9hc10g6mBDs/s320/Imagen1.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Lo encontré en una estación de servicio una noche de lluvia insistente y sólo hoy me doy cuenta de que en las horas que pasé con él nunca llegué a saber su nombre. Estaba parado en la puerta de la tienda de la gasolinera con una barra de pan en la mano y una sonrisa como recién sacada del horno. Llevaba un abrigo oscuro y una bufanda enrollada en el cuello y tenía los hombros encogidos intuyendo la que se le venía encima por tener que caminar bajo la lluvia.&lt;br /&gt;Yo no necesitaba gasolina. Sólo quería agotar la última posibilidad de conseguir pan un sábado cerca de la media noche, después de haberlo intentado en varias tiendas de “abierto 24 horas” sin éxito. Era una noche tranquila. Fea, porque el cielo estaba cubierto de nubes violetas que amenazaban con no marcharse nunca. Pero yo me sentía en paz. Con un cansancio dulce repartido por todo el cuerpo. Me había pasado la tarde entera caminando por las calles de Madrid en compañía de dos amigas. Hacía tiempo que no las veía y me habían querido sacar hasta la última gota de información sobre mis últimas aventuras, después de dos años de plácido divorcio. Me dijeron:&lt;br /&gt;—Tus líos siempre son emocionantes.&lt;br /&gt;Pero ya les advertí que atravesaba una época de letargo. El deseo se había acantonado en algún lugar de mi cuerpo y mi ímpetu amoroso estaba durmiendo un descanso merecido.&lt;br /&gt;Había venido conduciendo con eso de los “líos interesantes” en la cabeza y pensando que para ser un sábado por la noche, mis únicas aspiraciones eran llegar a casa, tumbarme en el sofá con un vaso de ron jamaicano al alcance de mi mano, leer los cuentos que me quedaban de un libro de García Márquez y dejar que el sueño me fuera atrapando poco a poco.&lt;br /&gt;Quería pan, eso sí. Porque me había imaginado un despertar de domingo pausado. Y un desayuno entre libros—aprovechando que estaba sola y podía hacer mi propio desorden—con café y tostadas con aceite. Era un auténtico antojo, porque yo jamás compraba pan.&lt;br /&gt;Por eso cuando lo vi en la puerta de la tienda con la barra en la mano, se avivó mi esperanza de ver satisfecho aquel insignificante capricho. En lugar de aparcar conduje el coche hasta la entrada y me paré delante de él. Entonces me di cuenta de que estaba quieto, como esperando a alguien. Al verme se agachó y me buscó dispuesto a decirme algo. Bajé la ventanilla del lado del acompañante y me adelanté:&lt;br /&gt;—Disculpa, ¿sabes si queda más pan?&lt;br /&gt;Algo brilló en sus ojos.&lt;br /&gt;—No. Me dijeron que tuve suerte. Esta era la última— Por un instante me sacó de quicio. Me había dejado sin pan y sonreía con calidez, como si lo que tuviera en la mano fuera un ramo de claveles y se acabase de encontrar con su novia en el portal—…pero si quiere, señorita, podemos compartir mi pan.&lt;br /&gt;—No gracias—le contesté. Y subí la ventana.&lt;br /&gt;Pero antes de que llegara hasta el tope, él golpeó con los nudillos el cristal, lo volví a bajar un poco y me habló sin dejar de sonreír.&lt;br /&gt;—Por casualidad...¿no se dirigirá usted al pueblo?&lt;br /&gt;La verdad, parecía que acabase de caer del cielo como una gota de lluvia. Esa pregunta no necesitaba respuesta, porque desde la gasolinera hasta Armonía no había ni un solo desvío. La carretera moría precisamente allí. Sin embargo hablaba como si en serio no lo supiera. Tenía un acento latino evidente; lo poco que había dicho me bastaba para saberlo. Pero no parecía esa clase de persona que hace dedo en los arcenes. Y tampoco llevaba consigo ningún bolso de viaje. Lo único que tenía en las manos era la barra de pan.&lt;br /&gt;No pude evitar sostenerle la mirada unos segundos más de la cuenta. Había algo naturalmente hermoso en su cara. Algo más allá de la forma de sus ojos o la apariencia de sus labios. Era algo bello sin discusión. Bajé la cabeza con la firme intención de decirle que no, sabiendo que me saldría con la misma flojera con que se le habla a los limpiacristales en los semáforos. Pero entonces, justo antes de hacerlo, cambié de opinión.&lt;br /&gt;—Está bien—me delaté—…quiero decir que sí. Sí, claro, voy al pueblo.&lt;br /&gt;Y le invité a subir. Total, pensé, qué más daba. Qué podía pasar. Nadie con unos ojos tan dulces y una barra de pan en la mano podía ser peligroso. Además, qué me iba a decir en las dos rotondas que nos separaban de decirnos adiós, para que se llegasen a complicar de algún modo las cosas.&lt;br /&gt;Porque yo le tenía miedo a las palabras. A sus palabras y lo que me pudieran descubrir de él. Las palabras me asustaban más que su boca. O esa forma que tenía de dejar los labios separados al terminar de hablar. O las ces dichas como ses que me llevaban a otro lugar del mundo y aquello era algo de cuyo influjo no podía escapar. Esas cosas ya ponían en peligro la tregua que le había concedido a mi corazón. Pero lo más peligroso era la voz y las palabras que pudieran caber en ese kilómetro hasta Armonía.&lt;br /&gt;Así que decidí no ser yo la que estimulase la conversación.&lt;br /&gt;—Y ¿dónde vive usted?—me dijo después de un silencio corto.&lt;br /&gt;— Por favor, llámame de tú… ¿Dónde quieres que te deje?—intenté desviar el tema.&lt;br /&gt;—Dónde te venga bien. En cualquier sitio. Mira—me señaló separando los dedos índice y pulgar en el extremo del pan que sobresalía de la funda de papel—yo sólo necesito este pedacito. El resto te lo quedas tú. Te lo regalo a cambio del favor que me haces llevándome.&lt;br /&gt;Se había colocado con el cuerpo girado hacia la izquierda y la espalda contra la puerta, de manera que no miraba hacia la carretera sino que me iba contemplando a mí. Lo sentía mirándome con ganas y me acordé de mis amigas. Creo que nunca entenderían el hormigueo que yo tenía en las tripas en ese momento. Probablemente a ellas no les pasaría.&lt;br /&gt;—No—contesté—, en todo caso al contrario. Yo me quedo ese trozo, y tú el resto. Tengo bastante para una tostada.&lt;br /&gt;Y con “tostada” aflojé una sonrisa. Cómo podía mantenerme seria frente a esos labios jubilosos y su mirada puesta en mí de aquella forma. Ni en lo que duraban dos rotondas era capaz de no dejarme tentar por lo insólito y prometedor de estar a solas con aquél hombre en mi coche.&lt;br /&gt;—¿Sabes?—me dijo—a veces ni siquiera necesito pan. Cuando siento hambre me alimento de las palabras. Siempre llevo conmigo un libro. Delgado. Porque a menudo me toca caminar. Uno que pesa más o menos como una barra de pan. Leo y después de un par de relatos cortos o algunos poemas me siento satisfecho.&lt;br /&gt;Mientras hablaba había sacado un libro del interior de su abrigo, que no se lo había quitado al entrar en el coche, lo mismo que la bufanda. Me lo mostró, pero con la excusa de la carretera desvié la mirada. No quería que el título o el autor me fueran familiares. Entonces la conversación estaría servida. Además las rotondas se habían acabado y ya estábamos entrando en las primeras casas de una Armonía nocturna y silenciosa y yo no sabía ni donde lo tenía que llevar.&lt;br /&gt;—Disculpa, ¿a dónde vas? No me lo has dicho.&lt;br /&gt;—No voy a ningún lugar.&lt;br /&gt;—Pero en algún sitio vas a dormir.&lt;br /&gt;Se quedó callado. Agachó la cabeza y se asomó por el cristal delantero con los ojos puestos en el cielo, como buscando algo.&lt;br /&gt;—Cualquier sitio me servirá—dijo mirándome otra vez— Ha dejado de llover—Y volvió a sonreír. Yo apenas podía creer que me estuviera diciendo que pensaba dormir en la calle.&lt;br /&gt;—Vale, vale…sí, claro…¿Cómo vas a…? ¿Quieres dormir en mi casa, en el sofá?&lt;br /&gt;Casi sin haber acabado la frase, me di cuenta de la dimensión de mi error, y en seguida quise darle la vuelta al asunto, tratar de inventar algo... pero él ya estaba contestando.&lt;br /&gt;—Me encantaría. Prometo marcharme antes de que te despiertes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas siguientes viven en mi mente como un recuerdo pesado y lejano. Intento atrapar los detalles, pero se me escapan como las motas de polvo flotando en un haz de luz.&lt;br /&gt;Sé que entramos en casa, que dejó la barra de pan sobre la mesa ratona del salón. Que se quitó el abrigo y la bufanda. Y que olía bien. Cuando nos sentamos en el sofá, se escapó de su cuerpo un aroma dulce como el verano. La piel de sus manos—que hablaban por sí solas—y su manera de expresarse me recordaban al Caribe, aunque yo nunca hubiera estado allí.&lt;br /&gt;Sé que dejó su libro junto a la barra de pan y que me hice la loca cuando se puso a curiosear los libros de las estanterías del salón, diciéndole que no, que no me interesaba demasiado ninguno de ellos, pero que los tenía porque me parecía que quedaban bien allí. Y que coleccionaba lomos de colores.&lt;br /&gt;Recuerdo que tomamos cerveza y que me leyó unos versos de Neruda. Que no dejó en ningún momento de sonreír.&lt;br /&gt;Creo que en alguno de esos instantes dulces, me quedé dormida.&lt;br /&gt;Estoy segura de que me desperté deseando encontrarlo allí. Esperando que sólo hubieran pasado unos minutos. Pero ya era de día. Y, tal y como me había asegurado la noche anterior, se había ido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la mesa a la barra de pan le faltaba el pedazo que no estaba envuelto en el papel y su libro seguía allí. Recuerdo que lo cogí y me acerqué las tapas a los labios para olerlas. Lo abrí por la primera página—la que siempre está en blanco—y encontré escritas a mano algunas palabras:&lt;br /&gt;“Para cuando quieras que vuelva a caer del cielo: 611252654”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sentí que en algún lugar remoto de mi cuerpo, el deseo se despertaba bruscamente de su letargo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7318143088048731751?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7318143088048731751/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7318143088048731751&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7318143088048731751'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7318143088048731751'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/04/como-cado-del-cielo.html' title='Como caído del cielo'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R_KnHoFAs_I/AAAAAAAAAF0/9hc10g6mBDs/s72-c/Imagen1.png' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6147848744481794086</id><published>2008-03-24T23:09:00.002+01:00</published><updated>2008-08-05T15:27:41.480+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Joining a fan club</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El tipo, que no es otro que el mismísimo Jacobo Fuentes, sólo que mucho antes de darse a conocer como contrabajista de jazz en tugurios tristes -aunque esa es otra historia-, sale de su letargo justo cuando alguien le hace ver que va cantando en voz alta por la avenida. Canta canciones que inventa o compone sobre la marcha. Over the march, que diría él. Entonces sucede que empiezan a dejarle monedas en el bolsillo del abrigo. Suceden más cosas, por ejemplo: un grupo de gente le sigue desde hace un rato tarareando al unísono las mismas canciones, sus canciones recién paridas. Porque conviene aclarar que son canciones inventadas para la ocasión. Canciones felices, optimistas, llenas de un entusiasmo renovado. Así que no tarda en brotarle (plop) una guitarra de las manos y una armónica a la altura de los labios, lo que no impide tampoco que siga garabateando melodías. A ratos en algún semáforo o en algún paso de cebra vuelve la vista atrás para ver cómo va aumentando su cortejo de seguidores, momento que estos aprovechan para tomarle algunas fotografías o preguntar dónde se pueden encontrar las grabaciones de aquellas canciones tan estupendas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La cosa no se le da nada mal, así que se atreve con un repertorio más arriesgado, canciones con textos que poco o más bien nada, tienen que ver con sus propias experiencias vitales, pero que con algo de sobreactuación apasionada, logran dar la impresión exacta de estar relatando su propia vida en ese instante, vida que por otra parte se asemeja a la de muchos otros, que se identifican con lo que el tipo canta y que provoca en ellos la emoción de quien escucha a alguien interpretando una pieza única y cercana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que sucede de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más ejemplos: Una mujer le pide que repita un estribillo una y otra vez,  una adolescente le declara su amor a gritos, después monta un club de fans que con el tiempo fracasa por falta de afiliados –y financiación. Conviene decir que es la misma chica que un párrafo más tarde organiza una buena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo, que como dijimos antes, no es otro que el tantas veces denostado Jacobo Fuentes, ajeno a lo que le espera, cruza la ciudad de un extremo a otro con cientos de admiradores siguiendo la estela sonora de sus pasos, sus bolsillos derraman monedas como cascadas felices y sería difícil decir en qué momento es consciente de las radiantes canciones que todavía le quedan atravesadas como conejillos en la garganta. Se detiene –se detienen todos- en otro semáforo, ahora conforman una multitud ordenada pero extensa, como una sábana recién desplegada. Un músico -de conservatorio, todo hay que decirlo- va anotando sus melodías en papel pautado para luego venderlas a una editorial y –atención- la adolescente del párrafo anterior, le acusa de estar embarazada: él y no otro es el padre. Según ella, todo aquello habría ocurrido en la última señal de stop, un aquí te pillo aquí te mato y santaspascuas. Nuestro hombre –Jacobo- dice que ni hablar del peluquín, se indigna, así que a modo de protesta se desprende del abrigo, de los pantalones, del resto de la ropa. Se desnuda sin disonancias, de manera armoniosa. Llegan los agentes y le toman preso, pero sigue trinando canciones inventadas. Se repone del asunto en una celda en la que –conviene resaltar- nunca, bajo ningún concepto, deja de cantar. Poco tiempo después se descubre, con una de esas pruebas genéticas tan modernas que hacen ahora, que la adolescente miente: en realidad ella se lo ha montado con un tahúr al que le falta un brazo. Le nacen tres hijos como tres cáscaras de nuez y todos ellos mancos. Al tipo que protagoniza esta historia le da todo un poco igual. Ya se esperaba algo así. Una vez que se demuestra su inocencia, su carrera se ve impulsada con más brío, como si el hecho mismo de demostrar su honradez y su no-afición a las jovencitas le purificara y le reafirmara a él y sus canciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empieza a amanecer en la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo lo ocurrido últimamente, Jacobo se está pensando mejor lo de ser cantante y quizás se incline por probar suerte como contrabajista de jazz. Nadie repara nunca en los contrabajistas de jazz. Tendrá que recibir unas clases, o algo, se dice, porque no tiene ni idea de lo que es un contrabajo, pero le gusta como suena la palabra. Si tuviera que decir la verdad, el tipo, que no es otro que el vilipendiado  Jacobo Fuentes, sale de su letargo cuando alguien le indica amablemente que va cantando en voz alta por la avenida a las nueve de la mañana y por eso, exactamente por eso, los afectuosos ciudadanos que se dirigen al trabajo a esa hora, comienzan a mirarle de forma extraña. Eso es lo único cierto de toda esta historia, eso y que cuando Jacobo llega a casa, su camiseta todavía guarda el perfume rancio de alguna adolescente embustera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6147848744481794086?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6147848744481794086/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6147848744481794086&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6147848744481794086'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6147848744481794086'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/03/joining-fan-club.html' title='Joining a fan club'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-80493880168852925</id><published>2008-03-03T16:16:00.002+01:00</published><updated>2008-03-05T13:14:03.074+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>Saltarse las reglas</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R8wWvWdd0_I/AAAAAAAAADM/kq6teip6P9A/s1600-h/escuadraycartabon%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173535074680689650" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R8wWvWdd0_I/AAAAAAAAADM/kq6teip6P9A/s320/escuadraycartabon%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si alguna vez hubieras decidido saltarte las reglas… ¿Quién sabe?&lt;br /&gt;No vale saltárselas cuando yo te digo, llámame, roba esa rosa para mi, haz una herida en ese banco del parque para que cicatricen nuestros nombres sin dolor, muérdeme el cuello para que tenga que usar el pañuelo que me regalaste, regálame un perfume para poder añadir un nuevo aroma a mi cuerpo, escríbeme un anónimo que hasta a mi me cueste identificar y me haga soñar contigo, haz que suene nuestra canción en aquel bar de copas donde nos conocimos, sorpréndeme en la esquina por la que paso cada día para ir al trabajo, obsérvame desde la distancia cuando bailo en mitad de la pista sin rumbo, envíame flores silvestres sin tarjeta el día de mi cumpleaños. Ámame aquí y ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saltarse las reglas es llamarme cuando sabes que me pillarás en una reunión con clientes importantes y sólo me pasarán las llamadas de urgencias. ¿Nunca has tenido una urgencia? Una urgencia puede ser escuchar tu voz en medio de un concierto de piano y violines sonando en el Auditorio. ¡Ay lo que te has perdido! Te has perdido mi desconcierto, mi respiración agitadamente contenida disimulando entre papeles que vuelan por los aires, disculpas que no acaban nunca, mis piernas cruzándose y descruzándose, mis gestos fingidos de angustia para velar la mirada perdida que me produce tu voz al otro lado del teléfono profiriendo tus urgencias. ¡Ay si te hubieras saltado las reglas! ¿Quién sabe? Tal vez hubiera corrido a tu encuentro y me hubiera levantado de la reunión con clientes importantes alegando una urgencia que sólo teníamos tú y yo, o me hubiera levantado de la butaca del auditorio arrastrando mi chal y susurrando disculpas inaudibles para perderme contigo en el interior de un taxi que espera en la puerta, o en los mismísimos lavabos del teatro con la música de Mozart de fondo amortiguando nuestro deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Lo has hecho alguna vez en un lavabo, en un ascensor, en un taxi, bajo un árbol, en un avión, en un probador, en la arena del mar, en un campo de luna llena…? Quizá si te hubiera dicho que incluso hasta para cada uno de esos lugares existen reglas, te hubieras atrevido con ello. Iba a decir tú te lo pierdes, pero en realidad nos lo perdemos los dos. Malditas reglas. No caben en ellas las sorpresas, ni los sueños, ni el romanticismo, ni la excitación, ni la esperanza. En ellas, sólo caben el miedo, la vergüenza, la culpa, el castigo y una vida entera llena de ansiedad. Una vida que va marchitando las flores poco a poco y haciendo que la luna llena no vuelva a estar llena nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-80493880168852925?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/80493880168852925/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=80493880168852925&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/80493880168852925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/80493880168852925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/03/saltarse-las-reglas.html' title='Saltarse las reglas'/><author><name>carmen jiménez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-H66KJvlDQ74/TxliR_9oXwI/AAAAAAAAATo/FHJoz8Y64os/s220/371322_100000103493263_1356592373_n%255B1%255D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R8wWvWdd0_I/AAAAAAAAADM/kq6teip6P9A/s72-c/escuadraycartabon%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-3636497289399820073</id><published>2008-03-02T15:16:00.006+01:00</published><updated>2008-03-30T23:35:14.815+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>La espera</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R8q3Rmdd0-I/AAAAAAAAADE/mZMcE6ejr0I/s1600-h/Reloj%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173148634998232034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R8q3Rmdd0-I/AAAAAAAAADE/mZMcE6ejr0I/s320/Reloj%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;Nunca pensé que una espera pudiera ser grata. Todas mis esperas son desesperantes e ingratas. Esperas dominadas por algo parecido a la rabia. Primero miro el reloj cada minuto, luego cada cinco, luego cada diez...y cuando se ha cumplido la mitad de la espera, que establezco en media hora siendo capaz de recibir al contrincante, ya casi a estas alturas, con una enorme sonrisa, el pie empieza a tintinear en la acera. La sonrisa de felicidad se va tornando en una sonrisa triste y deja que la rabia se vaya. Toda. Ya no siento rabia. Siento una pena que se va apoderando de mi esperanza y se dibuja en mis labios y en mis ojos que comienzan a cambiar la dirección por donde tenía que aparecer a quien esperaba, y se fijan en el suelo poco a poco. Después, sé que no vendrá. Pero en esa media hora que dura la espera con esperanza, es delicioso imaginar el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es delicioso imaginarte aparecer doblando la esquina y ver tu rostro desde la sombra que dibuja mi retina miope y descubrir a cada paso, que son tus ojos los que miran, los que se aproximan. Es tu frente, y el nacimiento de tu pelo, y tu color, y tu tez morena como si vinieras de navegar por el mar. Empiezo a ver tu figura definida y me sorprende como si te viera por primera vez. Como si acabara de descubrir que andas despacio y con paso largo y descuidado, pero sabiendo donde pisas. Aunque ahora, creo que la tierra se ha movido a tus pies o tal vez sea que se haya movido en los míos. Descubro de nuevo tus brazos del mismo color que la tez de tu cara. Morena, brillante. Y una enorme sonrisa se dibuja en mi cara. Un brillo especial, ilumina mis ojos. La espera ha merecido la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También puede ocurrir que la espera se convierta en un anochecer y en un seguir esperando. “¿Hasta cuándo?” me digo. Y entonces lo sé. Cinco minutos más. Cumplidos, doy media vuelta y me pregunto si creeré tu próxima excusa. Aún así, la media hora de espera ha sido un sueño en el que me dio tiempo a imaginar a mi antojo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-3636497289399820073?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/3636497289399820073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=3636497289399820073&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/3636497289399820073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/3636497289399820073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/03/la-espera.html' title='La espera'/><author><name>carmen jiménez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-H66KJvlDQ74/TxliR_9oXwI/AAAAAAAAATo/FHJoz8Y64os/s220/371322_100000103493263_1356592373_n%255B1%255D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R8q3Rmdd0-I/AAAAAAAAADE/mZMcE6ejr0I/s72-c/Reloj%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-3190114086903321122</id><published>2008-03-01T11:14:00.002+01:00</published><updated>2008-03-01T15:52:57.640+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Los que se miran</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero claro que sí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que supe ver enseguida la ausencia de mirada en Laura justo a vuestro regreso de Santander. La no-mirada de Laura en cuanto bajó del tren. Cómo no verlo, aquel enorme vacío de agujero negro instalado en el fondo turbio de sus pupilas. Y de las tuyas, Nacho, que nos conocemos desde hace tiempo y sé que no mirar es tu manera de ensayar la estrategia del avestruz. Me pregunto si tampoco miras a Sandra cuando llegas a casa, posiblemente agotado, si ahora Laura y tú habéis conformado un extraño clan de los que sólo se miran entre sí pero a nadie más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El clan de los que se miran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé cómo mira Laura, o mejor debería decir, cómo acostumbraba a mirar. Te sostiene la mirada como si fuera un florete en un lance de esgrima, la dócil contemplación de Laura, siempre con interrogantes de constelación antigua. Pero eso era antes, antes del congreso de Astronomía. Antes de Santander. En cualquier caso y para que no se me malinterprete, creo que lo justo aquí es agradecerte el cambio que se ha operado en ella. Veníamos de atravesar la peor de nuestras crisis, uno de esos pasadizos estelares que lo fagocitan todo en una relación y te dejan muerto de frío. Nos habíamos convertido en dos personajes anodinos que se reconocen por los pasillos pero que duermen gravitando en el extremo opuesto de la cama. En galaxias diferentes. Y que a veces, sólo a veces, hablan de cosas triviales o hacen el amor con acostumbrada desgana. Pero entonces Laura todavía me miraba, intentaba mandarme señales luminosas con su mirada terminada en punta, casi diría que me retaba, pero no pude ni supe descifrar su llamada de auxilio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, ahora ella se esmera tanto; es cierto que no mira, pero se esmera tanto, Nacho. Ahí fue cuando comencé a saber. En el cuidado que Laura pone para que no me percate de nada y, por encima de todo, en la ausencia de mirada. La sonrisa de Laura permanece, ha desarrollado incluso un modelo nuevo, una resplandeciente expresión de entusiasmo adolescente, esa sonrisa blanda que dibujamos cuando estamos a punto de ser descubiertos robando un paquete de chicles en el estanco o pasando un papelito arrugado por debajo de la mesa. Quizás sea la deliciosa manera de Laura de enfrentarse al remordimiento que significa descubrir que ahora nos necesita indefectiblemente a los dos. El efecto Macbeth en Laura, para quien entregarse ferozmente, es como lavarse las manos de culpa tras cometer un crimen, que si lo piensa mucho, le parece imperdonable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté ofenderme, te aseguro que lo intenté. Contigo primero, por haber dejado de mirarme antes que nadie, sincronizado con Laura en vuestra ausencia de muñequitos autómatas de factura suiza. No sabía qué era lo que habrías hecho esta vez para que tus ojos me dieran la espalda y enterraras la cabeza en la arena. Avestruz, más que avestruz. Cierto que lo intenté con ella después, pero cuando topé con la no-mirada de Laura fue que lo supe y, como una enorme carpa de circo desinflada, me sobrevino de inmediato la certeza de lo vuestro. Decía que intenté ofenderme, patalear, rebelarme contra algo de lo que, en cierta manera, yo también era responsable. Pero me gustaba esa sonrisa esquiva de universitaria recién salida del lavabo de chicos mientras se alisa la falda. Y quiero creer que ahora Laura vuelve a ser feliz. Se pone guapa para los dos, y mira Nacho, hacía tanto que Laura no se ponía guapa para mí, que tengo que reconocer que echaba en falta las cosquillas en el fondo del estómago, la electricidad de Laura, su mirada enfrentada a su mirada en el espejo mientras repasa el perfil de sus labios y prueba mil maneras de recogerse el pelo. Desde Santander no ha vuelto a mirarme. Tú tampoco Nacho. Y es raro, porque Laura ahora se esmera más en todo. Vuelve a ser cariñosa, a entregarse con la dulzura de siempre, no vayas a pensar que se ha alejado, al contrario, comenzó a acercarse después de Santander, quizás siguiendo unas instrucciones pactadas contigo, para que no me diera cuenta -imagino que le dirías- y eso también fue indicativo de algo, porque de la noche a la mañana Laura comenzó a oler distinto, más fresca, a perfume nuevo de jabón de jacinto, a abrazarme la espalda por sorpresa en el vestíbulo, a preguntarme qué tal había ido el día y buscarme a hurtadillas bajo la cúpula celeste de nuestras sábanas, aunque todo eso sin mirarme. Es inaudito estar dentro de Laura y que no me mire. Es como quien ama a un ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conforme ha ido pasando el tiempo, el amor de Laura crece con respecto a ti y disminuye con respecto a mí. Eso también es una evidencia que acepto mansamente. Yo sé que ella lo sobrelleva redoblando sus esfuerzos conmigo. De esa manera se siente menos culpable, pero lo cierto es que lo nuestro se está transformando en un amor microscópico que continua latiendo como un guisante mustio y cansado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Envidio vuestra historia Nacho, que en el fondo es un poco mía. Vuestra historia de hotel céntrico, los encuentros de palacio de congresos, vuestra historia de amor francés o italiano o vienés vivido en la reserva. Vuestra historia de señales convenidas y besos clandestinos y la triste complicidad de unos ojos que sólo sirven para mirarse entre sí pero a nadie más. Lo demás son cabezas gachas y sonrisas destartaladas. Vuestra historia de montaña rusa o carrusel, y lo mío con Laura un simple amor desgastado de noria triste y velocidad inalterable, de pareja que se queda colgada en lo alto de la rueda, mirando el paisaje a lo lejos para no tener que hablar de lo que pasará allá abajo, cuando regresen a la rutina. La resignación puede ser a veces esta extraña felicidad compartida. La dicha de admirar los tobillos de Laura cuando se desliza fuera de la cama. Laura poniéndose guapa para los dos, regresando al hogar después de entregarse a ti para entregarse a mí y combatir su culpa de máscara de carnaval. Y vuestra historia detrás, como telón de fondo, en un continuo gesto de adiós proscrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino que celebraréis algún aniversario cuando lo de Santander y tampoco tengo nada que objetar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, y si te sirve de algo, seguiré inventando reuniones de trabajo para que Laura pueda encontrarse contigo bajo el aire de una justificación nueva, continuaré persiguiendo discusiones tontas y sin sentido para arrojarla a tus brazos, en un viaje sin escalas. A veces creo que ella se da cuenta de eso, y percibo que está a punto de agradecérmelo con una mirada de estrella fugaz. Pero me equivoco. Ella no ha vuelto a mirarme desde Santander, así que no me hagas mucho caso, serán cosas mías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te vayas a preocupar ahora por nada. Yo no podría cansarme de Laura, no te haría esa putada, si eso sucediera, sería la caricatura de Laura recortada al trasluz la que ocuparía sin remedio tu lado de la almohada y ella lloraría –lo sé- más temprano que tarde, una fina lluvia  de Perseidas por todos nosotros y nuestra extraña carambola a tres bandas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí Nacho, una cosa te digo, no vayas a cansarte de Laura, de lo contrario -y la conozco bien- Laura ya no sería Laura después de la siesta sino su sombra instalada en algún recoveco. Así que sobre todo, no te canses de Laura. No la dejes. No soy quién para decirte cómo tienes que manejar esto Nacho, pero no te canses de Laura. Persiste. Claro que yo recuperaría esa mirada suya que tanto me gusta y añoro, la de antes del  congreso de Astronomía, la de los días repetidos e insulsos. Y entonces seríamos nosotros los que se miran. Y tú serías el tipo que sigue practicando la estrategia del avestruz, más que avestruz. Aunque estoy convencido que echaría de menos otras cosas. Quién sabe. Como la entrega de Laura y la abnegada dedicación cada vez que regresa de estar contigo. Si tú te cansas Nacho, Laura se abandonaría de nuevo y con ella a todos, y todos somos los tres, o los cuatro si contamos a la bendita de Sandra, que no se entera de nada, caeríamos de nuevo en los días tristes. Regresaríamos a la calma, a esa apatía laxa de tantos años de convivencia. Volveríamos a no reconocernos en los pasillos, a instalarnos en el otro extremo de la cama, cada uno en nuestra galaxia, y ya sólo sería posible localizar la posición de Laura vagando errática por la casa con ayuda de un astrolabio o un sextante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-3190114086903321122?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/3190114086903321122/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=3190114086903321122&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/3190114086903321122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/3190114086903321122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/03/los-que-se-miran.html' title='Los que se miran'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-82172616577995055</id><published>2008-02-08T23:12:00.000+01:00</published><updated>2008-02-10T22:18:01.780+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>Aprender a olvidar</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R6zUJI4AMxI/AAAAAAAAACc/UrJvlyYSF64/s1600-h/margaritas[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164736126153405202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R6zUJI4AMxI/AAAAAAAAACc/UrJvlyYSF64/s320/margaritas%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo siempre me había sentido orgullosa de mi memoria. Nací con la habilidad de recordar. Mis primeros recuerdos son los de una sala blanca y vacía. Un señor antipático me separaba de mi madre y me tapaba la cara con algo que me hizo llorar. Creo que fue mi primer llanto. Claro que nadie cree que ese recuerdo sea real. Cuando me preguntan cuál es mi primer recuerdo, reprimo mi habilidad y digo que mi primer recuerdo es un collar de perlas turquesas que mi madre me dejaba tocar mientras metía una cucharita en mi boca. No me gustaba comer y me las ingeniaba para que ella siempre tuviera a mano su collar de perlas turquesas. Otro de mis recuerdos favoritos es un vestido blanco muy corto que dejaba al descubierto unas braguitas de puntillas que mi abuela me había regalado. Tampoco me creen. Mi abuela dice que esas braguitas iban encima de los pañales y que por tanto no puedo recordar. También me gusta recordar mi cuna de barrotes. Me ataban con unas pinzas metálicas las sábanas para que no me destapara en la noche. He de decir que dormí en la cuna hasta los tres años por falta de espacio en casa. Tengo otros muchos recuerdos de esa época que nunca menciono porque los adultos se morirían de vergüenza. Son muy dados a creer que los niños no se dan cuenta de lo que pasa a su alrededor. Pero yo siempre digo que mis padres debían ser muy felices entonces porque me despertaba su risa en mitad de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es sólo que la vida me dotara de la habilidad de recordar sino que puedo recordar con detalle. Antes de aprender a escribir dibujaba todo lo que veía. Utilizaba pinturas de todos los colores y aunque la vida no me dotó de habilidades pictóricas, aquellos garabatos me servían para recordar. Antes de ir al colegio aprendí a escribir y a leer. Como mi madre recitaba a todas horas poemas de José María Pemán y otros que no conocía, se me pegó hablar en verso y empecé a escribir mis recuerdos en poesía. No tienen ningún valor literario, sólo el valor de cristalizar el recuerdo. Luego vinieron los diarios. El primero me lo regalaron el día de mi primera comunión. Después vinieron otros muchos, hasta que me di cuenta que no necesitaba escribir, ni dibujar, ni pintar nada para recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluso lo que no deseaba recordar se grababa en mi memoria a fuego y según pasaban los años los recuerdos eran menos divertidos. Mi madre pasó de la risa al llanto. Ella seguía pensando que yo olvidaría. Ése fue el primer recuerdo que quise borrar pero no sabía cuál era el proceso inverso al recuerdo. Intentaba taparme los oídos cuando algo me sonaba mal. Trataba de salir de casa para no ver las escenas que seguro recordaría como si las viviera una y otra vez. Funcionaba en la medida que podía desaparecer de la escena que estuviera aconteciendo. No siempre era posible.&lt;br /&gt;Otras veces en cambio intentaba impregnarme de todo. Fui desarrollando la habilidad poco a poco con los cinco sentidos alerta, hasta conseguir oler, tocar, degustar, escuchar y ver los recuerdos a lo largo de los años por muchos que pasaran. Bastaba un ligero aroma a canela para ver a mi madre removiendo una olla de natillas con una cáscara de limón y un trozo de canela en rama que le daba ese inconfundible sabor a natillas caseras. Descubrí también que el recuerdo tenía un poder añadido con el que no contaba cuando me hacían relatar en las reuniones familiares los recuerdos que ellos habían olvidado y querían volver a recordar. Descubrí que además de verlos como se ve ahora un video casero o un álbum de fotos, podía sentir exactamente lo mismo que sentí en ese preciso instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez me asusté. No sabía si deseaba recordar al olor de una margarita, el primer desconsuelo del amor no correspondido cuando el último pétalo decía que “no”. Se me partió el corazón al recordar ese niño que me dijo “eres la niña más guapa de todas” y luego la margarita decía que era mentira. Algunos pueden pensar que así se cura el desengaño futuro. A base de margaritas deshojadas y desconsolados llantos infantiles. Pero no. A mi me dolían todas las margaritas cada vez que el último pétalo decía “no”. Así aprendí que el proceso inverso al recuerdo debía ser “el olvido”. Pero la vida no me dotó de la habilidad de olvidar. ¿Se podrá aprender?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-82172616577995055?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/82172616577995055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=82172616577995055&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/82172616577995055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/82172616577995055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/02/aprender-olvidar_08.html' title='Aprender a olvidar'/><author><name>carmen jiménez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-H66KJvlDQ74/TxliR_9oXwI/AAAAAAAAATo/FHJoz8Y64os/s220/371322_100000103493263_1356592373_n%255B1%255D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R6zUJI4AMxI/AAAAAAAAACc/UrJvlyYSF64/s72-c/margaritas%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-5456330648013839715</id><published>2008-01-27T21:19:00.001+01:00</published><updated>2008-02-04T17:22:57.445+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Táchese lo que proceda</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/2220056967/" title="photo sharing"&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2028/2220056967_a569a27dbd_m.jpg" alt="" style="border: 0px solid rgb(0, 0, 0);" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/people/puzzle/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy me acordaba de ti o me olvidaba, ya sabes, el tipo de cosas que uno pretende conseguir sin dejar que el tiempo haga el resto de manera natural, antes o después de lo que nos corresponde y claro, me sentía más cerca o más lejos, más taciturno o más dichoso por saberme en un lugar más seguro o más incierto que el resto de lugares. Quien lo diría, después de todas aquellas tardes o noches o amaneceres en las que íbamos o veníamos de habitaciones de hotel a estaciones abandonadas o repletas de voluntades tan rotas o enteras como las nuestras, donde los únicos que hacíamos parada o tomábamos el expreso éramos nosotros solos o acompañados por otros tantos como tú y como yo que también o tampoco querían comerse el mundo –empezando por la boca- o la vida a besos y se demostraban abierta o clandestinamente lo que sentían o lo que estaban dejando de sentir porque nunca o siempre podemos asegurar o refutar que el corazón sea leal o ingrato y que simplemente a veces las cosas ocurren sin motivo o con motivo y entonces no hay más que decir o que callar tratando de encontrar una explicación que nos sirva o que despeje esa oscuridad que de vez en cuando nos atrapa o nos abraza o nos devora a deshoras o por el contrario justo a tiempo para sacarnos de ese estado de torpeza o de desgana o de exultante euforia ciclotímica que no es otra cosa que un espejismo o un reflejo de lo que las entrañas quieren dar a entender o a no entender, porque en días así uno no entiende nada, ni siquiera ese pinchazo en medio de las costillas, o no quiere entender y es preferible pensar o quedarse en blanco y confirmar o desdecir eso de que el tiempo lo cura todo o no cura nada porque nada se pone en su sitio y nada es lo mismo de nuevo o todo es igual y en realidad no importa pero sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Basado en un texto de Luis Britto García)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-5456330648013839715?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/5456330648013839715/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=5456330648013839715&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/5456330648013839715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/5456330648013839715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/01/tchese-lo-que-proceda.html' title='Táchese lo que proceda'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm3.static.flickr.com/2028/2220056967_a569a27dbd_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-3365867219874151592</id><published>2008-01-17T15:55:00.001+01:00</published><updated>2008-01-17T15:55:44.298+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Leyenda guanche</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/2195525117/" title="photo sharing"&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2388/2195525117_b68597ca2b_m.jpg" alt="" style="border: 1px solid rgb(0, 0, 0);" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/2195525117/"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/people/puzzle/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;No se recuerda una belleza guanche tan bien dibujada como la de Nayra, porque Nayra parecía un dibujo, o más bien una fotografía antigua de una mujer que forzosamente tenía que haber pertenecido a otra época o a otro sistema solar, aunque las dos cosas bien pudieran haber sido ciertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabemos de Nayra que llamaba la atención, que en los días de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;panza de burra&lt;/span&gt; –que eran casi todos- cuando en Las Palmas apenas asomaba el sol por el parque de Santelmo, ella seguía brillando por Tomás Morales camino del obelisco como si nada de aquello fuera con ella. Dicen, y cuesta creer, que nunca se enamoró y que le encantaban los helados de hielo del puestito de Las Canteras (el de al lado de la caseta de la Cruz Roja) y el Clipper de Fresa. Terminó arquitectura en Tafira y se largó a la península un viernes de mayo para probar suerte en Zaragoza. Un verano como no se conoce, pegajoso y particularmente extraño (la ciudad más que recibir, parecía que mandaba de vuelta a Santelmo y a los días de panza de burra) sacó el lado más feroz de Nayra, que lejos de achicarse, se rehizo en el portal de un estudio (gabinete que diría el imbécil de su director de proyecto) de arquitectura. De Zaragoza le gustaba el Parque Grande, el cielo azul-Monegros y salir de tapas por el Tubo, también el Teatro Principal que le recordaba mucho (más de lo que le gustaba reconocer) al teatro Benito Pérez Galdós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En septiembre la hicieron fija y lo celebró con un amigo al que empezaba a encontrar interesante y divertido, aunque de él destacaría otras cosas que se guardaba muy bien para sí misma y para su almohada. Durante la cena, añoró los días en Puerto de Mogán y la arena fina de Guayedra. En cctubre desfiló con el traje típico el día de la ofrenda en una mañana que se le antojó fría y húmeda y echó especialmente de menos los asaderos en Tejeda. En noviembre cogió su primera gripe, no la primera del año o de la temporada, sino la primera de toda una vida y eso le hizo recordar aquel día que nevó en la cumbre y la población entera quedó con la mirada y el alma puesta en el Roque Nublo. Esa misma noche, Nayra sintió un tremendo espacio abierto entre el dormitorio que ahora ocupaba y su vida en la isla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nayra comenzó a desdibujarse hasta que en diciembre, una mañana de lunes, de camino a un edificio que andaba rehabilitando, un golpe de cierzo frío y punzante le congeló el corazón, que de acuerdo al informe del forense, dejó de latir más por pena que por frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotografía: © David Niles &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-3365867219874151592?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/3365867219874151592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=3365867219874151592&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/3365867219874151592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/3365867219874151592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/01/leyenda-guanche.html' title='Leyenda guanche'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm3.static.flickr.com/2388/2195525117_b68597ca2b_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7811239774475532024</id><published>2008-01-15T21:08:00.000+01:00</published><updated>2009-03-09T21:59:39.502+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Geografía</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="line-height: 115%;" lang="ES"&gt;Por entre árboles,&lt;br /&gt;montañas y laderas&lt;br /&gt;corren precipitados&lt;br /&gt;ríos de sangre.&lt;br /&gt;Arrastran todo&lt;br /&gt;cuanto encuentran a su paso:&lt;br /&gt;presentes, ilusiones y futuros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7811239774475532024?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7811239774475532024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7811239774475532024&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7811239774475532024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7811239774475532024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/01/geografa.html' title='Geografía'/><author><name>nalore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06390035753710758775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-1374740099920276604</id><published>2008-01-10T00:57:00.001+01:00</published><updated>2008-01-10T02:19:30.735+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Los olvidados</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/2181738446/" title="photo sharing"&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2378/2181738446_061d775ef2_m.jpg" alt="" style="border: 1px solid rgb(0, 0, 0);" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/2181738446/"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/people/puzzle/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los olvidados se olvidan todos los días, se olvidan tanto que no encuentran la forma de no pensar en otra cosa. ¿Se echan de menos?. No es probable, nadie lo hace entre los olvidados. Se olvidan cada día, desde que se levantan (nunca es lo mismo levantarse que despertarse, del mismo modo que tampoco es lo mismo despertarse que abrir los ojos) hasta que se vuelven a levantar. Porque la vida consiste en levantarse todo el tiempo de todas las caídas, levantarse un lunes para encaramarse a los viejos ideales y alzar bien alto los brazos para ser vistos desde aquel avión en el que nunca podrán huir. Es posible escapar de los recuerdos, pero no se puede escapar de lo que uno olvida. Por eso los olvidados pueden levantar un planeta con apenas unas tablas y una pequeña asignación semanal de sueños rotos. Se olvidan todos los días, se olvidan porque el recuerdo les duele -aunque eso lo saben bien-, tanto que les come el deseo de lo que no tienen y se olvidan, además, de las letras del banco, de las facturas que pasa la vida, las que vencieron a primeros de mes y las que aún no llegaron. Y por supuesto se olvidan de lo que no supieron decirse de cualquiera de las maneras. Los olvidados se olvidan de todo, en definitiva, de sus nombres, de las ganas acumuladas, de todo eso que les arde en la piel y que después de la catástrofe que les aguarda no servirá ni para chatarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fotografía: © David Niles &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-1374740099920276604?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/1374740099920276604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=1374740099920276604&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/1374740099920276604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/1374740099920276604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/01/los-olvidados.html' title='Los olvidados'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm3.static.flickr.com/2378/2181738446_061d775ef2_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6228738791253752387</id><published>2008-01-07T22:53:00.001+01:00</published><updated>2008-01-09T20:10:04.347+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>Instrucciones para quitar un vestido de tirantes</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R4KhR6bOK5I/AAAAAAAAAFk/kmg0QoxDDWo/s1600-h/vestido.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5152858252778548114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R4KhR6bOK5I/AAAAAAAAAFk/kmg0QoxDDWo/s320/vestido.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un vestido de tirantes no es un adorno, no es un disfraz y, desde luego, no es una barrera. Si tenemos esto en cuenta, empezaremos a disfrutar de él cuando lo veamos sobre el cuerpo deseado. Y no nos adelantaremos, no desearemos arrancarlo antes de tiempo. Para eso también tendremos en cuenta que precisamente ese vestido (y no otro) y ese cuerpo femenino (y en exclusiva ese cuerpo) conforman dos organismos que se benefician mutuamente, es decir, una simbiosis. Sólo entonces estaremos preparados para quitar el vestido de tirantes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un vestido de tirantes se puede quitar fácilmente. Rápidamente. Evitemos eso, tratémosle con la dignidad que se merece. Acariciemos el cuerpo deseado por encima del vestido para que el vestido se sienta acariciado. A los vestidos de tirantes no les gusta sentirse meros objetos ensalzadores de las curvas femeninas. Quieren ser deseados por sí mismos. Acariciemos, por tanto, al vestido, sintámoslo palpitando contra la palma de la mano, vivo como un coral de movimiento apenas perceptible. Un vestido de tirantes se sentiría humillado si lo arrancáramos de pronto y lo tiráramos al suelo obviando su existencia, de modo que es conveniente –por la autoestima del vestido y por nuestra propia excitación– no alejarlo tan pronto del cuerpo con el que forma simbiosis. Levantemos el vestido, que las piernas deseadas surjan ante nosotros como tesoros del bajo Nilo. Sigamos subiendo el vestido. Que las piernas deseadas y el sexo deseado se sientan deseados, pero que también el vestido se sienta partícipe, causante y depositario de ese deseo, eso lo hará ponerse de nuestro lado cuando lo apartemos del cuerpo femenino.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los tirantes del vestido de tirantes son la parte más sensible del vestido y la que más sufre si no se la trata con cortesía y delicadeza. Hay dos formas exquisitas de tratar a los tirantes: con los dedos –deslizarlos por debajo de los tirantes y arrastrarlos hombros abajo– y con la boca. Esta última es la opción preferida de los propios tirantes: los labios del amante besan los hombros deseados y al toparse con los tirantes, los enredan en su lengua y los van arrastrando. El tirante se siente húmedo en la boca del amante, se siente amado. El vestido pierde la sujeción y resbala, dejando al descubierto las curvas deseadas. Los senos. Las caderas. Pero el amante no permite la caída libre del vestido, sino que lo va guiando con sus manos por las curvas, hacia abajo, seguido muy de cerca por los labios que trazan el camino, también descendente –cuello, senos, ombligo, sexo– y es entonces, en el momento labios-sexo, cuando las manos del amante depositan con ternura al vestido sobre el suelo para que, ya laxo y satisfecho, descanse. En ese instante, la simbiosis del cuerpo deseado con el vestido de tirantes se rompe y ese cuerpo femenino queda huérfano ante el amante. Huérfano y hambriento para formar con él una simbiosis nueva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6228738791253752387?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6228738791253752387/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6228738791253752387&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6228738791253752387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6228738791253752387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2008/01/instrucciones-para-quitar-un-vestido-de_07.html' title='Instrucciones para quitar un vestido de tirantes'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R4KhR6bOK5I/AAAAAAAAAFk/kmg0QoxDDWo/s72-c/vestido.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7674449530250536734</id><published>2007-12-31T02:04:00.000+01:00</published><updated>2008-01-01T23:18:54.236+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Una nueva vida</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/2146653340/" title="photo sharing"&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2401/2146653340_4926164957_m.jpg" alt="" style="border: 2px solid rgb(0, 0, 0);" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/2146653340/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/people/puzzle/"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Acaban de alcanzar velocidad de crucero cuando el comandante Lozano felicita el Año Nuevo a través de la megafonía de cabina. Su voz suena lejana y metálica, como si alguien procedente de una civilización remota y mucho más avanzada que la nuestra la hubiera dejado grabada tres mil años antes en un artefacto imposible que ahora, tres milenios más tarde, es capaz de reproducir para todo el pasaje aquel mensaje cifrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sirven el catering de empresa barata y algo de alcohol -invitación de la casa- para celebrar el nuevo año a once mil pies de altura. Al pasajero 34-A aún no le ha dado tiempo a diseccionar con detalle la estupenda colección de curvas de la azafata de rasgos vikingos que reclina su cuerpo frente a él, cuando la desconocida sentada a su lado (la pasajera 34-B) rompe a llorar amargamente. Llora con los dos ojos y llora bien, muy profesional en su llanto. Cualquiera diría que se está vaciando por completo, porque derrama tantas lágrimas y tan amargas todas como para rivalizar con el océano que sobrevuelan en esos momentos. Alguna de esas lágrimas cae al abismo de un escote generoso, casi de adolescente recién florecida. Ella apenas puede articular palabra cuando el chico le pregunta si se encuentra bien. Habla, o hace el intento de hablar, en medio de un ataque de hipo. Finalmente consigue sollozar algunas palabras y le lanza la extraña petición: “¿Serías tan amable de enamorarte de mí mientras dure el trayecto?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La azafata de rasgos nórdicos les pregunta qué desean beber con la cena. Agua, dice él. Jugo de naranja, dice ella entre sollozo y ataque de hipo. El pasajero 34-A tiene la pregunta resonando todavía en el centro exacto de su órgano de Corti, como si no quisiera desprenderse de ella o como si quisiera cerciorarse de que la ha escuchado bien. Se sabe que a ciertas altitudes, el oído sufre algunas alteraciones conocidas. La pasajera 34-B le explica una serie de cosas que conviene aclarar. Por ejemplo, que viene de ver a su amante casado. Un amante que nunca abandonará a su mujer y que no está enamorado más que de sí mismo. El pasajero 34-A traga saliva y acepta enamorarse de ella. Faltaría más. En realidad cree que se puede enamorar de ella todo el tiempo que haga falta. Es indicativo de algo, que a once mil pies de altura, cuando están a punto de empezar un nuevo año, el azar, o lo que sea que dirige al azar, le haya sentado al lado de la pasajera 34-B, que realmente parece triste y que además llora estupendamente. Francamente bien. Y el pasajero 34-A, que no recuerda cuándo fue la última vez que sintió un cuerpo de mujer a menos de medio metro del suyo, está convencido que quizás todo eso sea una señal de algo grande que está por venir con el nuevo año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora parecen una auténtica pareja, incluso no sería faltar a la realidad si dijéramos que el resto del pasaje los contempla con envidia. Se toman de la mano, son como un único pasajero, el pasajero 34, sin más, sin ventana ni pasillo, sin letras A y B. Lo comparten todo, todo lo que se puede compartir a once mil pies de altura, el catering de empresa barata, el agua, el jugo de naranja (es la primera vez que el chico escucha decir “jugo” en vez de “zumo”), la finísima manta con el logotipo de la compañía que opera vuelos charter en Navidad y por supuesto, la película casposa de fin de año. Para el pasajero 34-A ya no hay azafata con curvas que valga. Ahora tiene que preocuparse de otras cosas, de cuidar a la pasajera 34-B, de devolverle la confianza en sí misma, porque algo le dice que es el comienzo de una nueva vida junto a ella, porque ella se dará cuenta (no puede ser de otro modo) de lo equivocada que está y de lo estúpido y vanidoso que es su amante casado, y por supuesto de lo buen tipo que es el chico que le ha tocado justo por azar (o lo que sea que dirige al azar) en el asiento de al lado. El 34-A. Y que ese chico, y no su amante casado, es el que le conviene por encima de todas las demás personas. El pasajero 34-A ya mira a la chica con ojos de enamorado. Iremos a Lisboa, amor, iremos a Bérgamo. Iremos juntos y nuestros hijos tendrán tus ojos y tu ceño fruncido, y sabrán llorar casi tan bien como tú cuando lloras a once mil pies de altura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doce horas más tarde aterrizan en destino. Por primera vez en mucho tiempo, no les resultará tan duro a ninguno de los dos llegar a una terminal donde no les espera nadie. Eso es lo más duro siempre. Que nadie te espere en la terminal. Por eso, la idea de un nuevo comienzo, de una nueva vida, es algo que reconforta al pasajero 34-A que en realidad se llama Lucas y que todavía sigue tomando de la mano a la pasajera 34-B: Nuria en lo sucesivo. Ambos esperan apoyados el uno contra el otro a que la cinta de equipajes vomite sus maletas. Lucas puede imaginarse cargando todos los bultos en un único carrito, desempeñando ya las funciones típicas de leal compañero de viaje, deteniendo un taxi a ninguna parte que abordarán como quien sube a una montaña rusa, con un nudo en el estómago y la sonrisa floja, blanda, indicando alguna dirección en la que poder caer rendidos después de un largo viaje, el lugar en el que amanecer en algún momento y tomar un chocolate con churros y algunas decisiones importantes en común. Claro que las historias de amor duran lo que duran. Y esta dura lo que tarda en sonar el móvil de Nuria, que al otro lado del mundo, escucha con detenimiento la voz quebrada de su amante casado, ahora algo menos vanidoso, interpretando el papel de perfecto arrepentido y que sostiene, ciertamente convencido, que desde que Nuria subió a aquel avión, no deja de pensar en ella. Sólo en ella. Lo de SO-LO subrayado. Y a Nuria que le flaquean las rodillas, se desmorona sobre la cinta transportadora, encima de alguna maleta sin dueño, y llora de la emoción, llora por los dos ojos, llora bastante bien, mientras se aleja en la cinta, muy profesional ella, con sus lagrimitas y su Samsonite sin apenas tiempo para percatarse de Lucas que le dice adiós con la mano, la misma mano que hace apenas un instante le tomaba la suya y con la que ahora no sabe muy bien cómo manejarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Imagen:© Donald Cecil)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Feliz año 2008, queridos Moleskines)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7674449530250536734?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7674449530250536734/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7674449530250536734&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7674449530250536734'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7674449530250536734'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/12/una-nueva-vida.html' title='Una nueva vida'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm3.static.flickr.com/2401/2146653340_4926164957_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-2701653131496370133</id><published>2007-12-19T13:40:00.001+01:00</published><updated>2007-12-19T13:56:25.875+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Jorobadito y mal hecho</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Daniel era un adolescente de ciudad,  medio contrahecho y ligeramente torcido de cintura para arriba. Por eso llevaba aquel enorme corsé metálico: una suerte de cárcel que le encerraba el cuerpo desde la cadera hasta el cuello. Andaba con la mirada bien alta, como apuntando al cielo en busca de respuestas y de días soleados que no llegaban. El manejo era complicado, sus apariciones públicas requerían de ciertos preparativos que impedían que se prodigara con frecuencia; no podía tomar el autobús (todos recuerdan los interminables episodios de caídas y resbalones intentando acceder a la línea treinta y tres) y tenía que entrar a los vehículos apilado como un tronco de árbol recién talado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vez en cuando y en los momentos más inesperados, extraviaba algún tornillo por la calle, si le alcanzaba el valor  pedía ayuda para que alguien lo recogiera, alguien que de una manera o de otra dudaba primero ante la idea de que le estuvieran gastando una broma pero que, al final, viendo los hierros que asomaban por el cuello de la camiseta se prestaba a la búsqueda. Muchas veces Daniel volvía a casa con un desconsuelo de más y varios tornillos de menos, lo que le obligaba a visitar de nuevo la ortopedia, ya fuera para engrasar algún remache o para rescatar las piezas desencajadas y perdidas por el camino o el ascensor. La primera vez que pisó aquel horrible lugar era verano, verano de aceras pegajosas, el resto de adolescentes de ciudad poblaban las piscinas y los parques, mientras Daniel solía recordar, revivir más bien, la sensación desapacible y húmeda de su cuerpo recubierto por una sopa pastosa de escayola fría, el silbido ahogado de su propia respiración en el cuartillo de atrás mientras cuajaba el molde y lo lejos y ajeno que se sentía a todo lo demás dentro de aquella mala copia de sí mismo. Dormía en su jaula de metal y soñaba con aviones que se estrellaban contra patios de colegios deshabitados, con hombres grises que ascendían rampas de garajes de ciudades también grises y, cada vez con más frecuencia, con títeres incontrolados y torpes, fantoches  desposeídos de toda dignidad que se apilaban en el asiento de atrás como árboles talados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odiaba las líneas rectas y los espejos. Detestaba ser el fatal depositario de la crueldad de aquellos que se burlaban o le bautizaban continuamente con motes nuevos, grotescos, gastados de tanto uso: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Jorobadito y mal hecho&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Robocop&lt;/span&gt;  y a veces, simplemente &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mazinger&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel enseguida se dio cuenta de que Nuria (aquella muñeca de porcelana de la primera fila) nunca se fijaría en él, lo mismo que Rosa, Violeta o Blanca y exactamente igual que Raquel. Ninguna chica en su sano juicio querría acercarse o reparar en alguien que apenas podía andar diez metros sin tropezar, que hacía saltar los detectores de metal que encontraba a su paso o que no podía volar en columpio ni atarse los cordones de los zapatos. En realidad, Daniel sí se relacionaba con chicas,  en la salita de espera del hospital (antes de las sesiones de rehabilitación diarias) coincidía con muchachas portadoras de corsés como el suyo que intentaban ocultar con la ayuda de alguna bufandita o pañuelo al cuello y que evitaban los escaparates de tiendas bonitas que reflejaban la imagen distorsionada de sus cuerpos y sus pechos recién florecidos y aplastados por el hierro, mujercitas metálicas que lloraban pequeñas lluvias porque intuían, o sospechaban que nunca podrían llevar vestidos hermosos y faldas de volantes con las que bailar descalzas por los parques y correr por las calles. Lo cierto es que Jorobadito siempre hubiera querido decir algo, darse a conocer de algún modo, pero todo el valor del que disponía lo guardaba para cuando volviera a perder algún tornillo en el supermercado, así que nunca decía nada y se dedicaba a poner cara de comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, los otros chicos salían y conocían el sabor de los primeros besos, de los cigarros a escondidas y los combinados de ron y  tequila, los reservados de la disco y los mensajes de amor enviados en aviones de papel. Jorobadito nunca recibió invitaciones a fiestas de cumpleaños, tampoco para jugar a la pelota en el patio (aunque ofreciera su bocadillo a cambio y siempre se quedara sin almuerzo y sin partido. Como no podía ser de otra forma, Nuria se decidió por el tipo que más goles marcaba en la liga local (con el tiempo sería un fenómeno en casamientos por penalti), Rosa por el matón de Quinto B (el que empujaba a Robocop  escaleras abajo) y Raquel le dio su primer beso al chico que años más tarde le partiría la boca, los dientes y el alma sin contemplaciones de ningún tipo. Blanca, que siempre andaba buscando bronca, se despachaba de lo lindo con Violeta en el vestuario de chicas y se volvió un marimacho y campeona absoluta de lucha libre cuando llegó a la universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorobadito siguió perdiendo los tornillos a pares, tropezando consigo mismo y con sus desánimos y soñando con aviones y hombres grises, mientras los huesos le dolían y le bailaban por dentro descompasados. Probó a colgarse ladrillos de las manos y las piernas, estirarse con un sistema de poleas que imaginó en una de aquellas interminables y dolorosas sesiones de rehabilitación, y planeó vivir suspendido del revés una vez que descartó la idea de dejarse aplastar por una apisonadora marca &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Acme&lt;/span&gt; que le dejara bien plano y fino como un cromo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Naturaleza y Color&lt;/span&gt; o un pergamino japonés. Manejó miles de opciones hasta que finalmente se decidió por nadar todas las mañanas hasta perder el resuello y dejarse caer en un gimnasio de barrio por las tardes. Siempre ocupaba dos taquillas, una para la ropa y otra para la armadura y como tocado por una idea feliz, aprendió con el tiempo a gastar bromas referidas a su prototipo y a reírse un poco más de su sombra alargada y tiesa. Ahí comenzó a cambiar todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún se recuerda la gran explosión metálica y los tornillos de aquella coraza saltando por los aires el día que revelaron la primera radiografía que no parecía un cuadro de Kandinsky. El momento justo en el que certificaron su verticalidad y pudo gritarlo al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien me contó que Daniel no tardó en descubrir el sabor de los besos a tabaco, que terminó tocando en un grupo de pop con cierta repercusión a nivel nacional y que, de tarde en tarde, puedes verle en la sección de libros de unos grandes almacenes arrojando tornillos al suelo (tornillos que lleva escondidos en el bolsito vaquero de Marta, su novia) y pidiendo por favor que alguien se los recoja. Resulta que ya le alcanza el valor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;(Publicado en la revista cultural "El Desembarco", Diciembre 2007)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-2701653131496370133?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/2701653131496370133/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=2701653131496370133&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2701653131496370133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2701653131496370133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/12/jorobadito-y-mal-hecho.html' title='Jorobadito y mal hecho'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-5120857139958590827</id><published>2007-12-16T16:25:00.001+01:00</published><updated>2007-12-18T20:43:23.926+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Señor Azul</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/13464473/" title="photo sharing"&gt;&lt;img src="http://photos10.flickr.com/13464473_510440530d_m.jpg" alt="" style="border: 1px solid rgb(0, 0, 0);" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/13464473/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El señor Azul (lo de azul viene por una mala traducción relacionada con la extensa gama de tristezas que es capaz de alojar en las entrañas) hace todo lo necesario para no pensar. Lee libros para no pensar, escribe tonterías para no pensar, también lo hace para que alguna antigua novia suya -que, por otra parte, no quiere saber nada de él- pueda criticar esas estupideces que escribe de vez en cuando. Por eso y porque le gusta que le metan caña que, dicho sea de paso, le sirve también para no pensar. Se pierde en avenidas sembradas de soportales que bostezan despedidas para no pensar y solicita en algún estanco -con el correspondiente impreso- un poco de ternura de segunda mano para no pensar. Acude a la oficina para no pensar, le mira el culo a la de Recursos Humanos para no pensar, disimula estar bien o tirando (lo que él denominaría "normal") para no pensar, camina como si le persiguieran los recuerdos con tal de no pensar, se compara con tipos que jamás serán como él para no pensar, se detiene en los escaparates de lencería fina y no reconoce su reflejo entre tanto maniquí de medidas perfectas, si es que eso puede decirse que sea algo que ayude a no pensar. Observa a la mujer del tiempo y sus manos de mujer del tiempo para no pensar. Se imagina todas esas borrascas avanzando entre sus costillas. Entra en una agencia de viajes, se presenta, soy el señor Azul, dice todo pomposo y a continuación averigua la mejor manera de abandonar la ciudad discretamente, quiere visitar ciudades con nombres impronunciables, para que luego no puedan encontrarle -Tewkesbury por ejemplo- incluso cuando los de la agencia de viajes le contemplan de un modo extraño, el señor Azul les mantiene la mirada para no tener que pensar, uno, dos, tres...cinco...diez y les sigue mirando para no pensar. Se salta los semáforos para no pensar y encaja con indiferencia los insultos del taxista que ha tenido que esquivarle en el último momento. Hace fotos de las aceras que pisa para no pensar, duerme con viuditas desdentadas para no pensar, silba canciones tristes, todo para no pensar. Visita amigos que creen firmemente en la posibilidad de no pensar -al menos durante un tiempo-, intenta alargar ese tiempo, estirarlo como si fuera un domingo de un verano que una vez tuvo y se marchó dando tumbos, fuma (él que nunca ha fumado) cigarrillos bajos en nicotina para no pensar, responde cartas atrasadas para no pensar, hace el equipaje y lo llena de ropa interior como para una vida entera y también aunque muy de vez en cuando, se fuga con la vecina del sexto que no está nada mal, total, para no pensar. Hace cualquier cosa para no pensar, lo que sea, tampoco toma líneas de metro de color azul o gris, porque significaría sin duda la manera más torpe de quedarse atrapado en  aquello en lo que no quiere pensar. Pero sobre todo, y por encima de todas las cosas, el señor Azul nunca se enamora, para no pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-5120857139958590827?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/5120857139958590827/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=5120857139958590827&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/5120857139958590827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/5120857139958590827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/12/para-no-pensar.html' title='Señor Azul'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6235050930082915708</id><published>2007-12-07T01:12:00.000+01:00</published><updated>2007-12-07T19:22:05.876+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>Reflejo luminoso</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R1iQWlQnpXI/AAAAAAAAACA/3NGYWV8i76A/s1600-h/00060656%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5141017692276761970" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R1iQWlQnpXI/AAAAAAAAACA/3NGYWV8i76A/s320/00060656%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;Clara durmió muy inquieta aquella noche. Su madre la oía revolverse en la cama una y otra vez. Su respiración se hacía cada vez más jadeante y parecía como si en cualquier momento fuera a despertar. Todos sabían que no debían interrumpir los sueños de Clara. Los médicos habían aconsejado que dejaran que aquellos episodios transcurrieran sin molestarla. Para la madre de Clara era muy difícil convertirse en una mera espectadora del sufrimiento de su hija. La veía abriendo y cerrando su boca como si el aire no pudiera entrar en sus pulmones. Estiraba sus brazos en vano, en busca de algo que desde luego no estaba allí. Parecía que sus piernas quisieran echar a correr y sin embargo por mucho que lo deseara, no se movería de su cama.&lt;br /&gt;Sofía, mejor que nadie, sabía que no debía despertarla, porque, tal vez, podría quedar atrapada en su vuelta a la conciencia. Sabía también que además no serviría de nada traerla de vuelta. Fuera lo que fuera lo que Clara estuviera viendo ya no podía evitarse. Aún así lo único que deseaba era poder aliviar cuanto antes el sufrimiento de su hija. Con toda la suavidad de la que sólo una madre es capaz, se sentó en el borde de su cama y posó su mano en la frente de su hija. Casi al instante Clara abrió los ojos. Tenía la mirada perdida y todavía respiraba con dificultad. Todavía tardaría unos minutos en conseguir que su cuerpo reconociera que estaba de vuelta en su cama. Con una gran esfuerzo se incorporó con la ayuda de su madre y estalló en sollozos entre sus brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Debes tranquilizarte Clara. ¿Qué ha sido esta vez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clara le contó con la voz entrecortada cómo Augusto, el jardinero de su escuela, era tragado por el río. Su coche patinaba sin piedad por una carretera solitaria, y sus luces se apagaban para siempre en el fondo del agua. Ella quería gritar para despertarle, pero no podía. Él no pudo oír su voz y se ahogó en mitad de la noche. Ella quería ayudarle, quería salvarle, pero cada vez que intentaba llamarle por su nombre, todos sus esfuerzos eran en vano. Su voz no salía por su garganta por mucho que ella se empeñaba. Era como si de repente se hubiera quedado muda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Viste ayer a Augusto en la escuela? —Le preguntó su madre casi temiendo la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clara clavó sus ojos en los de su madre y su madre la abrazó con toda la fuerza que da el sentir un mismo dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Viste algún reflejo luminoso a su alrededor, Clara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué me preguntas eso? Siempre me habías dicho que esos reflejos no tenían nada que ver con mis sueños. ¿No es así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sofía se acurrucó en la cama con su hija y pensó que había llegado la hora de descubrirle los dones con los que había nacido y con los que tendría que aprender a vivir el resto de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6235050930082915708?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6235050930082915708/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6235050930082915708&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6235050930082915708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6235050930082915708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/12/reflejo-luminoso.html' title='Reflejo luminoso'/><author><name>carmen jiménez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-H66KJvlDQ74/TxliR_9oXwI/AAAAAAAAATo/FHJoz8Y64os/s220/371322_100000103493263_1356592373_n%255B1%255D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R1iQWlQnpXI/AAAAAAAAACA/3NGYWV8i76A/s72-c/00060656%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-1010799433248578320</id><published>2007-12-03T12:01:00.004+01:00</published><updated>2008-08-23T23:30:21.380+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conchi Moreno Macías'/><title type='text'>Aydee en las nubes</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R1QBTwZ7g-I/AAAAAAAAAEk/BD-sq8q2VPc/s1600-R/cholita.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5139734513659380706" style="margin: 0px auto 10px; display: block; width: 187px; height: 197px; text-align: center;" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R1QBTwZ7g-I/AAAAAAAAAEk/Ss13AEqazQY/s320/cholita.jpg" width="237" border="0" height="234" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;Decían que Aidé vivía en las nubes. Y yo fui. Un día quise ir a las nubes en un tren que así le decían, “el tren a las nubes”. Un tren salteño, allá en el noroeste de Argentina. Donde la ciudad es linda y los cerros de colores.&lt;br /&gt;Y anduve sola. Como cuando caminas por la calle sin nadie con quien hablar y de repente te encuentras en medio de un parque y te sientas en un banco a dejar que el sol del mediodía te dé en la cara. Sin más ocupación que esa misma. La de no hacer nada, sino dejar que las cosas hagan sobre ti.&lt;br /&gt;Y así me dejé llevar por aquel tren que partía de Salta, en una madrugada negra y limpia bajo las estrellas en cruz. Mientras buscaba mi sitio junto a la ventana que decía el billete, crucé una de las uniones agusanadas entre dos vagones que le daban al tren un aspecto de yarará trepando por las montañas andinas.&lt;br /&gt;Allí había otros asientos de emergencia. Los del apunado, supe después. Entre las dos sillas de tamaño reducido, sujeta a la pared, había una botella de oxígeno con una mascarilla colgada. Me quede mirándola y sentí que a mi espalda otros ojos observaban el objeto insólito. Escuché cómo respiraba su pecho silbando bajo un jersey de lana de vicuña, que olía a animal silvestre y a viento de arena.&lt;br /&gt;Al volverme me encontré con la sonrisa de un anciano. Llevaba puesto uno de esos sombreros que usaban los indios coyas. Era un hombre pequeño y grueso y tenía las piernas un poco separadas como para no desequilibrarse con los continuos culebreos de los vagones.&lt;br /&gt;—Es que vamos muy lejos, mijita. Hasta las nubes —me dijo alargando la u, al tiempo que levantaba mucho las cejas y arrugaba su frente de color cobre—. Pero no se precisa esto… —dijo. Y señaló el artilugio de emergencia con el oxígeno.&lt;br /&gt;Cuando vi el bulto de su carrillo, entendí y tomé ejemplo mientras me sentaba. Me acordé de la bolsita que me había guardado en el pantalón antes de salir del albergue. Saqué algunas hojas y me las metí en la boca hasta volverlas blandas y después las aplasté con la lengua en el hueco del cachete.&lt;br /&gt;Algo tendrían que ver las hojas de coca o tal vez fuera la paz de estar más cerca del cielo, pero dormí como un hurón durante horas. El sueño me trajo la imagen de una gaviota sobrevolando un mar pintado en la tapa de un libro. Era un cuento que leía de niña y que formaba parte de mis recuerdos más primarios.&lt;br /&gt;Más tarde me despertó la música. La Cruz del Sur ya no se veía por la ventana, y el sol brillaba desde el otro extremo de un puente que nos disponíamos a cruzar. Al final del mismo, recortado sobre la ladera de un cerro, se dibujaba un pueblo que debía de ser Santa Bárbara. Allí, en algún lugar, estaría Aidé jugando con sus amigas, al tiempo que mi tren juntaba valor para atravesar uno de los puentes más altos de América.&lt;br /&gt;Mientras tanto —y quizás para distraer la atención de los pasajeros— las chacareras llenaban los compartimentos de jolgorio. Un grupo de músicos recorrían los pasillos con charangos pegados al pecho y quenas colgadas del cuello anunciando zambas y vidalas. Y esa música alegre salía por las ventanas y volaba entre las nubes. Porque probablemente, pensé, aquella debía de ser la música de las nubes.&lt;br /&gt;Por fin pasamos el puente que parecía hecho con varillas de paraguas y abajo las llamas eran motitas inmóviles pintadas en el suelo. El tren se detuvo al principio del pueblo.&lt;br /&gt;Me adentré por una calle estrecha —guiada por la intuición castellana de que el corazón de un pueblo late en el centro— y sentí que el sol estaba más cerca que nunca de mi cabeza. Había una ligera brisa, cálida, que levantaba el polvo del suelo y lo llevaba lejos, hasta los cardones del horizonte.&lt;br /&gt;Parecía que mi costumbre había dejado su huella siglos atrás, porque al final del camino había una plaza. Y en el medio, una iglesia de adobe pintada de blanco y rematada en una coqueta torre con dos campanas pequeñas. En frente había un parque con un ombú que regalaba una sombra generosa.&lt;br /&gt;El lugar estaba vacío pero del interior de la iglesia salía un eco de voces infantiles.&lt;br /&gt;Entré y me senté en el último banco al contraluz de la tarde. Había tres niñas. Dos jugaban y al verme se acercaron curiosas y les pregunté sus nombres. La otra estaba sentada en el primer banco.&lt;br /&gt;—¿Y vuestra amiga? —les pregunté—. ¿No viene?&lt;br /&gt;—Es Aidé —me contestaron casi a la vez.&lt;br /&gt;Y una de ellas añadió:&lt;br /&gt;—Es que no habla. Su mamá dice que vive en las nubes.&lt;br /&gt;Me levanté y me acerqué hasta ella.&lt;br /&gt;—¿Quieres un caramelo?&lt;br /&gt;Tenía los pómulos encendidos y la piel a los lados de la nariz levantada por el viento. Su pelo era largo y oscuro y trataba de zafarse de una coleta hecha con desgana en la nuca.&lt;br /&gt;Abrí la mano y cogió el dulce.&lt;br /&gt;—¿Sabes? —le dije—, tampoco es para tanto lo tuyo. Eso de andar por las nubes. Total, tú las tienes cerca… —Debió de intuir que algún cuento traía mis palabras porque se acomodó más cerca de mí en el banco, hasta incluso tocarme— …yo te quisiera pedir un favor. Tengo una amiga que viene del mar, como yo. Ella vuela bajito a ras del agua pero le encantaría llegar a las nubes. Quizás tú podrías llevarla a pasear contigo…&lt;br /&gt;Y con sus ojos pegados a los movimientos de mis manos, me quité la goma que tenía en el pelo y la puse sobre la palma de mi mano, a su alcance. Era azul y tenía cosida una gaviota de alas abiertas con una línea negra en los bordes y el pico rojo.&lt;br /&gt;Ella la intentó coger pero al instante cerré el puño.&lt;br /&gt;—Pero antes —continué diciéndole— me tienes que decir cuál es tu nombre. Sólo para que yo sepa con quién se va a volar mi amiga la gaviota…&lt;br /&gt;Y dicho esto, abrí otra vez la mano.&lt;br /&gt;La niña hinchó los pulmones lentamente, soltó el aire de una vez y mirándome con sus ojos cholos dijo:&lt;br /&gt;—Aidé. Me llamo Aidé.&lt;br /&gt;Y me regaló una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-1010799433248578320?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/1010799433248578320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=1010799433248578320&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/1010799433248578320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/1010799433248578320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/12/aydee-en-las-nubes-decan-que-aydee-viva.html' title='Aydee en las nubes'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R1QBTwZ7g-I/AAAAAAAAAEk/Ss13AEqazQY/s72-c/cholita.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-2659858465655661264</id><published>2007-12-03T09:30:00.001+01:00</published><updated>2007-12-03T09:37:35.488+01:00</updated><title type='text'>Manzanas que son historias</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El chico que no sabe escribir historias, no sabe escribir historias. Escribe otras cosas, pero nada que ver con las historias. Escribe, por ejemplo, escenas,  y a lo mejor ni eso. Escribe (si es que algo así se puede escribir) acerca de estados de ánimo, de visiones muy concretas de las cosas o de personajes que, de vez en cuando, dejan algún tipo de poso. Escribe, pero nada que tenga que ver con historias. Cuando sale a la calle en busca de esas historias, los demás escritores le señalan con el dedo y se burlan de él: no sabes escribir historias, le dicen, no tienes ni idea. Y el chico que no sabe escribir historias baja la cabeza como dando a entender que sí, que lo sabe, que es consciente de ello y que no puede hacer otra cosa. Se lo hace mirar por un doctor especialista en patologías de escritores, que son unas cuantas, pero de momento a él sólo le han detectado la de no saber escribir historias. El doctor le dice que quizás, y sólo quizás, lo que tiene que hacer es asumir que lo suyo no son las historias, que posiblemente pueda dedicarse a otras empresas literarias menos ambiciosas, a escribir poesía en prosa o ensayo, por decir algo,  pero nada que tenga que ver con las historias. A la larga podría ser algo contraproducente  que deja secuelas.  Pero el chico que no sabe escribir historias quiere escribir historias, y el caso es que tiene ideas, ideas que le gustan y le parecen adecuadas para una historia, pero luego se queda mustio y no avanza en la trama. Los demás escritores se jactan de manejar con destreza el conflicto, el cambio (el puto conflicto, el puto cambio, piensa el chico que no sabe escribir historias), y además escriben historias realmente estupendas. El chico que no sabe escribir historias le pide al doctor que se lo explique con manzanas, quizás así sea capaz de entender algo que ve lejano como una nebulosa. Pero los doctores no explican las cosas con manzanas, se ayudan de radiografías o electrocardiogramas, pero no de manzanas.  Además, a todo esto hay que añadir que al chico que no sabe escribir historias, le dicen con cierta frecuencia que escribe bien, que una mujer por ejemplo, podría enamorarse de las cosas que él escribe porque si bien nunca nada de lo que mostramos a los demás es enteramente cierto, una mujer puede intuir el tipo de persona que escribe ciertas cosas y decidir, como una posibilidad más, enamorarse del chico aunque no sepa escribir historias. Eso, al chico que no sabe escribir historias, le toca un poco las narices, porque piensa que todo en este mundo es mentira y que los halagos son interesados o vacíos. Que nunca se puede conocer a nadie por lo que escribe. Y quizás ese es su conflicto, su puto conflicto, porque ahora se plantea dejar de escribir, o escribir de vez en cuando sólo cuando tenga alguna historia que lo sea, y no que parezca que lo sea. Piensa en abandonar las historias, en dejarlas atrás, huérfanas de alguien que las escriba, o mejor aún, libres para que alguien realmente preparado pueda darles forma. Pero él no, el no sabe escribir historias. Quizás todo pasa por comenzar de cero y rebajar sus pretensiones. El chico que no sabe escribir historias escucha con atención los consejos de la gente que aprecia sinceramente, le dicen cosas realmente coherentes, que tienen sentido, pero son palabras que no sirven, porque él tan solo espera quieto con esa sensación suya de barca a la deriva. Quiere creer que es cuestión de tiempo. Tampoco las tiene todas consigo si nadie se lo puede explicar de manera fácil, con manzanas, por ejemplo. Antes, los problemas complicados se resolvían con manzanas y todos tan contentos. Pero ahora, y mientras no se diga lo contrario, el chico que no sabe escribir historias, no encuentra la manera de aprender a escribir historias: ni siquiera la suya propia, y como no se le ocurre nada mejor, las deja abiertas o sin final o algo a medio camino entre lo uno y lo otro. Algo que es cualquier cosa, menos una historia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-2659858465655661264?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/2659858465655661264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=2659858465655661264&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2659858465655661264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2659858465655661264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/12/manzanas-que-son-historias.html' title='Manzanas que son historias'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6321996527593879092</id><published>2007-11-29T18:12:00.000+01:00</published><updated>2007-11-29T19:33:39.405+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>La farola y la luna</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R07zUySgQOI/AAAAAAAAABo/yIIJci0bYUM/s1600-h/701450_228d43b3c2_m%5B1%5D.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5138311763298631906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R07zUySgQOI/AAAAAAAAABo/yIIJci0bYUM/s320/701450_228d43b3c2_m%5B1%5D.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me desperté en mi cuarto. Estaba medio oscuro. Las persianas dejaban pasar apenas unos hilos de luz que se colaban de la farola que hay justo pegando a mi ventana. Cerradas a cal y canto para que el ruido del camión de la basura no me despierte a las tres de la mañana ni se cuelen los mosquitos atraídos por la luz. La puerta también estaba cerrada. Mi compañera de piso no es muy delicada cuando se levanta a hacer sus necesidades en mitad de la noche. La pobre padece incontinencia. Abrí los ojos sólo un poco, como cuando miras por entre los dedos una película de miedo. En realidad no era hora de despertarme. El despertador todavía no había sonado, pero el calor era insoportable. Sudaba por todas partes y aún así la sábana me cubría hasta las cejas. Hubiera querido librarme de ella de una patada, pero sentía un miedo inexplicable. De repente no estaba muy segura de que aquél fuera mi cuarto. Es como si estuviera soñando. Como si me hubiera despertado en el cuarto de otra persona siendo yo esa otra persona. Lo último que recordaba era una habitación con la claridad de la luna llena entrando por un balconcito a medio abrir y unos visillos meciéndose con la brisa del mar. Inspiré hondo. Un olor a mar y aromas de buganvillas, azahar y magnolias llenó mi olfato por completo. Estaba medio desnuda y podía sentir la sábana rozando mi pecho. Quise ir hasta el balcón para mirar la luna y contemplar el mar. Lo hacía cada madrugada. Me envolvía con un chal que me llegaba hasta los pies y me sentaba en el sillón de mimbre que había colocado justo ante el ventanal. Pero el miedo me tenía paralizada. No estaba muy segura si me encontraría con la farola o con la luna. Volví a cerrar los ojos y me sumergí en un mar de olores llenos de sal, buganvillas, azahar y magnolias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6321996527593879092?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6321996527593879092/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6321996527593879092&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6321996527593879092'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6321996527593879092'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/11/la-farola-y-la-luna.html' title='La farola y la luna'/><author><name>carmen jiménez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-H66KJvlDQ74/TxliR_9oXwI/AAAAAAAAATo/FHJoz8Y64os/s220/371322_100000103493263_1356592373_n%255B1%255D.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_-nR1FeW9yAA/R07zUySgQOI/AAAAAAAAABo/yIIJci0bYUM/s72-c/701450_228d43b3c2_m%5B1%5D.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-273165155444674273</id><published>2007-11-10T15:37:00.001+01:00</published><updated>2007-11-29T19:33:46.341+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>Cosas del circo</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RzXCjQZwa5I/AAAAAAAAADI/22ZD3Cp4FeM/s1600-h/circo.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131221261412756370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RzXCjQZwa5I/AAAAAAAAADI/22ZD3Cp4FeM/s320/circo.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;La hermosa trapecista aceptó la cita con el payaso para darle celos al atractivo y valiente domador de leones que, a su vez, quería demostrarle a la mujer barbuda su estupidez por rechazarlo y por eso tonteaba con la trapecista. Pero la mujer barbuda no quería saber nada de hombres porque el payaso la había abandonado por la hermosa trapecista y había pisoteado su orgullo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El domador de leones se obsesionó con la mujer barbuda –nunca nadie lo había rechazado–, y aunque todo había comenzado por puro morbo (¿cómo haría el amor una fea?), terminó sucumbiendo a la ternura de sus gestos y al más poderoso de los afrodisíacos: el comportamiento esquivo de ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El payaso vio por primera vez a la hermosa trapecista con los pies en el suelo y le recordó a los bellos y elegantes cisnes zanqueando torpemente fuera del lago, tan distinta al ser alado que volaba en el trapecio y que habitaba en sus sueños eróticos desde que era casi un niño. Sus facciones de muñeca, atildadas por las ganas de gustar y darle celos al domador de leones, no hicieron que la trapecista lograse hipnotizar al payaso, que ya nunca volvió a mirar hacia arriba al entrar en la carpa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pasados unos días, el domador cayó en los brazos de la hermosa trapecista, aunque no había olvidado a la mujer barbuda, pero se negaba a seguir poniéndose en ridículo persiguiendo a la más fea… Tenía una reputación que mantener. La trapecista perdió la concentración (¿qué tenía la barbuda para enloquecer a todos los hombres?) y hubo que colocarle una red doble para las caídas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El payaso llamó a la puerta de la caravana de la mujer barbuda con un enorme ramo de margaritas en la mano, las orejas gachas y los ojos llorosos. Ella lo rechazó: jamás le perdonaría la humillación de haberla abandonado por la hermosa trapecista. Esa tarde y las tardes siguientes, al payaso no le hizo falta pintarse la cara triste ni ponerse la nariz colorada para la función, ya tenía el gesto y la nariz así por culpa del llanto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a la mujer barbuda, se golpeó tres veces la cabeza contra la pared por ser tan orgullosa y no poder perdonar el desprecio del payaso. Tristísima, se tumbó en la cama, acarició a su orgullo, que ronroneaba satisfecho, y comenzó a leer a Proust, porque alguien le dijo una vez que era lo mejor para salir de los baches amorosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-273165155444674273?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/273165155444674273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=273165155444674273&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/273165155444674273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/273165155444674273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/11/cosas-del-circo.html' title='Cosas del circo'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RzXCjQZwa5I/AAAAAAAAADI/22ZD3Cp4FeM/s72-c/circo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-2031103176920911269</id><published>2007-11-02T00:09:00.001+01:00</published><updated>2007-11-02T02:43:33.700+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>El domador de besos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El domador de besos es conocido a este y al otro lado del mundo. Le dicen el Richard Faggioni de los besos. Bien es cierto que comenzó como domador de pulgas en algún  circo olvidado. Las pulgas le hacían más bien poco o ningún caso. Luego se pasó a los peces, por su pasividad, no por otra cosa. Pero tampoco se hacía con ellos. Así que cuando estaba a punto de abandonarlo todo y dedicarse a la venta de enciclopedias, se hizo domador de besos y fue entonces que alcanzó fama mundial. Cuando le preguntan en las entrevistas cómo fue que llegó a hacerse domador de besos, siempre contesta lo mismo: un beso es algo a mitad de camino entre una pulga y un pez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domador de besos se gana bien la vida con su trabajo y comparte piso con un pez muy besucón que sobrevivió a la época de domador de peces. Envía los besos a cualquier lugar del mundo por mensajería postal, normalmente UPS o FedEx. Pongamos un ejemplo práctico: una mujer  solicita un ramillete de besos en la página web del domador de besos y puede disfrutar de innumerables ventajas como un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;blister&lt;/span&gt; de sonrojos de regalo, entrega inmediata y portes incluidos en el precio. A la hora de recibir el paquete de besos, lo único que tiene que hacer la destinataria es abrirlo como quien acude a una guateque. El resto se conoce, los besos del domador de besos le saltarán de inmediato a la frente, a las mejillas, al cuello, a los hombros, a la innegable excusa de unos omoplatos desnudos y perfectos, es posible que algún beso se cuele en lugares indebidos, hay besos con propensión a los escotes y la ropa interior, pero si una cosa tienen estos besos es que son obedientes y están garantizados por el domador de besos. Si los coge con las yemas de los dedos y los deposita suavemente en alguna zona más decorosa, por mucho que pataleen, los besos se comportarán como Dios manda, sin alzamientos. En caso -poco probable- de que el producto no sea de su agrado, el domador de besos le reembolsará el importe sin pedir explicación alguna. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-2031103176920911269?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/2031103176920911269/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=2031103176920911269&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2031103176920911269'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2031103176920911269'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/11/el-domador-de-besos.html' title='El domador de besos'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7765243913232825320</id><published>2007-10-21T10:49:00.000+02:00</published><updated>2009-03-09T22:03:23.682+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Desangre</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me desangro&lt;br /&gt;gota a gota&lt;br /&gt;por la herida&lt;br /&gt;de tus selvas&lt;br /&gt;de tus pechos&lt;br /&gt;de tu tierra&lt;br /&gt;de tu cuerpo&lt;br /&gt;de tu fauna&lt;br /&gt;de tu boca&lt;br /&gt;de tu flora&lt;br /&gt;de tu lengua&lt;br /&gt;de tus mares&lt;br /&gt;de tus piernas&lt;br /&gt;de tu cielo&lt;br /&gt;de tu cuello&lt;br /&gt;de tu aire&lt;br /&gt;y de tu sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7765243913232825320?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7765243913232825320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7765243913232825320&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7765243913232825320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7765243913232825320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/10/desangre.html' title='Desangre'/><author><name>nalore</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06390035753710758775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-3274674194349680010</id><published>2007-10-19T23:00:00.002+02:00</published><updated>2007-10-22T08:08:26.332+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>Tus labios</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Te has mirado alguna vez fijamente en el espejo? Me refiero a si has mirado fijamente tus labios, no el resto de tu cara o de tu cuerpo, sólo los labios. Quizás sí, y entonces esa manera de moverlos al sonreír, al hablar, es premeditada, como lo son las bombas lanzadas sobre un punto estratégico de Palestina (y déjame decirte que las bombas y tus labios tienen consecuencias parecidas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera evitarlo, pero no puedo. No puedo evitar que tus labios me afecten y que permanezcan colgados de la memoria -como los témpanos de hielo en los tejados- una vez que te has ido. Su eco es persistente, siempre encuentra algo contra lo que rebotar y aumentarse, y entonces veo flashes de tus labios, gruesos en su justa medida, plegados en un sonrisa extraña, de estatua etrusca. Los imagino en la posición del beso y un hormigueo me recorre un lugar del cuerpo de cuyo nombre no quiero acordarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si lo sabes (pero deberías saberlo y hacerte un seguro a todo riesgo: tus labios pueden provocar accidentes). En fin, no sé si lo sabes, pero los labios pueden rodar como las piedras en los ríos, las pelotas en los parques infantiles, las bicicletas cuesta abajo o los meses para un anciano. Los labios pueden rodar por un cuerpo y desembocar en tragedia. Pueden chocar contra valles y colinas, húmedas cuevas y largos puentes hacia ninguna parte. Sería terrible que tus labios fueran de esa clase de labios rodadores. Ya son peligrosos en estado de reposo, así que mejor que no rueden, ni se muevan, ni se entreabran ni, mucho menos, palpiten. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te has parado a pensar qué sería del territorio-cuerpo por el que rodaran tus labios como piedras del río, dejando marcas a su paso; como pelotas en parques infantiles, sembrando chillidos de alegría; como las bicicletas cuesta abajo, con la adrenalina recorriendo las venas; como los meses para los ancianos, con el miedo de que no haya un mañana y de que los recuerdos de hoy sean lo único con lo que contemos? ¿Te has parado a pensar que sería del territorio-cuerpo por el que circularan tus labios rodadores?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no lo has pensado. O no te importa. Y sigues sembrando terremotos a tu paso con el simple movimiento de tus labios, que se amoldan para que el aire salga sonando a mi nombre y es como si me besaras en una parte del cuerpo, muy adentro, donde el magma me va moldeando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-3274674194349680010?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/3274674194349680010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=3274674194349680010&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/3274674194349680010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/3274674194349680010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/10/tus-labios_19.html' title='Tus labios'/><author><name>Cruel</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://2.bp.blogspot.com/_nvbKWjO2guY/SWqFaMnFSsI/AAAAAAAAAFQ/s8WhBkpTciY/S220/ni%C3%B1a.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-8414503954993358273</id><published>2007-10-17T18:43:00.001+02:00</published><updated>2009-03-09T22:03:23.683+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Mariposas amarillas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Amaranto volvió a sentir ese deseo que dormía desde hacía tiempo. Llevó siempre entre sus cosas un libro para que se lo firmara el Maestro, por si lo encontraba. «Las oportunidades pueden estar colgadas en el aire», pensaba. Pero había desistido de aquella empresa porque a cada paso la oportunidad se la llevaba el viento. Y se le despertó cuando vio al Maestro en la televisión, leyendo, en Cartagena de Indias, el discurso en homenaje a su obra cumbre, esa que permanecería al lado de El Quijote.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Sacó el libro que tenía guardado con mucho esmero. Las hojas estaban amarillentas y percudidas: era la edición peor editada de esa novela. Tal mal hecha que Amaranto había tenido que pegar varias veces sus hojas cuando lo estaba leyendo por tercera vez y aún así las hojas seguían desprendiéndose como si les hubiese llegado el otoño.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En la Ciudad Amurallada, donde suceden muchas de sus obras, no tuvo acceso al Maestro por la seguridad tan alta que habían dispuesto las autoridades locales y no se sabía si era por la presencia del escritor o por la llegada del Rey y la Reina de España, o por la presencia de un ex presidente de los Estados Unidos (quien acudió especialmente para estar con el novelista) o por las tres cosas a la vez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Amaranto supo que las efemérides conmemorativas, que se prolongarían hasta finales de marzo y en las cuales estaría el Maestro, serían la ocasión que esperaba para obtener el autógrafo para su libro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Supo que el escritor haría un viaje a su tierra natal en un tren que todo el mundo insistió en llamar el tren amarillo, pero que resultó ser tan blanco como el algodón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;— Este es el momento que esperaba —pensó Amaranto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El día que llegaba el tren, Amaranto madrugó más que de costumbre y se estacionó donde supuso que el Maestro se bajaría. En un líchigo de cabuya llevaba el libro y un lapicero y se recostó en una pared recién pintada para la visita y no parpadeó durante las horas que duró la espera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Minutos antes de que llegase el tren a la estación, todo el mundo sabía que estaba cerca porque la algarabía se hacía más intensa y la gente se apeñuscaba para ver llegar el tren con su pasajero más célebre, quien hacía muchos años no pisaba la tierra que lo vio nacer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Amaranto se dio cuenta que no podía llegar hasta el tren porque venía acompañado de un corrillo que había estado creciendo desde los pueblos aledaños y que hacía imposible acercarse. En un último relámpago de viveza corrió y se acomodó a un lado de la senda roja por dónde tendría que pasar el Maestro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Lo alcanzó a divisar cuando se apeaba del tren. Venía vestido de blanco con su liquiliqui como cuando recibió el Premio Nobel de Literatura veinticinco años atrás. Lo vio acercarse con pasos de elefante y el aire se detuvo y para atravesar cada centímetro se requería de un esfuerzo descomunal. Venía sonriente y levantaba la mano derecha para saludar a la multitud que salió a su encuentro. Todo el mundo lanzaba las manos para tocarlo o para que el Maestro los tocara. El cerco de hierro recién pintado que los separaba, crujía bajo el peso de la muchedumbre que quería manosear al Maestro. Amaranto se arriesgó a extender su mano con el libro. El Maestro como si entendiera el deseo de Amaranto, tomó el libro y se detuvo. Con elegancia sacó su pluma del bolsillo de la camisa. El bullicio cesó por un instante. La gente quedó congelada como si el escritor hubiese sacado una varita mágica. El Maestro se percató del estado en que se encontraba su obra y lo abrió con diligencia por la primera página y garabateó las líneas de rigor. El Maestro levantó la mirada buscando al dueño del libro y se lo extendió.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Amaranto con los ojos redondos de incredulidad y sin parpadear seguía el movimiento de su libro. Su cara se cubrió con una sonrisa de oreja a oreja. Sólo se escuchaba la respiración pesada del Maestro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;La gente había desplazado a Amaranto unos centímetros en el momento en que el escritor le iba a entregar el libro firmado. Cuando el Maestro tenía el libro aún en alto, lo soltó y todas las hojas se fueron desprendiendo y empezaron a volar como mariposas amarillas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-8414503954993358273?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/8414503954993358273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=8414503954993358273&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8414503954993358273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8414503954993358273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/10/mariposas-amarillas.html' title='Mariposas amarillas'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6796750537615536830</id><published>2007-10-17T09:42:00.001+02:00</published><updated>2007-10-17T10:41:46.590+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>No me lo pongas tan fácil</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Vieron amanecer en la playa. “¿No te parece extraño estar aquí, juntos, después de la decisión que acabamos de tomar?”, le preguntó él sin mirarla, con la vista clavada al frente, en los primeros rayos de sol que asomaban por el extremo de ese plato en calma que era el mar esa mañana. “Sí, extraño”, contestó ella. Hubiese querido decirle que lo extraño no era estar allí, que lo extraño era no sentir nada, ni siquiera un poquito de pena. Él suspiró. “Estaba pensando”, dijo casi en un susurro, “que esto, al final, no va a ser tan fácil”. Calló. Pensaba que las rupturas nunca eran como esos amaneceres calmos en la playa o, al menos, no lo eran por mucho tiempo. En el mejor de los casos quedaban las ascuas de la pasión traducidas en ira, odio, rencor. En el peor de los casos, la indiferencia. Él se había jurado, después de su última ruptura, que jamás volvería a ponerle tan fácil a una mujer el olvido. Había sido demasiado comprensivo, cuando su ex dijo: “Ya no te quiero, vete”, él se había ido sin más, sin querer causarle problemas. El dolor lo tuvo hecho un laberinto de remordimientos. Si no hubiese hecho eso, si hubiese dicho lo otro. Su ex, mientras tanto, había pasado página felizmente. Él pensó entonces que nada había más triste que pasar página y aplastar esos ayeres que un día fueron momentos sublimes. Recordó al poeta: “Ya no la quiero, es cierto. Pero tal vez la quiero. / Es tan corto el amor y el tan largo el olvido”. Apartó la mirada de los primeros rayos del sol y la clavó en la mujer que había a su lado. La miró como aquella primera vez en que la había visto y le había parecido inteligente, inalcanzable y tan hermosa. “Ya no la quiero, es cierto. Pero cuánto la quise”, siguió recitando de memoria. Pensó que ella era tremendamente civilizada, cerebral, que evitaba los conflictos. Pensó también que aquel final sería demasiado fácil, que él la olvidaría como una vez su ex lo había olvidado, sin dificultad. Seguía mirándola. Ella había cerrado por un momento los ojos. Él pudo haber callado, pero no quiso. Ella siempre había odiado a los cobardes, o eso le dijo en una de sus primeras citas. “Odio a los cobardes. Y los hombres, vaya por dios, soléis ser tan cobardes”. Por eso él no quiso callar, porque callar significaba pasar página sin dolor, convertir en polvo los momentos sublimes que habían compartido cuando creían que aquello era eterno (¿Quién dijo: “Eso es lo que ocurre con los amores eternos, que duran menos que el resto”?). Sintió la boca seca, la lengua pegada al paladar. Dio un trago largo a la cerveza que tenía entre las manos. “No me lo pongas fácil”. Oyó sus propias palabras como si surgieran de la garganta de otro. Ella abrió los ojos y lo miró. Tenía las pupilas dilatadas y la ceja derecha elevada como una interrogación. “No me lo pongas fácil”, repitió, “no desaparezcas de mi vida así, sin más. Sé que no me quieres ya. Yo tampoco te quiero, pero no pasemos página así, como si nunca nos hubiéramos importado”. Calló unos momentos para tomar aire y después continuó. “Entra en mi vida de vez en cuando, repróchame cosas, recuérdame otras con el tono que tú sabes que me gusta, así, como si ronronearas. Píllame por sorpresa y estreméceme. Arrincóname contra una esquina y bésame sin darme opción. Surge allí donde menos lo espero, cuando esté con otras. Atorméntame, hazme daño. Lo que sea, pero no me pongas tan fácil olvidarte, no dejes que me ahogue en esta indiferencia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6796750537615536830?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6796750537615536830/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6796750537615536830&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6796750537615536830'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6796750537615536830'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/10/no-me-lo-pongas-tan-fcil.html' title='No me lo pongas tan fácil'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7898492065796406009</id><published>2007-10-17T01:56:00.001+02:00</published><updated>2007-10-17T02:45:17.238+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Se besaban</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Se besaban. Y no veas cómo. Daban ganas de saltar del coche y hacerles el corro de la patata. Cuando me detuve en aquel semáforo también se detuvo el tiempo y un poco todo: las calles, el tráfico, un banco de cúmulos que avanzaba en dirección Gran Vía y amenazaba tormenta. Todo quieto y allí estaban ensamblados el uno al otro, como piezas de &lt;em&gt;Lego&lt;/em&gt;, no tendrían más de quince y ya comprendían que la vida consiste en devorar el tiempo, las bocas, las lenguas, masticándose y adheridos por la cintura, cadera, coxis y rabadilla y el chaval que la sujeta como quien sujeta un mundo entero, un planeta, al tiempo que le cuenta al mismo mundo congelado en esa esquina, que esa chica es suya, o quiere que sea suya, una vida entera o esa vida que es la única que conoce y que dispone. Lejos de separarse, se juntaban más, juraría que ni respiraban y si lo hacían, tendría a la fuerza que ser de manera invisible y precipitada, dejando pasar pequeñas cantidades de oxígeno entre el inexistente espacio que quedaba libre entre sus bocas disueltas, devastadas por todo aquel mar de arrebato adolescente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé que nadie en su sano juicio querría avisarles, avisarles de lo que viene después, con el tiempo, cuando tengan dieciocho o veintitrés o treinta y tantos y ella conozca las fiestas de fin de curso, los viernes de cosquillas en el ombligo que terminan en domingos de resaca, para qué, para qué joderles con lo que viene, si tarde o temprano jugarán al &lt;em&gt;Lego&lt;/em&gt; en otras cinturas, en otras caderas, en otras rabadillas y quien sabe si olvidarán aquellos besos de esquina que ocupaban orgullosos una tarde de dos mil siete. Nadie querría avisarles, porque eso sería como tirar piedras a los perros que fornican en la calle y escapan aullando y desencajados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sé que cuando me detuve en aquel semáforo, también se detuvo el tiempo y un poco todo, las calles, el tráfico y un banco de cúmulos que al alcanzar la vertical de sus cabezas, de sus bocas, de sus lenguas, descargó un espléndido temporal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7898492065796406009?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7898492065796406009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7898492065796406009&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7898492065796406009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7898492065796406009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/10/se-besaban.html' title='Se besaban'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-8775028616529934203</id><published>2007-10-06T19:55:00.000+02:00</published><updated>2007-10-06T20:23:23.467+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ignacio Cisneros'/><title type='text'>La muerte</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Qué es la muerte? Según el diccionario de la Lengua Española, la muerte es la finalización de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, no tengo nada en contra de esa definición. Es más, yo diría que es una definición clara, sencilla e inequívoca. Sin embargo, para entenderla bien, necesitaríamos definir también la vida, y entonces, el tema se complicaría mucho más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado día tres, cuando contemplaba a mi hermano Carlos — recién fallecido— sobre la cama del hospital y le veía con la venda que los de la funeraria le habían colocado debajo de la barbilla, rodeándole la cara, y contemplaba el color morado de sus mejillas, seguramente provocado por la hemorragia cerebral que lo había matado, pensaba que mi querido hermano y también amigo no estaba allí. Estaba su cuerpo, pero él no. Después, cuando una vez maquillado yacía dentro de su féretro destapado, rodeado de coronas de flores, detrás de un cristal que parecía el del escaparate de una floristería, estaba su imagen, natural como cuando estaba dormido, pero él no estaba allí, ni dormido ni despierto. Ayer, cuando lo metimos en un nicho del panteón familiar, cerca de nuestros padres, abuelos y de nuestro bisabuelo don Pedrito, yo pensaba que mi hermano ya no estaba con nosotros, y llegué a la conclusión de que morir es, simplemente, dejar de estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-8775028616529934203?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/8775028616529934203/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=8775028616529934203&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8775028616529934203'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8775028616529934203'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/10/la-muerte.html' title='La muerte'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-8448384160495957734</id><published>2007-09-20T08:36:00.000+02:00</published><updated>2007-09-24T09:44:52.536+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conchi Moreno Macías'/><title type='text'>En el punto de mira</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RvIWJg_yTwI/AAAAAAAAAC0/DwaH4wITwAI/s1600-h/pista.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5112172879751040770" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RvIWJg_yTwI/AAAAAAAAAC0/DwaH4wITwAI/s320/pista.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RvIV5A_yTvI/AAAAAAAAACs/JT-3vrK4Ua4/s1600-h/atletismo.jpg"&gt;&lt;/a&gt;Los ocho atletas se despliegan en la pista de color azafrán para disputar la final de la prueba reina: los cien metros lisos. El público, que dibuja un mosaico de colores y destellos de flashes, atiborra las gradas del Estadio Olímpico de Atlanta. De pronto la muchedumbre estalla y rompe en aplausos la quietud de la mañana. Cuatro de los hombres que calientan alrededor de los tacos de salida visten la misma maya, con distinto dorsal. Son los representantes de los Estados Unidos. Entre los demás se distinguen el azul, el verde-amarillo, el rojo y el blanco sobre los cuerpos de caoba brillantes. Ninguno quiere ser el primero en colocarse. Forma parte del juego. El público responde con el estruendo de palmas cuando los norteamericanos levantan los brazos al escuchar sus nombres por los altavoces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, sólo uno de ellos está en el punto de mira: Jerry Lindsay.&lt;br /&gt;Jerry es un negro de origen jamaicano. Cuando llegó al equipo nacional pesaba 20 kilos menos y ahora el volumen de sus bíceps le separa las manos una cuarta del cuerpo con los brazos estirados. Sus piernas han sido diseñadas como un arma perfecta. La rentabilidad de sus cuádriceps le ha llevado a conseguir el primer puesto en todos los previos europeos que ha disputado para llegar a la final olímpica. Lindsay sacude los muslos negros como flanes y el griterío no afloja. El corredor baja los brazos y deja caer la cabeza hacia atrás en un gesto exagerado, dejando los ojos fijos en el cielo. El cielo está limpio y apresura la mañana. Se saca una chapa dorada del pecho y se la lleva a la boca. Sólo él conoce los dioses a los que se encomienda. Sabe que está en el punto de mira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el lateral oeste de la elipse donde se alojan los espectadores está el palco presidencial. El secretario del Comité Olímpico maldice en su fuero interno, porque el sol corona el cielo a las doce de la mañana, y quema con rabia en la frente del Jefe de Estado. En una organización tan escrupulosamente planificada, el sol parece ser la mayor molestia de la jornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El presidente del país está de pie en el centro del balcón forrado de terciopelo rojo y azul. Ensaya su mejor sonrisa y un escalofrío le sacude la piel cuando imagina la bandera patria izada, y los compases del himno nacional sacudidos al viento entre platillos y lágrimas. El favorito no puede fallar. Pero todavía es necesario esperar un poco más.&lt;br /&gt;Las gotas de sudor ruedan por su frente y una imagen seca y preocupante le atraviesa el pensamiento como una aguja de punto afilada. Con el dedo índice se hurga en el interior de la oreja apretando la pieza de plástico. Mira hacia los lados, con urgencia, extraviando un poco la compostura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aplausos se han desvanecido, y queda un silencio del que apenas emerge una tos, algún “viva”. Es el momento: los corredores se colocan en sus marcas, y Jerry Lindsay ocupa la calle del centro. El Presidente afloja la presión de su dedo, y respira hondo. A través del auricular parecen haberle llegado palabras de calma. Sin embargo, a pesar de la emoción del momento—los atletas ya tienen la cabeza hundida en la rodilla y la pierna que dispara estirada— busca las miradas a su alrededor, entre los espectadores.&lt;br /&gt;Los ojos celestes le tranquilizan. Los ojos negros, los aceituna, los de color miel le resultan ahora una amenaza. Todo son ojos. Todo miradas y colores amenazantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la pista se escucha un disparo. La pistola del juez árbitro ha dado la salida. El chasquido sordo se propaga en el aire y queda un eco flotando en el estadio. Lindsay da la primera patada en los tacos y saca la pierna de atrás antes de que los demás puedan reaccionar. Coloca la cabeza en la primera posición. Se impulsa con los brazos y bate la otra pierna en una zancada que nunca acaba. Al tocar el tartán, su cuerpo negro de 100 kilos se desmorona como una montaña de arena. Tropieza, cae, y rueda hasta quedar tendido boca arriba. Ya el Palco Presidencial es un hormiguero de “¡noes!” y “¡dios míos!”. El Presidente, desde su lugar privilegiado, observa contraído la figura inmóvil de Lindsay en el suelo. Su incredulidad se concentra en un lugar fijo: entre los ojos abiertos del chico—que vuelven a apuntar al cielo— se distingue un punto negro. Un orificio casi circular del que brota vívido un hilo de sangre espesa y brillante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas palomas baten sus alas blancas sobre el Estadio Olímpico de Atlanta. La tarde se echa encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-8448384160495957734?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/8448384160495957734/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=8448384160495957734&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8448384160495957734'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8448384160495957734'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/09/en-el-punto-de-mira.html' title='En el punto de mira'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RvIWJg_yTwI/AAAAAAAAAC0/DwaH4wITwAI/s72-c/pista.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-2488776824860145153</id><published>2007-09-19T13:42:00.000+02:00</published><updated>2009-03-09T22:03:23.684+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Canción inefable</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: right;" align="right"&gt;&lt;span style=""&gt;A Guillermo Márquez&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                                                                        &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;… y estos días discurren lentamente.&lt;br /&gt;… y estos días transcurren ya muy raudos.&lt;br /&gt;Ya no son los tardos que de antes,&lt;br /&gt;venían culminados; venían caminantes.&lt;br /&gt;Ayer fueron presente, mañana un futuro;&lt;br /&gt;después… después seré un poco más maduro.&lt;br /&gt;Emigran ya mis horas; se extinguen ya mis días:&lt;br /&gt;con más mérito la muerte que mi vida,&lt;br /&gt;pero más importante la vida que mi muerte.&lt;br /&gt;Ella, mi vida, tan sutil y tan llena de elegías&lt;br /&gt;convierte este mutismo de sosegadas horas,&lt;br /&gt;en póstumos declives, en desolada suerte.&lt;br /&gt;Ella, la muerte, en disoluto incienso. Perenne.&lt;br /&gt;Se hace interesante bajo el ignoto numen&lt;br /&gt;del hombre que agoniza.&lt;br /&gt;Sus pasos tienen forma de recamados visos&lt;br /&gt;que se hunden melodiosos en el novel varón.&lt;br /&gt;No tiene predilectos, -al menos eso dicen- ;&lt;br /&gt;tal vez no sea el día que diga lo contrario,&lt;br /&gt;- no hay que ser hipotético-.&lt;br /&gt;Ambas son una, y una son ambas;&lt;br /&gt;unidas van, unidas tornan.&lt;br /&gt;Es inefable la vida, lo es también la muerte.&lt;br /&gt;Estoy aquí sintiendo la luz que me columbra,&lt;br /&gt;y sólo a un paso de definirme una.&lt;br /&gt;Soy un vaivén constante de voluptuoso pliegues&lt;br /&gt;en busca de vívidos sofismas mujeriles,&lt;br /&gt;en busca de ilusiones transitorias,&lt;br /&gt;en busca de mi suerte.&lt;br /&gt;En mi sed vital, ansío largos años.&lt;br /&gt;¡Todo tan vano!&lt;br /&gt;Estos instantes se consumen,&lt;br /&gt;cual candil ardiente.&lt;br /&gt;Me alejo de la vida…&lt;br /&gt;Me alejo de la vida…&lt;br /&gt;¡Me aproximo a la muerte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-2488776824860145153?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/2488776824860145153/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=2488776824860145153&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2488776824860145153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2488776824860145153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/09/cancin-inefable.html' title='Canción inefable'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6447001286508188197</id><published>2007-09-19T09:56:00.001+02:00</published><updated>2007-09-21T15:09:37.353+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>La verdad</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/1409336372/" title="photo sharing"&gt;&lt;img src="http://farm2.static.flickr.com/1220/1409336372_9647e49869_m.jpg" alt="" style="border: 1px solid rgb(0, 0, 0);" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/1409336372/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/people/puzzle/"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No sé cómo tuve fuerzas para arrastrar el cuerpo y cubrir el agujero. Nacho siempre había insistido en lo de cuidar de Marga y la niña. “Si algo me pasa: sea lo que sea” repetía. Y no podía decirle que no, tampoco que sí. Eso también es cierto. Me limitaba a escucharle con mirada grave entre trago y trago. Brindábamos por nosotros y por la familia, por la parte de mi vida que él envidiaba, por la parte de la suya que yo anhelaba y no quería reconocer - que no podía reconocer-, en definitiva, brindábamos por Marga. Ahí fue que tomé la decisión, entre trago y trago, y creo que él también lo supo. En honor a la verdad, debo decir que, quizás porque era mi hermano mayor apenas ofreció resistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6447001286508188197?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6447001286508188197/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6447001286508188197&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6447001286508188197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6447001286508188197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/09/la-verdad.html' title='La verdad'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm2.static.flickr.com/1220/1409336372_9647e49869_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-2319601840197471072</id><published>2007-09-17T21:53:00.000+02:00</published><updated>2007-09-18T10:43:39.117+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>Variación de un tema de Marina Tsvietáieva</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/Ru7b4NN9kEI/AAAAAAAAACc/6sbHqkyrIM8/s1600-h/tiempo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111264385779470402" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/Ru7b4NN9kEI/AAAAAAAAACc/6sbHqkyrIM8/s320/tiempo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;Probablemente, la gran victoria&lt;/div&gt;&lt;div&gt;sobre el tiempo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;sea borrar nuestras huellas del camino,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;hacerle creer que nunca existimos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;o que si existimos,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;poco nos importará el olvido de cuantos nos amaron,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que nosotros mismos eliminaremos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;el último eco de nuestro nombre&lt;/div&gt;&lt;div&gt;para evitar la molestia&lt;/div&gt;&lt;div&gt;de que otros tengan que hacerlo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Vencer al tiempo renunciando a vencer&lt;/div&gt;&lt;div&gt;sus empujes. Sonreír&lt;/div&gt;&lt;div&gt;mientras trata de arrastrarnos hacia la nada&lt;/div&gt;&lt;div&gt;porque ya nada le quedará por arrastrar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como Lermontov enviado al Cáucaso&lt;/div&gt;&lt;div&gt;por sus críticas al zar,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;también nosotros seremos condenados&lt;/div&gt;&lt;div&gt;a no permanecer en el corazón de nadie.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Adelantémonos a él,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;soplemos nuestras cenizas&lt;/div&gt;&lt;div&gt;para que nada le quede por barrer.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;O vayamos un paso más allá:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;evitemos tener que borrarnos,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;pasemos por encima del océano de los días&lt;/div&gt;&lt;div&gt;sin tocar una sola de sus aguas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Así, nada habrá que eliminar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;_________________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IMAGEN: "Tiempo", Adán Dorfman&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-2319601840197471072?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/2319601840197471072/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=2319601840197471072&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2319601840197471072'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2319601840197471072'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/09/variacin-de-un-tema-de-marina.html' title='Variación de un tema de Marina Tsvietáieva'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/Ru7b4NN9kEI/AAAAAAAAACc/6sbHqkyrIM8/s72-c/tiempo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6171865305619034870</id><published>2007-09-13T21:44:00.001+02:00</published><updated>2009-03-09T22:03:23.685+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Norma</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se llamaba Norma. Pero en realidad me hubiera gustado que se llamara Penélope. Pero a pesar de esto me gustó con nombre y todo. Y me enamoré de Norma, a primera vista, sin tener que repetir el ejercicio de volverla a ver. Fue un flechazo y sólo uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bastó la mirada penetrante y hechicera de sus ojos negros como la noche profunda. Me sacudió por dentro y yo supe que mi vida volvía a tomar su rumbo, volvía a tener sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por aquellos días la soledad se me había pegado a la piel como una sanguijuela y no había la posibilidad de alejarla por más que lo intentaba. Había encontrado mujeres en mi camino con quienes no pasaba más allá de una noche de jarana y besos, de sudor y cama, de alcohol y carcajadas. Pero no dábamos para más. Nuestro mundo acababa ahí, con los primeros rayos del sol que me daban en la cara. Con otras, muy guapas, duraba lo que dura un suspiro y salían de mi casa después de nuestro encuentro ligero, casi en la sala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que me encontraba con una mujer y nos entregábamos para desnudarnos hasta los huesos, yo me sentía más solo, más triste, más infame, más inhumano. A ellas les parecía normal todo esto, me disfrutaban y yo era un hombre más en su vida donde el siguiente me eclipsaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da vergüenza aceptarlo, pero Norma me salvó de este aislamiento. Yo empecé a frecuentar su lugar de trabajo, y buscaba cualquier disculpa para ir a verla. Ella se percató de mis asiduas visitas y empezó a mirarme cada vez que me veía. Y ese idioma de sus ojos me llegaba al alma y temblaba de la emoción de saberme correspondido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entendí que con Norma las cosas serían diferentes porque con ella sentí algo más fuerte y no tenía prisa de llevarla a la cama, ese no era mi interés primordial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezamos a salir y con nuestras conversaciones dedujimos que era como si nos conociésemos desde siempre. Nos encantaba encontrarnos y nos quedábamos mucho tiempo hablando, contándonos muchas cosas, riendo y disfrutando del tiempo que teníamos juntos. Era como si quisiéramos rescatar el tiempo que no habíamos tenido antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entendí que a Norma la podría querer por siempre y decidí que sería a ella a quien le entregaría este raudal de amor recolectado y reprimido a lo largo de toda mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6171865305619034870?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6171865305619034870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6171865305619034870&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6171865305619034870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6171865305619034870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/09/norma.html' title='Norma'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-4125477120604685506</id><published>2007-09-13T19:15:00.001+02:00</published><updated>2007-09-13T19:16:53.657+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>Palabras</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RulwYNN9kDI/AAAAAAAAACU/Inr89XJM_8E/s1600-h/la_folie_de_grandeur.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5109738813395931186" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RulwYNN9kDI/AAAAAAAAACU/Inr89XJM_8E/s320/la_folie_de_grandeur.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Utilizó todas las palabras del diccionario para definirla desde la distancia, para contenerla en los límites de su imaginación. Cuando por fin hicieron el amor, a él ya no le quedaba ni un monosílabo que pronunciar y ella ya no era el cuerpo deseado, sino un desorden de sílabas que resbalaban hacia su sexo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-4125477120604685506?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/4125477120604685506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=4125477120604685506&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/4125477120604685506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/4125477120604685506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/09/palabras.html' title='Palabras'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RulwYNN9kDI/AAAAAAAAACU/Inr89XJM_8E/s72-c/la_folie_de_grandeur.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-725250532400968389</id><published>2007-09-11T21:18:00.000+02:00</published><updated>2007-09-12T22:25:11.105+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>El método japonés</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/1365259756/" title="photo sharing"&gt;&lt;img src="http://farm2.static.flickr.com/1247/1365259756_a9b92b6137_m.jpg" alt="" style="border: 2px solid rgb(0, 0, 0);" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/1365259756/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/people/puzzle/"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como quien descubre de pronto en la boca del estómago el regusto agrio de una ración extra de cuernos, aparece ante él la visión de una certeza: está convencido de su actual condición de perdedor. No es un perdedor eterno, no, no lo es. Es un perdedor, digamos ocasional. Una mala época, que diría alguien. Pero ahora, en este momento y no en otro, es un perdedor. Lo sabe porque está convencido y no necesita de pruebas o argumentos. Las certezas conllevan ese tipo de seguridades inapelables. Está convencido de eso y de la existencia de un método japonés para cada cosa - bien es sabido que los japoneses desarrollan métodos insospechados para todo- , es más, precisamente ahora, en medio de su certeza de condición de perdedor, contempla sin perder detalle el vidrio helado de la televisión por cable, mientras un oriental enjuto y sonriente explica el método japonés para doblar camisetas. Analiza bien los movimientos. Le sorprende la aparente facilidad con la que sucede todo, el japonés extiende la camiseta sobre la mesa, la acaricia un poco, como preparándola para lo que viene, pinza con los dedos dos puntos invisibles de tela, cruza las manos en el aire y con un movimiento de ilusionista, la coloca de nuevo sobre la mesa, ahora perfectamente doblada. No hay fisuras ni pliegues que rompan la estética final. Toda la maniobra sucede en menos de cuatro segundos. Repite el proceso a cámara lenta, desafiando –insultando más bien- la inteligencia de quien contempla el milagro. Y no es un milagro al alcance de cualquiera, o no al menos a su alcance. Lleva toda la tarde intentando doblar sus camisetas siguiendo las premisas del método japonés. En todas las ocasiones ha tenido que retocar algún pliegue, o rehacerlo incluso. Ha perdido la cuenta de los intentos fracasados. Considera que si no es capaz de doblar una camiseta según lo establecido por un método existente, es posible que no sea capaz de dar pie con bolo en nada. No en estos días. No ahora que hace justo una semana que ella se fue con su monitor de fitness. Así que permanece sentado frente al canal de televisión por cable, y a su lado, la desidia de los últimos días, pellizcándole el codo, animándole -insidiosa- a cambiar de emisora, no vaya a ser que en el siguiente bloque de anuncios, aparezca un tipo amarillo e igual de enjuto, que haya inventado el método japonés para dejar de estar jodido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-725250532400968389?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/725250532400968389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=725250532400968389&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/725250532400968389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/725250532400968389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/09/el-mtodo-japons.html' title='El método japonés'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm2.static.flickr.com/1247/1365259756_a9b92b6137_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-9024224980152043444</id><published>2007-09-04T18:44:00.001+02:00</published><updated>2009-03-09T22:03:23.686+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Quién las entiende</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La mujer abrió la ventana por donde entró sin pedir permiso un viento álgido: era el invierno más raro desde hacía mucho años con un sol de primavera. Las velas estaban encendidas sobre la mesa del comedor al frente de la ventana. El hombre se encontraba recostado leyendo los periódicos acumulados de toda la semana, incluidos los del fin de semana con los suplementos dominicales. En algún momento puso los ojos sobre la mesa que sacó por encima del periódico abierto de par en par. Miró sin prestar atención como la ráfaga de viento volcaba el candelabro de madera y la vela encendida derramaba ese líquido caliente sobre el mantel y prendía fuego a una servilleta usada que se quedó olvidada sobre la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer caminaba en otro lugar de la casa, pero el hombre seguía allí, tirado en un sofá barato, azul oscuro, devorando los periódicos que tenía arrumados en una mesita junto al sofá. El hombre había programado una tarde de lectura y no deseaba que nadie lo importunara. Un destello de la servilleta a punto de consumirse le robó una mirada fugaz. Y siguió tan ensimismado que eso que sucedía a escaso cinco metros, le pareció como si lo viera a través de la pantalla del televisor. Creyó que la mujer había dejado quizás el aparato encendido, pero mudo, para no molestarlo en su apacible relax de lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al hombre le pareció extraño que la mujer no hubiese vuelto para cerrar la ventana, pero no se inmutó por el frío que le estaba entrando. La mujer, cuando él estaba en la sala-comedor, había parado en la cocina y allí abrió un armario repleto con revistas de cocina y allí podía permanecer horas y horas leyendo las recetas que ya había visto más de mil veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno en su espacio abstraído por la dulzura de lo que hacían, se olvidaba el uno del otro y el mundo a su alrededor se limitaba al único quehacer del momento: lectura de periódicos, él y lectura de recetas de cocina, ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las llamas tomaban fuerza y la servilleta había quedado reducida a una laminilla gris oscura y deleble, y le había cedido el fuego al mantel. El candelabro de madera alcanzaba un alto grado de facilidad para las llamas. Estaba bañado en parte por la parafina de la vela recalentada. El otro candelabro seguía en pie y recordaba a uno de esos soldados estáticos al frente de la tumba del soldado desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lugar donde se había derretido la vela caída, era un remolino de fuego y la lámina de madera de la mesa del comedor, iba cediendo ante el embate de las llamas. Allí se iba formando un círculo oscuro desde donde se elevaba una llama entre azulosa y amarilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre no se enteraba de nada, seguía con las narices metidas en el periódico. La ventana dejaba pasar frío sin inmutarse en detenerlo. El único que sintió que se le iba bajando la temperatura del cuerpo fue el hombre, quien al sentir que las manos y los pies se le helaban, pegó un grito que retumbó en toda la casa. La mujer vociferó algunas palabras inentendibles, que traían en el aire el sabor de la ira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre sintió un olor a quemado, pero tampoco se inmutó, se dijo para sí, que quizás la mujer, como a veces le ocurría, dejó quemar algo en la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre volvió a gritar que tenía frió, si retirar la atención del periódico, Esta vez se oyó clarito que la mujer decía que moviera el grasoso culo y que cerrara el mismo la ventana, si era que tenía tanto frío: estaba iracunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer salió corriendo desde la cocina y traía una sarta de palabras dispuesta a ponérselas en la cara al hombre quien ya la tenía harta con su endemoniada quietud cuando llegaba a la casa y se sentaba en su trono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la munición que había recogido para la guerra que tenía prevista, fue incautada por la sorpresa que tuvo. Al salir de la cocina y entrar en el corredor que lleva al salón, donde estaba la poltrona del hombre, alcanzó a divisar una bola candente que se precipitaba al piso dejando un agujero en la mesa y que seguía con unas llamas pequeñas a su alrededor. El soldado estatua caía derribado por las llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer lanzó un grito de impotencia y desesperación y se acercó a la mesa humeante del comedor. Cayó arrodillada y se tapó la cara con las manos. Irrumpió en gritos de llanto y desgracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre sin sacar los ojos del periódico, pensó que la mujer berreaba porque se le habían quemado las galletas en el horno y lanzó un resoplido detrás del periódico y sólo atinó a decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Quién las entiende!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-9024224980152043444?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/9024224980152043444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=9024224980152043444&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/9024224980152043444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/9024224980152043444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/09/quin-las-entiende.html' title='Quién las entiende'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-1801692811346701502</id><published>2007-09-03T23:45:00.000+02:00</published><updated>2007-09-04T23:06:33.378+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>Un encuentro de una vez para siempre</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RtyA1_WAG5I/AAAAAAAAACA/Zcfe_FswLYQ/s1600-h/blog1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5106097742556437394" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RtyA1_WAG5I/AAAAAAAAACA/Zcfe_FswLYQ/s320/blog1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hacía mucho que no pensaba en el tiempo que pasé en Praga. Es curioso cómo algo que está tan lejano vuelve de pronto, como si fuera un recuerdo de ayer mismo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo empezó con el redescubrimiento de unos versos de un poeta mozambiqueño que había leído por primera vez en un café cerca de la torre del reloj y cuyas palabras fui después repitiendo calle arriba (“Nunca/se olvida, todo se recuerda a escondidas”, escribió Knopfli, a vena abierta). Continuó con el reencuentro de Nezval, a quien solía leer después de una enorme pinta de cerveza que no se me subía a la cabeza, sino a una azotea superior (siempre me han dejado fuera de juego el alcohol y los buenos versos: en ambos casos se me pone la cabeza espesa y el cuerpo flojo). Y todo terminó con un álbum de fotos de aquella época. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si pienso en la poesía checa, me viene a la cabeza el magnífico perfil de la isla de Kampa, un fragmento de tierra que está bañado por el río Vltava y el Certovka (“riachuleo del diablo”) y que destaca por sus maravillosos jardines. La primera vez que la vi estaba en el barrio Malà Strana, muy cerca del Puente de Carlos. “¿Qué es eso?”, pregunté. Una muchacha checa me dijo que era la isla Kampa, donde había vivido confinado el poeta Vladimír Holan. Se dice que durante siglos las lavanderas iban a la isla a blanquear la ropa, pero hoy es conocida como hogar de poetas y artistas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fui a conocerla. Lo que de lejos parecía una inmensidad de árboles y flores era, visto de cerca, un barrio/jardín que no parecía de este mundo. Te ibas abriendo paso por callejuelas, entre altos muros de piedra con flores que caían en cascada por todas partes y, cerca del río, asistías al espectáculo de ver las casas de colores y uno de los más originales molinos del mundo. Allí, en la isla de Kampa, cerca del “riachuelo del diablo” –que fluye más rápido que el río Vltava- leía yo a los poetas del país: Nezval, Jirí Orten, Jaroslav Seifert, Frantisek Halas, Adam Michnaz Otradovic, Jan Neruda y, cómo no, Vladimír Holan. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el antiguo jardín del conde Nostic, en la parte más hermosa de la isla de Kampa, estaba el refugio de Vladimír Holan, fumador empedernido (hasta el punto de que cuando tenía poco dinero para comprar tabaco de liar, lo mezclaba con las hojas que caían de los árboles), mujeriego, cultísimo, diagnosticado como “psicópata constitucional” y poeta incomprendido por el partido comunista, que decidió encerrarse tras los muros de esa casa, donde escribía a lo largo de toda la noche y dormía durante el día. Recuerdo especialmente un poema suyo porque cuando me sobrecogió su verso “un encuentro de una vez para siempre”, comprendí que eso es lo que pasa con cada una de las cosas que vivimos. Deseché las ideas que me rondaban la cabeza, los planes de regresar a Praga, de repetir la experiencia –cuando aún no había concluido la propia experiencia- y me centré en tomar conciencia de que estaba allí y que jamás volvería a encontrar Praga como la estaba viendo en ese instante, porque nada se repite, y lo vivimos, y lo perdemos por no ser conscientes de ello. Empecé a comprenderlo allí, cerca del “riachuelo del diablo”, leyendo los poemas de Holan, que enseñan a medir el tiempo que se nos escapa y a saber que jamás regresamos al punto del que una vez partimos siendo los mismos (últimamente estoy obsesionada con esta idea).&lt;br /&gt;________________________________________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Encuentro en el ascensor&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos.&lt;br /&gt;Nos miramos sin hacer otra cosa.&lt;br /&gt;Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad...&lt;br /&gt;En el quinto piso ella bajó y yo, que continuaba,&lt;br /&gt;comprendí que nunca más la vería,&lt;br /&gt;que era un encuentro de una vez para siempre&lt;br /&gt;y que aunque la hubiera seguido, lo habría hecho como un muerto,&lt;br /&gt;y que si ella se hubiera vuelto hacia mí,&lt;br /&gt;sólo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;(Vladimír Holan)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-1801692811346701502?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/1801692811346701502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=1801692811346701502&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/1801692811346701502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/1801692811346701502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/09/haca-mucho-que-no-pensaba-en-el-tiempo.html' title='Un encuentro de una vez para siempre'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RtyA1_WAG5I/AAAAAAAAACA/Zcfe_FswLYQ/s72-c/blog1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-4643562836032648798</id><published>2007-08-31T12:51:00.000+02:00</published><updated>2007-09-01T14:57:32.544+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julia Westphal'/><title type='text'>Amor con sabor a barro</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RtgHRfWAG4I/AAAAAAAAAB4/aIYu6ysK_j0/s1600-h/FigIslam09.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RtgHRfWAG4I/AAAAAAAAAB4/aIYu6ysK_j0/s320/FigIslam09.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104838174677408642" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando el Juez preguntó si el acusado tenía todavía algo que decir, se levantó Mehmet y dijo que amaba a su hija a pesar de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica sentada a los pocos metros rompió a llorar. Ella era la última testigo que fue llamada a declarar. Al escuchar las palabras de su padre, bajó la cabeza y se hundió en su asiento. Su largo cabello negro le cae ensortijado por los hombros. No puede contener los sollozos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo su padre es el acusado, también su hermano mayor y su madre que necesita traductor, pues en los 30 años que lleva en el país nunca ha aprendido el idioma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue la noche en que Stefan salió tarde de clases. Era un rubio de 21 años, facciones finas, cara alargada y grandes ojos azules. Estaba cansado después de todo un día de trabajo en el taller y las clases de mecánica en el instituto. En casa lo esperaba Turan, la chica de ojos negros que lo volvió loco en el colegio. Se vieron a escondidas durante dos años, pero desde hace un mes ella se mudó con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stefan, se echa la mochila a la espalda y sale del edificio por la puerta trasera que da al parqueo a buscar su bicicleta. El cielo está oscuro y la tierra huele a humedad. Al abrir el candado de la cadena con que asegura la bicicleta, siente una mano que le agarra con fuerza el hombro derecho. Se da vuelta asustado y se encuentra con el hombre moreno de mediana edad, de barriga y bigote gris que atiende la verdulería de la Goethe Straße. Lo conoce con una sonrisa bonachona y comentarios graciosos en un alemán con acento extranjero muy marcado. Ahora tiene el seño fruncido y los ojos empequeñecidos. Se ve más viejo. Junto a él, un muchacho moreno de nariz aguileña y ojos oscuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−¿Dónde está? ¿Dónde está Turan? ─pregunta el viejo con voz pastosa y aliento a ajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;−No lo sé −miente Stefan─. ¡Suélteme!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─Ven acá, hijo de puta; ya verás lo que te pasa si no nos devuelves a mi hermana ─dice el joven, torciéndole el brazo derecho y empujándolo hacia la oscuridad del aparcamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Van directo al Fiat blanco donde está sentada la madre gorda con el cabello cubierto, que grita cosas ininteligibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stefan llora de dolor. Del bolsillo del pantalón le sacan el celular y llaman al apartamento con la esperanza de que Turan coja el teléfono, pero no hay respuesta. Tirado en el suelo y sostenido por el viejo, Stefan soporta las patadas que el joven le propina al tiempo que dice toda clase de insultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;─¡Cerdo alemán! ─el padre escupe las palabras y respira entrecortado mientras gruesas gotas de sudor le corren por la frente─ Quieres llenarnos de vergüenza. Me devolverás a mi hija aunque tengamos que matarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sabor del barro con sangre le provoca vómito a Stefan. Lo empujan hacia el coche, logra zafarse y sale corriendo a todo lo que le dan las piernas temblorosas. De camino se le cae la mochila con las herramientas que todavía le cuelga del brazo y pierde un zapato, pero no deja de correr. Son más de las diez de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La familia regresa a casa. Poco después llaman a la puerta. Es la policía que viene con una orden de arresto. Sobre la mesa queda el tiquete de avión sólo de ida a Estambul y Anatolia, para Turan .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-4643562836032648798?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/4643562836032648798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=4643562836032648798&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/4643562836032648798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/4643562836032648798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/amor-con-sabor-barro.html' title='Amor con sabor a barro'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RtgHRfWAG4I/AAAAAAAAAB4/aIYu6ysK_j0/s72-c/FigIslam09.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-8399807608571626921</id><published>2007-08-24T14:42:00.000+02:00</published><updated>2009-03-09T22:04:46.923+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>En apuros</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tirado sobre una hamaca color arco iris colgada entre dos palos de cereza, estaba devorando cuentos que había seleccionado con tanto cuidado como si se tratara de un concurso literario. Tenía atravesada en la cabeza, como la tranca de una puerta, la idea de encontrar el secreto de los escritores para escribir cuentos.&lt;br /&gt;Al lado en una pequeña mesa dispuesta con tal diligencia y en orden, estaba el arrume de libros y hojas impresas y un vaso de jugo de guayaba y un lápiz con la punta tan afilada que se podría utilizar como jabalina para cazar mosquitos en el aire.&lt;br /&gt;La sombra de la casa me resguardaba aun del sol que por aquellos días empezaba a calentar. En el aire flotaba un ambiente de primavera y de lejos venía envuelto en un viento tibio el perfume de las magnolias. Mariposas azules y amarillas aleteaban a mí alrededor. Una que otra avispa aparecía en el horizonte. Otra mariposa de alas rojas con bordes negros se posó sobre la pila de libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acompañado de Julio Cortázar me interné por la autopista del sur y entendí de inmediato que la kilométrica cola de autos iba para largo y me puse feliz al finalizar el cuento y encontrarme fuera del alcance de tan terrible situación.&lt;br /&gt;Estiré mi mano para seguir con La pata del mono que me lo había recomendado un amigo una noche cuando estábamos vaciando botellas de vino tinto y escuchando boleros y me habló de un tal William Wymark Jacobs. La mariposa de alas rojas y bordes negros levantó vuelo. Al terminar el cuento para seguir con otro cuento, observé, sin detener la mirada, que en el vaso que contenía el jugo se formaban unas leves ondas circulares como cuando uno tira una piedra en un estanque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dejé llevar de la mano de Gabriel García Márquez y nos internamos por los caminos alumbrados de La luz es como el agua y no respiré sino al final del cuento para dar un suspiro de gloria, parecido al suspiro de satisfacción al llegar al final de un arduo trabajo. De reojo me percaté que las olas en el vaso seguían esparciéndose.&lt;br /&gt;Me estremeció un temblor de curiosidad y me incorporé en la hamaca para cerciorarme que del cielo no estuvieran cayendo meteoritos en mi jugo. Mi sorpresa fue tan grande que la posibilidad de encontrar una lluvia de piedrecillas acelerándose al vaso con jugo se desbarató de inmediato, pero en cambio encontré al ser más laborioso e inofensivo y del que nunca pude saber que fuerza natural lo había llevado allí: era una abeja nadando en un mar de guayaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba en el centro del vaso, un vaso de Bohemia, pesado y de fondo grueso, un vaso ancho y enano. Estaba tan indefensa y tan asustada que cada vez que movía sus alas, era como si luchara contra la corriente. No podía levantar vuelo y esas alas que alzaron por los aires muchas veces su diminuto cuerpo, se iban pegando al mismo cuerpo y podría pensarse más bien que estuviese atrapada en una sopa de pegamento.&lt;br /&gt;Sus patitas traseras se movían como los remos de una canoa. Con las patitas delanteras se limpiaba la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin quitar la mirada del vaso, busqué a tientas sobre la mesa y entre las hojas impresas, algo para seguir leyendo aunque fuera de reojo. Me topé con Pedro Emilio Coll y El diente roto y mientras Juan Peña acariciaba con su lengua el diente roto sin pensar, la abeja movía sus patitas haciendo intentos para liberarse de aquel trágico destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento de desespero movió sus seis patitas y remaba sin coordinar sus movimientos dando vueltas alrededor del mismo punto como si se encontrara presa de un remolino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cuanto tiempo llevaría allí. Sus movimientos descoordinados no la llevaban a ninguna parte. Por un instante me dio la impresión de que estaba resignada a morir en mi jugo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus remos se movían con menos fuerza, a veces sólo movía las patitas traseras, otras veces las patitas del medio y otras sólo las delanteras y ya ni siquiera se preocupaba por limpiarse la cara embadurnada con el jugo de guayaba.&lt;br /&gt;Y cuando Juan estaba a punto de ser coronado Presidente de la República, y antes de que la apoplejía lo sorprendiera acariciándose el diente roto con la punta de la lengua, busqué a tientas el lápiz puntiagudo y rompí con mi embeleso y me dispuse a sacar de apuros a aquella abeja, a la que se le iba apagando la vida en mi jugo de guayaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-8399807608571626921?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/8399807608571626921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=8399807608571626921&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8399807608571626921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8399807608571626921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/en-apuros.html' title='En apuros'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7819382446938108284</id><published>2007-08-22T00:24:00.001+02:00</published><updated>2007-08-22T13:22:10.350+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Háblame de canciones</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/1195920619/" title="photo sharing"&gt;&lt;img src="http://farm2.static.flickr.com/1217/1195920619_b4b26f9f42_m.jpg" alt="" style="border: 2px solid rgb(0, 0, 0);" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/people/puzzle/"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;Hoy quiero que me hables de ti. No hay prisa: tenemos tiempo. Cuéntame algunos secretos, eso me apetece. Podrías empezar por hablarme de aquellas canciones que tienes casi olvidadas y te hacían sentir cosas. Cosas que ahora no sabrías explicar. Eso es lo que me gustaría, que me hables de cómo te imaginabas que sería el futuro cuando fueras mayor y ya no te diera miedo lo que había debajo de la cama, de cómo fue que creciste y has llegado a ser una personita grande, un proyecto de vida. Cuéntame, eso me interesa, la vez que soñaste que te brotaban alas de la espalda y volabas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Háblame de las cosas que te importaban, por ejemplo de tus peluches, tus peluches y tus pulseras. Háblame de cuando no podías hablar de tanta risa que te entró y te atragantabas, de la amiga que más envidiabas porque te sentías pequeña y feucha a su lado y aún asi la adorabas. Háblame de si te gustaba tu nombre -si todavía te gusta- y si llevabas caramelos a clase el día de tu cumpleaños, de jugar en el patio y los moratones en las rodillas, de si tenías una mochila llena de sueños y tu primera excursión. Háblame de todo eso, no hay prisa, quiero saber de tus vacaciones y lo que pensaste la primera vez que viste la nieve o el mar o la sonrisa de aquel chaval que te miraba distinto pero bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy quiero que me hables de esas cosas, tenemos tiempo. Háblame de la mujer que tengo frente a mí, de si todavía te recoges el pelo y si sabrás reconocerme entre tanta gente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7819382446938108284?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7819382446938108284/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7819382446938108284&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7819382446938108284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7819382446938108284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/hblame-de-canciones.html' title='Háblame de canciones'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm2.static.flickr.com/1217/1195920619_b4b26f9f42_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7421083912068408076</id><published>2007-08-19T14:44:00.000+02:00</published><updated>2009-03-09T22:04:46.924+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Con el arma en vilo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me pasó otra vez. De nuevo cuando quise subir al metro vi a ese tipo, con quien en cierta ocasión tuve un alegato, justo cuando quería comprar un tiquete para el tren. Lo vi y como cada vez que lo veía, lo quería acribillar, pegarle un par de tiros, pam, pam, pam. Y verlo caer mirándome a los ojos para que se fuera para el otro mundo sabiendo quien le dio sus merecidos tiros. Esta semana ya lo había matado varias veces. Y hoy, justamente hoy, cuando amanecí con el mejor humor del mundo después de haber soñado con una hermosa mulata entre mis brazos. Y que la besé tantas veces hasta que me dolieron los labios y los de ella aun sedientos y yo extenuado y ella aun pidiendo más y yo sin fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en la siguiente estación se subió otro que ya había matado la última vez, porque no soporté que se me atravesara en el camino con su perro tirado en el corredor de la salida y ni siquiera se inmutó cuando pedía permiso para pasar, y el muy insolente se creyó dueño del metro, y yo haciéndome el culto, volví a pedir permiso y el tipo que por qué no tomaba hacia el otro lado que estaba libre y yo que en el último momento alcanzo a bajarme y le despedí en pensamiento las palabrotas de rigor para que se fritara en el infierno. Sólo entonces cuando el metro había partido y apenas sí alcanzaba a ver una lucecita en el túnel me acordé de pegarle un par de buenos tiros, para que aprenda y sepa que conmigo nadie se mete. Y no sé en que momento el vagón se llenó de muertos o mejor dicho de tantas personas que ya habían dejado de existir y que había matado del mismo modo que al del perro y al de la cola en la estación del tren cuando quería comprar el tiquete para viajar a Verona. Y lo más tremendo de todo, tener que soportar esas miradas de yo no fui, de angelitos sin alas, los desgraciados. Si ellos supieran que ya no viven para mí, que ya hace mucho debería estar comiendo tierra muchos metros debajo. Y yo metido en ese cementerio que si no fuera porque soy hombre de paz, los mataría otra vez para que los demás pudiesen disfrutar de la vida sin tener que soportar a esas bestias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ese, el del perro, un buldog que ya no sabía si el perro se parecía a él o él al perro, sus caras rechonchas y esa baba pegajosa chorreándoles hasta llegar al piso. Y ese, un extranjero de India o Bangladesh que a pesar de no ser de aquí, era un xenófobo de primera línea y detestaba a todo lo que oliera a extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni qué decir de aquella mujer que me gritó una vez cuando quería apearse del metro y sin decir ni mú, me dio un codazo que me dejó sin aliento. Y tras de ladrón bufón y me echó una mirada punzante y sus ojos arrojaban tanto odio que no tuve otro remedio que quedarme con mi dolor y esperar a que la suerte estuviera de mi parte, y la pusiera otra vez en la misma línea del metro. La vi subir, y no le di tiempo de que me reconociera y la acribillé con todas las fuerzas que pude tener para hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esos gamberros que ponen los pies (las patas con zapatos) sobre las sillas y luego llega uno bien vestido y se sienta en uno de esos lugares antes estropeados por eso bellacos, pero como ojos que no ven, corazón que no siente y yo si los veo ahora y voy a guardar en mi memoria lo que estos animales (sin insultar a los animales) hacen. En una ocasión iban más de diez y se pusieron de ruana el vagón del metro y ponía los zapatos en las sillas y tiraban botellas de gaseosas y bolsas de comida al piso. ¡Qué barbaridad! Y yo hubiese querido tener una metralla y ponerlos a todos en su lugar, para que aprendan a comportarse como es debido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y qué decir de esos caguetas, el uno sacándome la lengua y haciendo monerías, mientras su mamá metía las narices en el periódico, en ese periódico barato que trae los chismes más insólitos y que cuenta la vida privada de los ciudadanos, y ni siquiera se percata que su hijo es un maleducado. Y el otro que cree que porque tiene cuatro o cinco años puede berrear a todo pulmón sin que su padre pueda hacer nada, porque cualquier cosa que le diga, el muy cara pálida le suelta una tanda de improperios que mejor hubiera sido no abrir la boca. Un par de tiros a cada uno no les iría mal o a lo mejor a la mamá y al papá que no los supieron educar, carajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí la anciana, sentada con su bastón, la muy racista me dio unos bastonazos que me dejaron unos chichones que todavía me duelen en la memoria. Al principio me pareció un exabrupto darle lo que se merecía, pero si a ella, a su edad, no le tembló la mano para levantar el bastón y ponérmelo en la cabeza, por qué yo, el agredido, podría tener alguna conmiseración con la vieja esa. Un par de tiros no le vendrían mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo me pude yo meter en esa camisa de once varas, yo subido en ese vagón como si fuera el único del metro y repleto de muertos vivos. No soporté la presión de ir acompañado de aquellas granujas y cambié de vagón. Más me demoré en hacer el cambio que en encontrarme con otro tumulto de mis víctimas. Me pareció terrible que a pesar de mi carácter pacífico yo tenía que seguir viviendo entre vivos muertos, asesinados por mi, por que se lo merecían, por que se comportaron como bestias salvajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero basta. No soporto más. Esto ya es demasiado. Ya no quería ser más ese Jack el destripador criollo y decidí tirar todas las armas a un río crecido que desde la infancia atravesaba por mi memoria y arrastraba todo lo que caía en sus entrañas, luego arrojé a mis victimas a las caudalosas aguas de ese río, para que no quedara rastro de mis travesuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viena, mayo 19 de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7421083912068408076?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7421083912068408076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7421083912068408076&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7421083912068408076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7421083912068408076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/con-el-arma-en-vilo.html' title='Con el arma en vilo'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7576180485361975285</id><published>2007-08-16T20:38:00.001+02:00</published><updated>2007-08-17T00:03:40.434+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ignacio Cisneros'/><title type='text'>Maternidad</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El rostro de Alicia expresa una felicidad  inmensa, imposible de superar, mientras el sacerdote derrama el agua bendita -traída expresamente desde El Jordán- sobre la cabeza de la niña, y pronuncia las palabras: “Marta, yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo…”&lt;br /&gt;Alicia siempre había querido ser madre. Estuvo a punto de serlo dos años atrás. Sin embargo, su embarazo terminó con un aborto, y ella quedó totalmente frustrada y síquicamente muy afectada. Riñó con su novio porque su reacción no fue la que ella hubiera deseado. Para él, el aborto fue un alivio, una liberación. Entonces, ella decidió que estaba mejor sola que unida a un hombre con ideas muy diferentes a la suyas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de aquel momento, Alicia comenzó una etapa de su vida muy difícil, y pronto necesitó ayuda de un siquiatra y de un tratamiento muy severo. Habían pasado dos años muy largos, pero, al parecer, ya estaba curada, y recibió el alta médica.&lt;br /&gt;De nuevo empezó a pensar muy seriamente en su maternidad. Era una mujer que necesitaba ser madre, parir un hijo después de haberlo llevado durante nueve meses dentro de sus entrañas; después de sentir los síntomas normales del embarazo; después de notar cómo iba creciendo, y después de sentir cómo se movía dentro de su barriga. Y, por fin, parirlo de forma natural, sin necesidad de procedimientos quirúrgicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, todas estas sensaciones que Alicia quería experimentar eran, más o menos, las mismas que las de muchas otras mujeres que también querían ser madres. Sin embargo, a pesar de ser una muchacha normal, Alicia no deseaba quedar embarazada, como la mayoría de las mujeres, por medio de un contacto sexual. Le gustaban los hombres, además de ser una mujer de treinta años que reunía atractivos más que suficientes para enamorar a cualquier joven de su edad. Pero Alicia quería que su hijo fuera sólo suyo, que no tuviera padre conocido para nadie, ni siquiera para ella. Las consecuencias de la frustración que sintió en su experiencia anterior le llevaron a adoptar esa actitud, y su decisión era firme e invariable. ¡Quería a su hijo sólo para ella! No quería compartirlo con un padre, y tampoco quería tener una relación posterior de pareja. ¡Estaba segura de ello!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió someterse a una inseminación artificial, y se informó de todos los detalles, trámites y clínicas de garantía; eligió una en la que le realizaron las pruebas necesarias y, una vez que le confirmaron la absoluta viabilidad del proyecto, habló con sus padres a los que comunicó sus intenciones. Estos, al principio, no se mostraron entusiasmados con la idea, pero cuando llegaron a la conclusión de que no había ninguna posibilidad de convencer a su hija para que desistiera de su plan, decidieron colaborar con ella, y le ofrecieron su ayuda personal y material.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado nueve meses y diez días desde que Alicia fue inseminada. Todo ha ido muy bien y tanto el embarazo como el parto han sido normales. Alicia ya tiene una hija hermosa. Ha nacido con más de cuatro kilos de peso y, según el puericultor, es sana y muy alta. ¿A quien se parece? A la madre no, y al padre… ¡Cualquiera lo averigua si nadie sabe cómo es!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos momentos, Alicia se encuentra sosteniendo a su niña en la pila bautismal, junto a los padrinos y a la madrina. Para compensar la carencia de un padre, Alicia ha decidido que su hija tenga dos padrinos y una madrina. Alicia­ –muy guapa- siente que ahora la vida es maravillosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7576180485361975285?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7576180485361975285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7576180485361975285&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7576180485361975285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7576180485361975285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/maternidad.html' title='Maternidad'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-2483472370531076364</id><published>2007-08-11T16:41:00.001+02:00</published><updated>2007-08-17T00:02:28.719+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>El bunker</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/Rr3KwA_DfxI/AAAAAAAAABw/8RdgmT99d_s/s1600-h/capricho_bunker02-789392.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097453279500271378" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/Rr3KwA_DfxI/AAAAAAAAABw/8RdgmT99d_s/s320/capricho_bunker02-789392.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando su padre la encerró en el bunker, el mundo parecía que fuera a acabarse. Recuerda el cielo negro y la tierra retumbando. Es lo último que pudo ver antes de quedar a salvo de una destrucción que parecía inminente. Esperó a sus padres durante días. Pero el bunker no volvió a abrirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía víveres suficientes para toda la vida. O eso le pareció. Los primeros días apenas sintió hambre. Ni siquiera sed. Miraba absorta aquella puerta que se cerró con la promesa de abrirse en unas horas. Pero nadie la abrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordó la historia de Robinson, uno de los primeros libros que leyó. Comenzó entonces a tachar los cuadraditos de un calendario que su madre había colgado de la pared. No estaba muy segura del tiempo que había transcurrido cuando hizo la primera marca, pero se aseguró de mirar el reloj a partir de la primera cruz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí abajo no se oía nada. Odió el silencio, tanto como odió el ruido ensordecedor de las bombas que caían sin cesar la noche en la que su padre decidió ponerla a salvo.&lt;br /&gt;Encendió el ordenador y conectó su correo. Ninguno de sus amigos estaba conectado. Comenzó a escribir S.O.S. a todos sus agregados. Nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de dos meses, recibió un e-mail de una nueva dirección. Aunque no era su costumbre hablar con desconocidos, aceptó la invitación y volvió a escribir un S.O.S. desesperado. No hubo respuesta. Escribió entonces una larga carta explicando su situación. Explicó al desconocido cómo había llegado a esa situación y todos los por qués que se le ocurrieron. Cada día enviaba un mensaje contando un poco más de cómo vivía encerrada en su bunker y el miedo a quedarse para siempre encerrada. Casi tanto miedo como le daba salir de allí. No podía imaginar qué se encontraría. Sólo sabía que el cielo se oscureció y la tierra tembló la noche que su padre la escondió en el bunker de su casa. Armándose de valor le dio las directrices exactas de su ubicación. Tenía la esperanza de que la rescataran. Quien fuera el que la agregó a su círculo, desapareció sin más. Luna, el nombre que ella misma se había asignado en su correo, siguió intentando conmover a la única señal de vida que había recibido. Una señal que no sabía de dónde provenía. Tal vez fuera un simple niño jugando o quizá quien envió la señal estaba prisionero como ella, o quizá él había conseguido salir y se había olvidado de ella. Tal vez incluso ni hubiera leído siquiera sus mensajes. Pero Luna siguió escribiendo y contándole lo sola y temerosa que se sentía en ese bunker concebido para salvarla, y que ahora parecía que fuera su tumba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luna siguió escribiendo durante meses. Ya no esperaba respuesta, tan solo le ayudaba a mantener activa su mente. Le contaba a la señal todo cuanto pasaba por su cabeza. Cuando ya no esperaba que la respondiera, apareció de nuevo. La señal se disculpó por no poder hacer nada por ella. También ella estaba prisionera en algún lugar. No decía dónde. Luna imaginó toda clase de posibilidades. Le preguntaba de dónde era, si estaba como ella encerrada en algún otro bunker sin poder salir. Nada. La señal tardaba días y días en conectarse y cuando lo hacía, sólo escribía S.O.S. Luna pasó de sentirse la única víctima, a pensar en la señal como alguien a quien tenía que ayudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche escuchó los candados del bunker. Contuvo la respiración. Ya no estaba segura de querer salir de allí. Tenía demasiado miedo a que el mundo que había conocido hasta entonces hubiera desaparecido. Quizá sus padres ya no estuvieran en él. Quizá sus amigos hubieran desaparecido. Quizá el cielo estuviera más negro. Escuchó las puertas impactando contra el suelo y oyó la voz de una mujer preguntando:&lt;br /&gt;-¿Laura, estás ahí?&lt;br /&gt;No era la voz de su madre ni ninguna otra voz conocida, pero sabía su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luna salió de allí entre sollozos. Pensó en la señal y en cómo conseguiría encontrarla. Ella estaba ya a salvo. El cielo volvía a ser azul y la tierra había cesado de moverse. Pero sus padres no volverían. En su ausencia habían perecido sus seres más queridos. No había rastro de su casa, ni de los árboles que la rodeaban. Tampoco estaba en pie el que fuera su colegio ni las casas de sus amigos. Por un momento se sintió más sola que en el bunker.&lt;br /&gt;El mundo había cambiado en apenas unos meses. Ya nada sería igual, pero ella estaba viva de nuevo. Pensó en la señal como en algo lejano, y quiso convencerse que también ella podría haber sobrevivido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-2483472370531076364?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/2483472370531076364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=2483472370531076364&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2483472370531076364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2483472370531076364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/el-bunker.html' title='El bunker'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/Rr3KwA_DfxI/AAAAAAAAABw/8RdgmT99d_s/s72-c/capricho_bunker02-789392.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-398702823911581902</id><published>2007-08-10T19:17:00.000+02:00</published><updated>2007-08-10T19:18:26.406+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Una crisis pasajera</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt; &lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/1072843246/" title="photo sharing"&gt;&lt;img src="http://farm2.static.flickr.com/1264/1072843246_241541fbbe_m.jpg" alt="" style="border: 2px solid rgb(0, 0, 0);" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/1072843246/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/people/puzzle/"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Marla siempre quiso que acudiéramos a un terapeuta argentino. A mí me gusta que Marla tenga todo lo que desee. Por eso me casé con ella. Ahora Marla dice que se siente sola cuando no estoy en casa, que un animal doméstico le haría compañía o en su defecto un amante, pero que de momento prefiere un animalito. También quiere que vuelva el tipo que yo solía ser, aquel hombre decidido y seguro que le nublaba los sentidos. El terapeuta argentino sugiere que haga cosas arriesgadas, que eso ayudará a combatir esa extraña y repentina crisis de inseguridad que me invade.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana he hecho algunas llamadas. Quiero que Marla sea feliz y recuperar su admiración de antaño. Mañana perfilaré los detalles y le contaré mi plan: he decidido adquirir un cocodrilo. No concibo otro animal más apropiado para Marla. Por otra parte, el cocodrilo me permitirá recuperar al tipo que fui. Combatiré mi inseguridad con actos arriesgados al tiempo que Marla estará acompañada durante mis ausencias. Todo volverá a ser como antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cocodrilo lleva una vida bastante inactiva y yace inmóvil la mayor parte del día. Por la mañana el cocodrilo busca el calor del sol, así que podrá hacerle compañía a Marla en la terraza a la hora del desayuno. Le pondremos un nombre adecuado, un nombre de reptil o de político famoso, aunque a mí me resultan encantadores los cocodrilos. Un cocodrilo permanece en espera durante horas, no tiene prisa, no pasa el tiempo en su vida de cocodrilo. El nuestro podría vivir en la piscina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces imagino que regreso al final del día, justo cuando se pone el sol afuera en la casa. Marla me recibe amorosamente, hablamos de cómo nos fue la jornada y le pregunto por el cocodrilo. Después de la cena acostumbro a hacer mi número más arriesgado en el patio, junto a la piscina, preparamos algún cóctel y fumamos cigarrillos finos, comentamos lo lejos que queda la felicidad y lo poco que nos damos cuenta cuando la tenemos planeando sobre nuestra existencia. Luego me incorporo y pausadamente, con un gesto grave, introduzco mi cabeza en la mandíbula del cocodrilo. Permanezco quieto unos segundos. Cada día que pasa alargo el intervalo de tiempo dándole más emoción a la escena. Eso me acercará a Marla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sé todo lo que hay que saber acerca de los cocodrilos. Los cocodrilos, por ejemplo,  tienen cuerpos pesados y metabolismos generalmente lentos. Nuestro fiel compañero está bien adaptado a la vida en la piscina y solo de vez en cuando abandona la rutina de sus aguas siempre quietas, únicamente para nuestro número circense. Sobre el jardín, se desliza arrastrando su estómago y se empuja con los pies. Se dirige hacia el velador que preparamos cada noche para celebrar el espectáculo. Ayer, lamentablemente, perdí una oreja cuando me disponía a sacar la cabeza de la boca del cocodrilo. Si hubieras visto la cara de admiración infinito que proyectó Marla contra la superficie azulada y mansa de la piscina, comprenderías que una oreja importa bien poco y que, ahora sí, todo volverá a ser como antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-398702823911581902?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/398702823911581902/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=398702823911581902&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/398702823911581902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/398702823911581902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/una-crisis-pasajera.html' title='Una crisis pasajera'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm2.static.flickr.com/1264/1072843246_241541fbbe_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6773079815295695367</id><published>2007-08-10T11:32:00.000+02:00</published><updated>2007-08-17T00:03:19.945+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>Lo que no tenemos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RrwxpA_DfvI/AAAAAAAAABg/UiZlKr6c7yM/s1600-h/un+desnudo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097003458985426674" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RrwxpA_DfvI/AAAAAAAAABg/UiZlKr6c7yM/s200/un+desnudo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bimba y Nana eran dos hermanas de &lt;a href="http://www.paginasobrefilosofia.com/html/sorrento.gif"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sorrento&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, unas muchachas verdaderamente increíbles. &lt;a href="http://www.alohacriticon.com/images/elcriticonfotos/lilliangish2.jpg"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Bimba&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; era hermosísima y &lt;a href="http://uncajonrevuelto.arte-redes.com/wp-images/juliajackson2.jpg"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Nana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, muy inteligente. Desde niñas, ambas recibieron de sus padres múltiples cumplidos sobre su cualidad más destacada, con el fin de reafirmarla. Pero Bimba nunca se consideró hermosa, sino menos inteligente que su hermana. Y Nana no se consideraba inteligente, sino menos hermosa que Bimba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;IMAGEN: desnudo de &lt;a href="http://www.carloskillian.blogspot.com/"&gt;Carlos Killian&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6773079815295695367?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6773079815295695367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6773079815295695367&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6773079815295695367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6773079815295695367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/lo-que-no-tenemos.html' title='Lo que no tenemos'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RrwxpA_DfvI/AAAAAAAAABg/UiZlKr6c7yM/s72-c/un+desnudo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-5257273514874315396</id><published>2007-08-05T12:06:00.000+02:00</published><updated>2007-08-17T00:04:01.471+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>La piel de las extranjeras</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RrWn4w_DfuI/AAAAAAAAABY/0QN5boosg8k/s1600-h/blog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095163147103469282" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RrWn4w_DfuI/AAAAAAAAABY/0QN5boosg8k/s200/blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahmed Talaat fue un niño pobre de una aldea de Assuán enamorado de los barcos de turistas. Corría hacia la orilla del Nilo, cada vez que veía uno a lo lejos, para poder atisbar un fragmento de la piel de aquellas extrañas mujeres que no temían ni a la desnudez, ni a las miradas largas y pegajosas de los hombres, y se paseaban por la cubierta mostrándose con impudicia. ¡Qué triste le parecía a Ahmed su mundo de mujeres invisibles vestidas de negro, tapadas hasta quedar convertidas en una mera sombra! Él hubiera deseado un país con mujeres como las turistas de los barcos, que enseñaban su piel, que no se avergonzaban. El niño no entendía por qué debían ir tapadas las árabes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los años pasaron y Ahmed se convirtió en un hombre. En el mercado de Assuán conoció a Margheritta, una turista italiana bastante mayor que él. Era de carnes generosas y de sonrisa fácil. Tenía los ojos muy grandes, como a él le gustaban. Margheritta se encaprichó del muchacho y Ahmed pudo cumplir su sueño, su obsesión, de hacer el amor con una extranjera que no se avergonzaba de mostrar su cuerpo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al día siguiente, Margheritta fue a buscarlo al bazar. Llevaba un vestido verde muy escotado. Los amigos de Ahmed la miraron, devorándola, y seguros de que ella no entendía el árabe, comenzaron a hacer comentarios obscenos. El joven Ahmed la miró encendido de cólera. Cólera hacia sus amigos, que miraban a su mujer. Cólera hacia ella, que mostraba su cuerpo con desvergüenza. Y entendió entonces por qué los hombres de su país tapaban a sus mujeres, convirtiéndose así en otro continuador más de una cultura ancestral que rebaja y anula a las mujeres.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Imagen: el Nilo a su paso por Assuán (julio, 2007)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-5257273514874315396?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/5257273514874315396/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=5257273514874315396&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/5257273514874315396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/5257273514874315396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/la-piel-de-las-extranjeras.html' title='La piel de las extranjeras'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RrWn4w_DfuI/AAAAAAAAABY/0QN5boosg8k/s72-c/blog.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-548874674126059739</id><published>2007-08-04T13:56:00.000+02:00</published><updated>2007-08-17T00:04:32.975+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>Mi última despedida</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  He venido a traerte las flores que nunca te regalé. Ni siquiera tuve tiempo de despedirme. Te fuiste sin decirme adiós. Te fuiste a los veinte. Te fuiste sin vivir el tiempo necesario para descubrir cuánto te amaba. Serás para siempre ese hombre a medio camino, que se equivocó de dirección y no tuvo tiempo de rectificar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Aquel taxista no te dio ninguna oportunidad. Supe que caíste al suelo mientras intentabas levantar tu brazo para parar un coche compasivo. Pero los coches no entienden de compasión. Si yo hubiera pasado por allí, tal vez estarías vivo. A mí no me asustaba tu aspecto, pero llevabas escrita tu adicción en cada movimiento de tu cuerpo. Las manos hundidas en los bolsillos y la cabeza hundida en el cuello de la cazadora. Alto, delgado, moreno. Muy moreno y muy delgado. Tus ojos negros, muy negros. Cuando miro tu foto, todavía puedo verlos llenos de vida. Tenías doce años cuando te la robé. Registré tu cartera una tarde que volvías del colegio y la lanzaste al sofá de tu casa donde te esperaba, mientras disimulaba jugando con tu hermana. Estaba allí por ti. Esperando. Siempre esperando verte entrar.  Eras como una ráfaga de viento que viene y se va. Escondí la fotografía en mi bolsillo, como si supiera que fuera a ser lo único que podría conseguir de ti. Y así fue. No decías ni hola. Cogías el bocadillo que tu madre nos preparaba para merendar y te ibas otra vez a la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mientras tu hermana y yo crecíamos jugando a las casitas, estudiando las reglas de ortografía, haciendo problemas de matemáticas y pintando corazones verdes con tu nombre y el mío, tú te ibas muriendo un poco cada día. Tus ojos negros se apagaban. Su brillo dejó paso a esa mirada esquiva que tanto me dolía. Ahora sé que no me esquivabas a mí. He visto esa mirada en muchos drogadictos desde entonces. Pero tú fuiste el primero. En tu casa siempre había demasiada gente para reparar en tu ausencia. Sólo yo te observaba desde mi ventana. Conocía tu secreto y no sé si por temor, o porque no quería que me vieras como una niña mojigata, no me atreví a contarlo. Te veía cada tarde subiendo al cerro con la peor gente del barrio. Tal vez, gente tan perdida como tú en la soledad del fracaso, la ignorancia de la niñez y la imprudencia de la juventud. Te amé en secreto muchos más años de los que duró tu adicción.  Una tarde me salvaste de tus propias fechorías. Querían robarme el bolso en una de esos rincones peligrosos que había en cada esquina de la barriada. Ya no éramos dos niños jugando al gato y al ratón. Yo había renunciado a tu amor, pero no al mío. Espantaste a aquellos compañeros tuyos sin atreverte a mirarme. Pero yo te vi. Eras prisionero de la muerte y tuve la certeza de que eras el próximo candidato. Me rodearon entre cuatro y me arrancaron el bolso del hombro. No me atreví a decir ni una palabra. Me quedé inmóvil. Entonces saliste de detrás de un muro y con un sólo silbido, los cuatro volvieron la mirada hacia ti. Levantaste tu mano en un gesto que parecía decir que te siguieran y sin mediar palabra lanzaron el bolso a mis pies y se dieron media vuelta. Tu cabeza volvió a hundirse en el cuello de tu cazadora.  No levantaste la mirada ni una sola vez. No te hizo falta. Bastó un chistido para que los de tu banda se retiraran. Ahora debías ser el jefe. Eso pensé. Y me di cuenta que habían pasado varios años desde que hacías pellas en sexto de primaria. Estabas más delgado que nunca, y tu caminar era lento y pesado. Cuando te obedecieron, diste media vuelta contoneando tu cintura, y con la misma indiferencia con la que siempre me trataste, no te dignaste a volverte. Supongo que tampoco te quedaba dignidad.  Me hubiera lanzado a tus brazos para salvarte. Para cogerte por la pechera y sacudirte hasta que alguno de los dos despertáramos de ese mal sueño.  Ya no temía ser la niña mimada que corre en busca de su mamá para contarle lo que hace el vecino. Temía por tu vida y quizá por la mía. Ese mismo día a la vuelta del trabajo, subí a tu casa para hablar con tu madre. Tu hermana y yo ya no jugábamos a las muñecas. Esa mujer de luto eterno no podía creer lo que la estaba contando. Su precioso niño de ojos negros y el más guapo entre los guapos y el más bueno entre los buenos, no podía estar en el cerro jugando a ser Dios. Pero esa noche, subió las mangas de tu camisa. A penas quedaba sitio para otro pico. Llenos los dos brazos, te revolviste contra ella con la furia y la fuerza que otorga el veneno. La lanzaste contra la pared y le robaste todo el dinero y las joyas que le quedaban. Había visto llorar muchas veces a tu madre. Tampoco ella tuvo demasiada suerte en la vida. Tu hermana enfermó de esa dolencia que deja el virus de la meningitis y  tu padre la dejó sola con todo su dolor. También lloró esa muerte. Pero llorar por tu vida fue el  llanto más amargo que recuerdo de ella. Tu familia se unió a tu alrededor y por fin te diste cuenta que había gente que te quería de verdad. La droga corría por tus venas y antes de poder entrar en la granja de la salvación, te operaron del corazón. Un corazón de veinte años contaminado por las secuelas que fue dejándote cada jeringuilla, y aún así aguantó la embestida. Pasaron dos años más hasta que aprendiste el oficio de jardinero. Tu cuerpo volvía a recuperar sus medidas. Era un cuerpo diseñado para triunfar y truncado por el destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Cruzábamos en la escalera nuestras vidas por un instante. Un instante que duraba el sueño de haber podido tenerte. El sueño de haber podido evitar tu desgracia. Ya no ibas y venías como el viento. Caminabas como si arrastraras muchos más años de los que tenías. Como si te pesara el dolor causado, los recuerdo enterrados y no olvidados. Cuando se te escapaba una mirada de soslayo en los nuevos saludos que comenzábamos a ofrecernos, yo intentaba esquivarla para no volver a enamorarme. Luchabas sin descanso día tras día para ganar la batalla y que tu voluntad no se quebrara. Los amigos de las drogas no pueden ser amigos mas que del polvo, y te quedaste solo. Hubiera deseado ser tu amiga. Hubiera querido hablarte de cuánto te amaba. Hubiera querido decirte lo feliz que me hacía verte de nuevo, dueño del mundo del que nunca debiste salir. Pero no hice nada, excepto amarte en un silencio eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Justo cuando buscabas en la dirección correcta un lugar en ese nuevo mundo desconocido, lo peor que hay en él, te lo encontraste tú de nuevo. Ninguno de los salvos, se atrevió a socorrer tu vida en una calle vacía. Asustados por perder la suya, te dejaron tendido en el asfalto, mientras tu corazón latía cada vez más y más despacio, hasta que se paró para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Me enteré de tu muerte  cuando fui a visitar a tu madre con mi niño recién nacido.  Su color negro, era más negro aún, y en sus ojos parecidos a los tuyos, ya no brillaba la esperanza. Mi presencia la dolía como si el niño que llevaba entre mis brazos tuviera que ser el tuyo y el mío. Salí de tu casa sintiendo la asfixia de tu corazón. Me faltaba el aire, y creo que respiré porque el llanto de mi hijo me recordó que él estaba vivo y era el momento de abrazarle para que nunca se sintiera tan solo como debiste sentirte tú en aquella calle vacía. Todavía conservo tu foto de doce años, llena de vida, llena de esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ahora me dedico a dar charlas a niños de doce años para prevenir el consumo de drogas. Cuando acabo la clase teórica, les cuento la historia de dos niños que se querían mucho y  no pudieron llegar a casarse porque la heroína se interpuso en su camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adiós mi amor. Descansa en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-548874674126059739?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/548874674126059739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=548874674126059739&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/548874674126059739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/548874674126059739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/mi-ltima-despedida_04.html' title='Mi última despedida'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-949389544673689879</id><published>2007-08-04T10:09:00.001+02:00</published><updated>2007-08-05T19:11:50.031+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Playas mensajeras</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Aquel día, la playa reclamaba atención meciendo las olas con una cadencia suave pero eficaz. Proyectaba un sonido de mar que bien podía entenderse como un rugido o un ronroneo. Todo dependía de quien escuchara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La playa hizo todo lo que pudo, todo lo necesario para poder acunar aquella botella hasta depositarla plácidamente en la arena. Al fin y al cabo era una playa mensajera: su única misión era lanzar y recibir todas las botellas portadoras de mensajes. Sin hacer preguntas. Únicamente se conocía el punto de partida. Era desconocido el lugar de llegada. Sería elegido al azar. Todas las playas mensajeras se sentían orgullosas de serlo y cumplían su cometido a la perfección. Una autentica maraña de costas y ensenadas, una red organizada de kilómetros de dunas salpicadas por el océano, capaces de catapultar mensajes secretos, de amor y de auxilio, interconectadas entre sí, de un extremo a otro del planeta. Miles de botellas en tránsito y todas llegarían siempre a un destino. A algún destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese es el motivo por el cual la playa no esperaba caricias ni manos moldeando sus orillas en forma de castillos y fortalezas. No esperaba sonrisas de domingo, sonrisas de enamorados jurándose amores eternos que no duran más de un verano. La playa, sencillamente, reclamaba atención, así que hizo todo lo que pudo. Depositó la botella junto a un bulldog francés que jugueteaba con su dueña y se aseguró de que la entrega fuera perfecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin y al cabo, era una playa mensajera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-949389544673689879?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/949389544673689879/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=949389544673689879&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/949389544673689879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/949389544673689879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/playas-mensajeras.html' title='Playas mensajeras'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-733415780160456842</id><published>2007-08-03T22:20:00.000+02:00</published><updated>2009-03-09T22:04:46.925+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>El hombre de la corbata azul</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El día clareaba y el silencio se metía por todas las hendijas y todos los poros. El hombre se levantó más temprano que de costumbre, se afeitó, tomó la ducha y se perfumó con su colonia para después de la afeitada. Se miró al espejo y vio al niño que fue, lo vio correr y treparse a los árboles, saltar y meterse con sus pantaloncitos cortos en los charcos de aguas calientes después de la lluvia. Vio al adolecente soñando con Dioselina, una mujer que le enseñó los hirsutos caminos del amor platónico. Luego pasaron imágenes del hombre maduro que terminó por entregarse en cuerpo y alma a Marta Elena, la mujer más bella que había visto en su vida y quien se negó después de tantas promesas a seguir alimentando su felicidad. Una mujer que se había convertido en los cuatro puntos cardinales de su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde después de regresar de una jornada agotadora encontró los armarios vacíos, vio que los perfumes del baño ya no estaban. Los discos y los libros que le había regalado habían desaparecido. La llamó, la buscó por los lugares que frecuentaban juntos, pero ni rastro de ella. Examinó los espacios que él sabía que a ella le gustaban. No encontró nada que le pudiera dar referencia de Marta Elena. Lo único que se salvó de aquel desvalije fue una foto pequeña que llevaba siempre en su billetera. La primera que ella le regaló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguió con la rutina de siempre. El café de la mañana después del baño y luego se vistió, se puso la corbata amarrada con el nudo de Windsor (no sabía atar otro y lo hacía en su rodilla). Una corbata azul oscuro. Se vistió como a ella siempre le gustó. O por lo menos, así como se lo dijo, siempre que así se vestía. Se tomó el café con la paciencia de un burro y ya no quería pensar en lo sucedido. O sí, si pensaba porque era superior a su voluntad no pensar en ella. Hacía todo lo posible por borrar ese pasado que se había convertido en una carga pesada y que era incapaz de sobrellevar: no lo lograba por más empeño que le pusiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminó su café, cogió una banca de la cocina y se dirigió al pasillo y la puso justo debajo de una barra que había en la puerta que desembocaba al salón. Se paró sobre ella y de la barra donde muchas veces hizo flexiones, amarró la corbata. Cuando se percató de que estaba bien asegurada, con un pie derribó la banca que produjo un estrépito que retumbó en toda la casa y luego el silencio se hizo eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-733415780160456842?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/733415780160456842/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=733415780160456842&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/733415780160456842'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/733415780160456842'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/el-hombre-de-la-corbata-azul.html' title='El hombre de la corbata azul'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7400221944187605819</id><published>2007-08-03T18:30:00.000+02:00</published><updated>2007-08-03T22:29:40.261+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>El amigo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;  El amigo es con el que nunca has de cohabitar. Contra el que el destino lo único que tiene contra él, es que es amigo. Nada más grande en el alma y tan incierto en el cuerpo. Un amigo es el que te escucha cuando él mismo sufre y calla. El que te recoge en mitad de una noche tirada. Es el que comparte las risas de tu cara y el que ríe tus gracias. El que te llama cuando estás sola y acompañada. El que te busca para escuchar un concierto de música donde vibrar. Y siempre sabiendo que es el alma lo que compartes y reclamas. Y la reclamas por encima de la piel y por debajo de ella…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7400221944187605819?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7400221944187605819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7400221944187605819&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7400221944187605819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7400221944187605819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/el-amigo_8836.html' title='El amigo'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-2969998111129106807</id><published>2007-08-02T10:39:00.001+02:00</published><updated>2007-08-17T00:05:07.294+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>Mi pompa de jabón</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/Rr2_cw_DfwI/AAAAAAAAABo/9dasYnRubHw/s1600-h/pompa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097440854159884034" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/Rr2_cw_DfwI/AAAAAAAAABo/9dasYnRubHw/s320/pompa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es mi sueño de futuro en mi presente. Es la burbuja en el aire que cuando la vas a coger explota. Estoy a punto de ir a por ella. La soplo, la hago subir y bajar, la veo volando en el aire. Cerca de mí, muy cerca. Parece que nos miramos. Me sonríe como diciendo: “ven a por mí, deja de jugar conmigo y cógeme.” Y cuando voy a extender mi mano en el aire, me da miedo ir a por ella, y vuelvo a mirarla al viento. Me llama como los cantos de sirena. Pongo mi mano bajo ella y la sigo en sus movimientos, sin tocarla, sin rozarla siquiera, pero cerca, muy cerca. Y empezamos a volar juntos. Mi cuerpo entero la sigue. Sigue a mi mano, y ella me mira, mi burbuja, mi pompa de jabón. Acaricio su contorno suavemente y parece que se estremece. Quiero entonces meterme dentro. Quiero ser una pompa de jabón fundiéndome con ese aire caliente y oloroso que desprende. Entonces ella me absorbe y desaparecemos en un mismo instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-2969998111129106807?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/2969998111129106807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=2969998111129106807&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2969998111129106807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2969998111129106807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/mi-pompa-de-jabn.html' title='Mi pompa de jabón'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/Rr2_cw_DfwI/AAAAAAAAABo/9dasYnRubHw/s72-c/pompa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-1694727697670876797</id><published>2007-08-01T10:14:00.000+02:00</published><updated>2007-08-01T10:25:40.394+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Génesis</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a title="photo sharing" href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/16379426/"&gt;&lt;img style="border: 1px solid rgb(0, 0, 0);" alt="" src="http://photos11.flickr.com/16379426_ad80ac64bb_m.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;El aviso era claro. El mundo se terminaba dando una última gran pataleta. En su lugar vendría uno nuevo que, por lo pronto, estaba a medio levantar. La fecha de entrega se cumpliría, eso es cierto, aunque nadie podía esperar que el nuevo mundo estuviera concluido sin defecto alguno en el plazo acordado. Desde el exterior, a una altura considerable, se podían observar los continentes desdibujados, todo porque a última hora decidieron rechazar la creación de los nuevos a imagen y semejanza de los que ya existían. Hubo que improvisar. Se impuso en el concurso de ideas la corriente más progresista que apostaba por grandes superficies de agua que, en cualquier caso, no distaran tanto las unas de las otras como las actuales. Hubo consenso en el número: nueve continentes y siete océanos. Un equipo -el más creativo- se encargó de la orografía, otro más multidisciplinar de las razas y las etnias, un tercero de las diferentes lenguas y dialectos y así se sucedió todo lo demás: especies animales, sistemas de creencias y filosofías, una ética y moral únicas a modo de derechos humanos universales. Un comité de sabios tuvo que seleccionar los libros y las obras de arte que se salvarían del peor de los finales pero nadie quedó enteramente satisfecho. Por supuesto, todo el que quisiera tenía un lugar que le correspondía por derecho propio en el nuevo mundo sin coste adicional, era lo acordado por los gobiernos involucrados en la destrucción del anterior. En contra de lo que pudiera parecer lógico, quien así lo deseara podría optar por desaparecer con el viejo. Con las prisas, no se alcanzó un acuerdo con el nombre que le darían al nuevo y así fue que durante años nadie supo en qué mundo vivía, cómo se llamaba, ni cuánto duraría esa vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-1694727697670876797?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/1694727697670876797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=1694727697670876797&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/1694727697670876797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/1694727697670876797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/08/gnesis.html' title='Génesis'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-8482716556934300945</id><published>2007-07-31T12:14:00.000+02:00</published><updated>2007-08-17T00:05:20.325+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Carmen Jiménez'/><title type='text'>El beso</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RrGbUA_DfsI/AAAAAAAAABI/sWRdOIAHnxY/s1600-h/beso.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RrGbUA_DfsI/AAAAAAAAABI/sWRdOIAHnxY/s200/beso.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5094023421696900802" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La noche había caído hacía horas. Apenas asomaba un filo de luna en el cielo. Encendió las luces de la piscina y se tumbó en la hamaca a esperarle. Escuchó sus pasos firmes en el hall. Pudo imaginarlo vaciándose los bolsillos. La cartera, el llavero, el móvil, las gafas. Pudo verle aflojándose el nudo de la corbata mientras se dirigía al jardín.Observó cómo lo deshacía completamente y le resultó aún más atractivo con ella colgando de su cuello. En la radio sonaba Elvis. Le recibió ofreciéndole una copa de vino que había elegido cuidadosamente de la bodega. Brindaron. El cristal sonó con la melodía “I was the one”.Él le ofreció su mano invitándola a bailar. Hacía tiempo que no bailaban y se estremeció entre sus brazos aspirando una vez más su aroma. Cerró los ojos y se dejó llevar. Olía a él. Le escuchó pronunciar su nombre muy cerca de su oído con esa voz grave, sonora, cálida. Escuchó cómo vibraba cada letra en sus cuerdas vocales y sintió que se le aflojaban las rodillas. Hacía un calor sofocante y él fue bajando los tirantes de su vestido hasta que calló al suelo. Ella desabrochó su camisa lentamente besando su torso en cada palmo que los botones dejaban al descubierto. Desnudos los dos, se zambulleron en el agua y disfrutaron como hacía tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las últimas notas de Elvis dieron paso a las señales acústicas de la hora. Sorbió un largo trago del “Cune” que con tanto esmero había escogido y escuchó cómo aquél hombre al que tanto amaba, le daba las buenas noches con un beso en la frente. Después le vio alejarse mientras se deshacía el nudo de la corbata bostezando camino al dormitorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminó de beberse la botella gran reserva guardada tantos años para una ocasión especial, y después se zambulló en el agua completamente ebria. La música de Elvis volvió a sonar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-8482716556934300945?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/8482716556934300945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=8482716556934300945&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8482716556934300945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8482716556934300945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/el-beso.html' title='El beso'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RrGbUA_DfsI/AAAAAAAAABI/sWRdOIAHnxY/s72-c/beso.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-4884250540975011030</id><published>2007-07-28T16:15:00.000+02:00</published><updated>2007-08-17T00:05:29.398+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>Víctima</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqtQKQ_DfqI/AAAAAAAAAA4/8OTbmMXP1aI/s1600-h/muerte_500.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5092251940960829090" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqtQKQ_DfqI/AAAAAAAAAA4/8OTbmMXP1aI/s320/muerte_500.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando cerró la puerta, me quedé pensando qué me habría querido decir con esas palabras. “Te dejé la sopa en el microondas. Caliéntala minuto y medio”. Había pronunciado “sopa” de forma especial, no cabe duda. ¿Sabrá lo que estoy haciendo? Quizás sí, la muy puta. Sabrá que estoy echando pequeñas cantidades de veneno en mi propia comida y no me lo impide. Incluso sabrá lo de este cáncer de páncreas que me está matando. Pero si cree que va a heredar este piso y que se va a quedar viuda, joven y guapa... Si piensa que puede reírse de mí, se equivoca. Al principió pensé en envenenarla a ella, pero no, acabaría siendo otra víctima más, glorificada en la tele, y yo el malvado, el asesino. Tengo que pensar en mi madre, en mis hermanos. No, ella no va a ser la víctima, la muy puta. Me comeré esa maldita sopa y la convertiré en mi jodida asesina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-4884250540975011030?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/4884250540975011030/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=4884250540975011030&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/4884250540975011030'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/4884250540975011030'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/vctima.html' title='Víctima'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqtQKQ_DfqI/AAAAAAAAAA4/8OTbmMXP1aI/s72-c/muerte_500.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-8355530597524901256</id><published>2007-07-27T15:21:00.000+02:00</published><updated>2009-03-09T22:04:46.927+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Lucha de titanes</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Buscó para el desayuno el cacho de pan que se le había caído la noche anterior. Levantó un periódico viejo que le había servido de cobija en otros tiempos, ahora tenía algo mejor: un pedazo de cartón limpio. No encontró nada. Corrió la silla destartalada. Movió la mesa de madera sucia. No encontró nada. Levantó los cartones que le servían de colchón y tampoco encontró nada. De repente escuchó un ruido que creyó venía de la altura de sus tripas. Se detuvo un instante, se acomodó el cabello largo y raído, presionó el estómago con ambas manos para calmar el ruido. Con la cara enjuta y los ojos hundidos siguió buscando el pedazo de pan y el ruido. Para el hombre era más llevadera la vida cuando podía ocupar su tiempo buscando aunque fuera el pedazo de pan. Se agachó y en cuatro patas siguió con sus pesquisas. En un rincón del recinto pudo ver una lata redonda y vacía de dónde salía el estridor. Desde la parte abierta de la lata pudo divisar en su interior a un ratón comiéndose el mendrugo de pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-8355530597524901256?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/8355530597524901256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=8355530597524901256&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8355530597524901256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8355530597524901256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/lucha-de-titanes.html' title='Lucha de titanes'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6985467586837815789</id><published>2007-07-27T00:39:00.000+02:00</published><updated>2007-08-17T00:05:55.744+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>El momento adecuado</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqklAA_DfpI/AAAAAAAAAAw/RWoPKdbqxxM/s1600-h/HOY+EMPIEZA+TODO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091641535913754258" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqklAA_DfpI/AAAAAAAAAAw/RWoPKdbqxxM/s320/HOY+EMPIEZA+TODO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando ella conoció a W, había quedado con otro chico, el bajista de un grupo heavy, un tipo duro que hacía maravillas con los dedos (no sólo musicalmente) y se comportaba ante ella como un niño asustado. Esa noche se acostó con el bajista, aunque ya pensaba en W. Pensó en él mientras el bajista le quitaba la ropa, mientras la besaba, le acariciaba el cuello y la penetraba. Estaba pensando en W incluso cuando, tras hacer el amor con el bajista, cruzó desnuda la habitación hacia el baño para darse una ducha de agua bien caliente; incluso a la mañana siguiente, mientras desayunaba en la cocina del bajista unas galletas algo rancias y un café demasiado fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando él conoció a X, había quedado con otra chica, una morena guapísima que nunca le decía que no a nada y quizás por eso le resultaba a veces tan insoportable. Otras veces, en cambio, le apetecía comérsela entera, empezando por las preciosas manos de pianista y acabando por el espectacular culo de bailarina. Esa noche se acostó con la morena, aunque estaba pensando en X. Pensó en X mientras la morena bailaba para él, mientras se desnudaban con prisas y torpeza, y horas después, cuando se levantó a mear e hizo tanto ruido que despertó a su comañera de juegos; o a la mañana siguiente, cuando desayunaba en su propia cocina un croissant y un café bien cargado y calentaba el agua para el té de la morena, también entonces pensaba en X, a pesar de que a esas horas, con resaca y recién levantado, no le apetecía pensar en nada, en nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esa noche, X y W se encontraron muchas veces por la ciudad. Ninguno de los dos sabe decir el motivo por el cual se quedó tan abrumado con el otro. Al fin y al cabo, no se conocían, nunca habían hablado, no sabían quiénes eran en realidad, el nombre, el número de teléfono, la comida preferida, los grupos musicales favoritos, las aficiones y todas esas pequeñas estupideces que parecen tan importantes cuando aún la otra persona es misteriosa e inalcanzable, esas estupideces que pasamos por alto cuando no coinciden con las nuestras, persuadiéndonos de que no son importantes, y que vuelven a cobrar importancia y se acaban convitiendo en dardos envenenados (a falta de un arma afilada mejor) cuando no sabemos en qué momento se nos acabó el amor, la pasión, el calentón o el misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron semanas pensando el uno en el otro, pero sin cruzarse ni una sola palabra. Se miraban, sólo eso. X iba siempre abrigada por el bajista del grupo heavy, ese chico duro que cada vez la notaba más distante y más esquiva. W iba acompañado de la morena espectacular, a veces de algún que otro ligue ocasional. Más tarde, solos en casa, o acompañados de cuerpos desnudos, satisfechos y dormidos, pensaban en esa persona desconocida y deseada y cualquier otra que tuvieran a su lado les resultaba vulgar y decepcionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Planearon, cada uno por su lado, tácticas de acercamiento, presentaciones ingeniosas. Nada les parecía lo bastante bueno y no acababan de decidirse a dar el salto definitivo. Pasó casi un año. Ella ya no se acostaba con el bajista. Él se había cansado de los eternos síes para todo que le daba la morena y nunca quedaba con ella. Un buen día, X y W comprendieron que ya no aguantaban más y que debían hacer algo para remediar la situación, para conocer a quien les estaba obsesionando . Iban a dar el paso, iban a atreverse, la próxima vez que se vieran lo harían. Comenzaron a buscarse por los lugares en los que se habían visto, a las horas a las que se habían visto, pero por esas raras casualidades que tiene la vida (unas veces para bien y otras para mal) cada uno buscaba al otro justo en el sitio en el que no debía. X pasaba por los lugares segundos más tarde de que W se hubiera marchado a buscarla a otra parte. Frenéticamente, desesperadamente, se buscaron durante semanas por toda la ciudad.&lt;br /&gt;Fue inútil. Ya había pasado de largo su momento. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;Ilustración - Nicoletta Martin (&lt;a href="http://www.nicoletta.info/"&gt;http://www.nicoletta.info/&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6985467586837815789?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6985467586837815789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6985467586837815789&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6985467586837815789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6985467586837815789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/el-momento-adecuado.html' title='El momento adecuado'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqklAA_DfpI/AAAAAAAAAAw/RWoPKdbqxxM/s72-c/HOY+EMPIEZA+TODO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-8605979967508465300</id><published>2007-07-24T13:39:00.000+02:00</published><updated>2007-08-17T00:07:02.971+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conchi Moreno Macías'/><title type='text'>Zárate</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqXqNg_DfoI/AAAAAAAAAAo/1brAOIsCOKg/s1600-h/parana.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5090732471725817474" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqXqNg_DfoI/AAAAAAAAAAo/1brAOIsCOKg/s320/parana.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El día que a Mauricio se le ocurrió viajar a Zárate amaneció lleno de nubes. Cuando me desperté, supuse que la madrugada había llegado con una tregua frente al calor sofocante de los últimos días, porque durante la noche alguien había cerrado la ventana del dormitorio, y aquellas nubes no eran habituales en el verano austral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrastré los pies por el pasillo hasta el diminuto cuarto de aseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nos vamos a ver a mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontré a Mauricio con la cara llena de entusiasmo y espuma de afeitar en el espejo. Imaginé que habría tomado la decisión la noche anterior, cuando se quedó conversando con su madre y su hermana Ana Julia después de la cena. Yo tardé más de una hora en dormir a los niños, así que no me quedé a la charla de sobremesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía más de diez años que Mauricio vivía en Madrid, y cinco que vivíamos juntos. En ese tiempo yo apenas le había visto hablar con su padre un par de veces por teléfono, y nunca se habían encontrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en nuestras anteriores visitas a Buenos Aires, la función transcurría en un marco perfecto, con un decorado de armonía y el telón de raso rojo. Mamá y Ana Julia le recibían como al hijo pródigo. Como al soldado que llega del campo de batalla. Su cuñado, Pablo, y los tres niños traían un soplo de aire nuevo a esos encuentros teñidos de exuberante emoción. Más aún cuando nació nuestro hijo Enzo. Entonces los días transcurrían entorno a los chicos. Los primos eran inseparables: una bonita foto de familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese triángulo Mauricio- mamá- Ana Julia jamás se rompía. Los demás nos quedábamos al margen, como pequeños peces capturando las migajas en un festín de tiburones plateados. Así alimentábamos el equilibrio, que era mejor no quebrantar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde, nuestro mes de vacaciones se agotaba. Pablo y yo cargábamos el coche con resignación y las maletas atiborradas de compras de saldo, y nos marchábamos a Ezeiza por la autopista, en un viaje lleno de silencios y peajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sabía que ese triángulo alguna vez tuvo otro vértice imposible: Rubén. Mauricio hablaba poco de su padre, pero su madre había ido filtrado su historia a lo largo de los años en nuestras conversaciones. Era un cuento conocido, que sonaba como una vieja canción. Un padre que se deja arrastrar por la desesperanza, que se desentiende de sus hijos, que se cansa del trabajo una y otra vez. Y todo se pudre. Yo no acertaba a adivinar dónde escondía cada uno de los tres su dolor, porque parecía que después de todo, la relación actual con Rubén era cordial, aunque escasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Mauricio acababa de afeitarse, saqué a Enzo de la cama y fuimos a la cocina. Ana Julia cebaba mate mientras hablaba con mamá. Nos saludamos, me ofrecieron tostadas con manteca, y por fin pude entender algo más. Hoy era el cumpleaños de Rubén. Quizá Mauricio quería darle una sorpresa presentándose en su casa de Zárate sin avisar. Él se ilusionaba con facilidad. Rumiaba la escena con su corazón de niño, y ya no era capaz de abandonarla. La perseguiría aunque en el intento hubiese bajas. Mamá respetaba la decisión de Mauricio, con prudente apariencia, pero sin esfuerzo dejaba escapar una sonrisa de cariño cómplice por la idea de última hora. Sin embargo, Ana Julia parecía molesta. Por qué perder un día en aquel viaje que sería, decía, en vano. Mejor dedicárselo a ella y a los chicos. Después el invierno en España era largo, “y ustedes tardan tanto en volver”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi opinión, por supuesto, era inválida. No cabía un cuarto voto en aquél tripartito. Ese triángulo de las Bermudas que escupía a los intrusos, y que les había mantenido unidos frente a la distancia y los tropiezos, mucho antes de que yo apareciese en escena.&lt;br /&gt;Decidimos dejar a Enzo en Buenos Aires, y en el coche de Pablo salimos de la ciudad. Enfilamos la 9 de julio y las nubes seguían amontonándose en el techo del cielo, pero ya comenzaba a filtrarse un aire denso por las ventanillas. Fuimos dejando atrás la gran avenida de torres afiladas, hasta llegar a la ruta 9 que escapaba hacia el noroeste y se perdía en Rosario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mauricio conducía en silencio. Yo trataba de imaginar cómo sería el encuentro. Llegaríamos a la hora de comer, quizás. No habíamos hablado del tema. El objetivo era sólo llegar. Cuando la carretera discurría paralela al río Paraná, encima de nosotros apareció un cartel que señalizaba el desvío de Zárate. Durante unos minutos anduvimos deambulando por calles desordenadas sin asfaltar y salpicadas con charcos de agua sucia. Las casas bajas se sucedían con sus fachadas mal pintadas. Y el influjo del río se hacía evidente por la humedad que se pegaba incómoda a la piel. Mauricio me dijo que hacía el camino de memoria. Me explicó que había vivido allí hasta los siete años, en la casa que buscábamos. Hasta que un día un primo de su madre había llegado en una camioneta y todos los vecinos habían salido a la calle a mirar. El viejo gritaba. Pero igual el primo se lo llevó a él en volandas y mamá se encargó de Ana Julia. Se marcharon lejos, muy lejos. Al sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mauricio aminoró el paso agachando de vez en cuando la cabeza, para fijarse bien en los números que había encima de las puertas. Pensé que estaba perdido, pero de pronto frenó en seco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Es aquí. Hemos llegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se anunció tocando bocina a golpes intermitentes. También los truenos que anunciaban la definitiva tormenta, parecían sumarse a esa cadencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mauricio bajó del coche y se acercó a la puerta, pero no la golpeó, ni tocó el timbre. Se quedó parado y vi que una sombra se acercaba desde el interior de la casa. Se abrió la puerta. El hombre se abrazó a Mauricio y lo escuché sollozar. Entonces comenzó a gritar hacia el interior del pasillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Che, Rubén, vení. Es el pibe…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mauricio se asomaba por encima de la cabeza del hombre que había salido a recibirle.  Se ponía de puntillas, me miraba —me hizo gestos con la mano para que me acercase— volvía a mirar hacia adentro... rompió a llover.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo, una figura que arrastraba una marcada cojera salió. &lt;em&gt;Es&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Rubén&lt;/em&gt; supuse. No encontré en él ningún parecido físico con Mauricio a simple vista, pero en su frente, curtida y ancha, me pareció reconocer la de Ana Julia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hola hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó a reírse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Qué bueno que viniste justo el día de mi cumpleaños! ¡Qué casualidad, mirá! Están todos: la abuela, tío Gustavo, mi mujer, los chicos: Brenda y Rodrigo..., ¿quién es?, ¿tu mujer?—miró hacia el coche— ¡Uuuy! le vamos a tener que pedir sillas al vecino. No los esperábamos, claro...&lt;br /&gt;Iba intercalando sus palabras con palmaditas en la espalda de su hijo, que lo miraba de arriba a abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estamos haciendo un asado, ¿se van a quedar...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiré hondo y abrí la puerta del coche mientras sus voces se perdían en la oscuridad del pasillo. También entonces jugué a adivinar qué le estaría pasando por la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así entré en la casa y en el pasado de Mauricio. Como el que va de visita al cumpleaños de un amigo. Uno más bien “conocido”, no demasiado íntimo. Con un regalo de compromiso en la mano, y en la otra la incertidumbre de si le gustará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-8605979967508465300?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/8605979967508465300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=8605979967508465300&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8605979967508465300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/8605979967508465300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/zrate.html' title='Zárate'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqXqNg_DfoI/AAAAAAAAAAo/1brAOIsCOKg/s72-c/parana.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-238516029585485767</id><published>2007-07-22T16:07:00.000+02:00</published><updated>2007-08-17T00:07:10.835+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marta'/><title type='text'>Superficialmente</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqNlWQ_DfmI/AAAAAAAAAAY/anpPEJPePgI/s1600-h/amantes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5090023437049757282" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqNlWQ_DfmI/AAAAAAAAAAY/anpPEJPePgI/s320/amantes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ana lo había adorado desde niña. Juan era mucho mayor que ella. Era, sobre todo, inalcanzable. Arañaba instantes para espiarlo sin ser vista: cuando él salía a trabajar, cuando bajaba la basura (cosas cotidianas que a Ana le parecían fascinantes). Pasaron los años y aquel hombre se convirtió en una verdadera obsesión. Y un día logró que se fijara en ella. Salieron a cenar, fueron a tomar unas copas y hasta bailaron. El aire a su alrededor se fue volviendo irrespirable de pura pasión. Corrieron a la casa de Juan, la que estaba más cerca. Se desnudaron con prisas. Él la miró con los ojos entrecerrados de deseo, pero la miró superficialmente. Ana sintió que en ese momento, a los ojos de aquel hombre, ella no era ella. Ella sólo era una larga melena negra, unos pechos grandes, unos muslos suaves, un trasero firme, unos hermosos pies diminutos. Juan la recorrió con la mirada, como un animal a su presa, y cuando por fin sus ojos volvieron a encontrarse, el hombre de sus sueños ya no era el hombre de sus sueños, era un cuarentón vulgar y tristemente insignificante. Y Ana no pudo hacerlo. No pudo hacer el amor con él porque ya no le quedaba ni una migaja de amor que darle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-238516029585485767?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/238516029585485767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=238516029585485767&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/238516029585485767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/238516029585485767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/superficialmente.html' title='Superficialmente'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/RqNlWQ_DfmI/AAAAAAAAAAY/anpPEJPePgI/s72-c/amantes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6990630951172849926</id><published>2007-07-22T12:50:00.001+02:00</published><updated>2007-07-22T12:50:48.973+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Absenta en la bañera</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/458939044/" title="photo sharing"&gt;&lt;img src="http://farm1.static.flickr.com/178/458939044_e91213c09b_m.jpg" alt="" style="border: 2px solid rgb(0, 0, 0);" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/458939044/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Bebíamos casi cualquier cosa para entrar en calor, entre otros motivos porque nunca funcionaba la estufa de aquel quinto sin ascensor. Bebíamos, además, para mofarnos de algunas corrientes literarias cursis que hablaban de beberse la vida a sorbos grandes o pequeños. Esas tonterías, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;you know&lt;/span&gt;. Queríamos ser notables, notorios, metafóricos. Lo mismo nos daba. Follábamos en la bañera después de practicar el ritual de la absenta: ella se colocaba el terrón de azucar entre las piernas y lo demás se daba por añadidura. Leíamos a poetas urbanos de lamentable factura, feos y gordos, que nunca se afeitan y pinchan discos en garitos alternativos. Presumía de tener un amigo que reunía esas características -quería ser su musa, eso es lo que ella quería-, un tipo, en definitiva, que escribía cosas tan horribles como las que yo le dejaba a traición en el cajón de las bragas. Enseguida dejó de incomodarle la presencia de mi cepillo rojo en el cuarto de baño y tuvimos una buena época. No sabría decir cómo, pero un miércoles por la tarde, se mostró tan impertinente y tan hermosa, que no tuve más remedio que pasarla por la licuadora y bebérmela de un trago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6990630951172849926?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6990630951172849926/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6990630951172849926&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6990630951172849926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6990630951172849926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/absenta-en-la-baera.html' title='Absenta en la bañera'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm1.static.flickr.com/178/458939044_e91213c09b_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-2402614385747315152</id><published>2007-07-20T22:39:00.000+02:00</published><updated>2009-03-09T22:04:46.927+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Elena</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A Elena la conozco desde siempre. La primera que vi en mi vida, fue a la de Esparta, la que se escapó con Paris a Troya. Desde entonces cualquier mujer que se llame Elena me pone en estado de alerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos llamaron en la oficina para presentarnos a una nueva compañera, ahí estaba parada en el centro y la sentí algo nerviosa, uno a uno fuimos pasando para saludarla, le extendí mi mano y me dijo con una sonrisa infantil y acento dulce que se llamaba Elena y que en su país era un nombre muy popular. Me dijo también que venía de un país lejano, pero no dijo de dónde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace dos días había llegado a la ciudad y hoy apenas llegaba a nuestra oficina y sólo venía por unos meses. No lo puedo negar, era bella. Sus ojos con esa mirada profunda y tierna tenían el color del zafiro estrellado que alumbraba su cara ovalada. En mi vida he visto mujeres hermosas, pero Elena llevaba encima algo que la diferenciaba de aquellas. Al principio me acerqué poco a Elena, la timidez era mi compañera inseparable que me perseguía a todas partes. Y claro ahí estaba el zurumbático de Rogelio, que se creía el más galán de nosotros. No pude evitar tirarle una mirada cuando le tocó el turno para saludarla. Observé cómo la desvestía enterita con esa mirada socarrona. Y me di cuenta que se ofreció para enseñarle de cómo funcionaba todo en la oficina. Elena que era el retrato de la inocencia, le siguió como un corderito. Rogelio tenía la necesidad de aprovechar estos meses que Elena estaría con nosotros. Sus cabellos largos del color del oro opaco se meneaban al viento como la cola de las cometas que elevábamos en agosto. Caminaba como una potranca recién nacida, meneando sus caderas como si quisiera decir aquí me tienen. Sus labios eran rosados y sedosos y daban ganas de hacer con ellos lo que se hace con las fresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Elena podría perdonarle todo, incluso que no me mirara, pero no podía soportar que el imbécil de Rogelio no quisiera quitarse de su lado y ella como si fuera el único en la tierra no me buscara para pedir ayuda. Su inocencia me producía temor. Y ya sabemos qué estaba tramando el sinvergüenza de Rogelio y Elena sin siquiera poder adivinar sus intenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que pasaba por el lado de mi escritorio me envolvía con su fragancia de Givenchy, pero no me miraba y yo sabía que ella sabía que la estaba mirando y era entonces cuando su caminar era más coqueto. ¡Ay Dios cómo se movía! Yo supuse que lo hacía a propósito porque le daba por sacar pecho y esas dos montañas casi gemelas dejaban ver sus picos erguidos a través de la blusa de seda color rosa pálida que se confundía con su piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se llamaba Elena y sonreía con gracia y tarareaba una melodía conocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Rogelio no hacía esto, o por lo menos no lo había notado y tenía la esperanza que así fuese. Por suerte, el muy, bueno ese Rogelio no podía disfrutar de este paisaje, porque a Elena le daba por pasar cuando él estaba donde la jefe, Norma – otro bombón por cierto -. Rogelio hace algún tiempo quiso entrar en territorio de Norma, territorio abundante de todo, pero Norma, rápido lo sacó de taquito. Yo supe del incidente justo cuando me había armado de valor y ardía de ganas de decirle todo lo que me mortificaba por dentro. Me detuve a tiempo y desde entonces, me mordía las uñas y los dedos para no manifestarle nada que me pudiera delatar y más cuando me llamaba a su oficina. Las mujeres siempre sospechan estas cosas más rápido que los hombres y Norma sabía que yo llevaba un río embravecido a punto de salirse de su cauce. Se ha portado demasiado bien y siempre me trataba con benevolencia, yo supuse que era para no lastimarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esa tragedia me salvó Elena. Sus piernas eran largas y preciosas, sus brazos largos y torneados, todo en ella era largo. Lo más corto eran sus miradas tibias hacia mí. Y tenía una sonrisa de niña mimada que desarmaba a cualquiera. En las noches de desasosiego cuando no tenía sino pensamientos para Elena, me acordaba de su sonrisa y mis reminiscencias terminaban en un acróstico para esta divinidad venida de tan lejos. Los iba guardando en la gaveta de mi mesa de noche. Tenía la esperanza de que algún día se los podría leer con mi voz de barítono agripado. ¡Sé tan poco de ella!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se llamaba Elena y sonreía con gracia y tarareaba una melodía conocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una ocasión alguien me preguntó que si en realidad Elena venía de tan lejos y yo le dije que sí. Y cuando me preguntó por el lugar exacto, le dije que no sabía dónde quedaba, pero que de todos modos ella tenía cara de venir de un lugar muy lejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dirigía a las personas con una gracia de reina y era tan educada en sus modales como si se hubiese graduado en el colegio de monjas de La Presentación del cual Teresita era la Madre Superior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces salía detrás de ella sólo para verla caminar delante de mí. Me aturdía la agilidad con que Elena caminaba con unos tacones no muy altos y eludía los huecos en la calle adoquinada. Era una experta en equitación. Me avergonzaba hacer esto, pero era el más grande atrevimiento al que había podido llegar. Me sentía un canalla jugando al perseguidor de la víctima a la que no quería lastimar. Ella se llamaba Elena y sonreía con gracia y tarareaba una melodía conocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de los ataques incesantes de Rogelio, tomé la decisión de acercarme a Elena y dirigirle la palabra e invitarla a tomar un café. Ya el tiempo se estaba agotando. Habíamos quedado de salir una tarde de esas. Mi idioma en su acento era la voz de un jilguero enamorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos encontramos en un Café del centro. Cuando me vio, me recibió con una sonrisa alegre y con una mirada ardiente de cuyas quemaduras no he podido recuperarme. El calor de la tarde era insoportable, pedí un cóctel y Elena pidió un helado adornado con frutas. Yo disfrutaba cada bocado que ella se comía. La forma tan original de morder las fresas, la ternura con que cogía la cuchara y la llevaba hasta su boca. La forma como saboreaba cada trozo de helado, la elegancia para poner las bolas de sandía entre sus labios. Yo me preguntaba entonces, cómo era posible tanta belleza junta. Llegué incluso a pensar que tanto la belleza como el poder ambos por separado y acumulados en una sola persona podrían ser igual de dañinos. Pero mi Elena era diferente, ella no sería capaz de hacerle daño a un ratón. Le pidió al mesero que le llevara un recado a la orquesta que tocaba y al momento escuché la melodía que Elena siempre tarareaba Salimos de allí y la acompañé hasta el edificio donde vivía. Era la víspera de su viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pidió que la acompañara al aeropuerto. Allí solos los dos en medio de un mar de desconocidos, la tomé de la mano, la tenía caliente y sedosa. Me entregó un sobre con la condición de no abrirlo hasta el anochecer. Esperé hasta que el avión despegó y vi como el cielo se iba devorando aquel armatoste de fierro que llevaba en su vientre un tesoro que tenía corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se llamaba Elena y sonreía con gracia y tarareaba ochi chernya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en mi casa acompañado por las sombras de la noche, abrí con desespero el sobre y saqué una hoja doblada en dos y que olía a Elena, contenía en una letra menuda y elegante la frase que me hizo un hombre feliz: Entre Rogelio y yo no hubo ni nada, ni besos. Elena. Esa noche dormí abrazado a su recuerdo. Pude entender mejor a Paris quien fue capaz de comprometer a la destrucción a toda una ciudad por una mujer bella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-2402614385747315152?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/2402614385747315152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=2402614385747315152&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2402614385747315152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/2402614385747315152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/elena.html' title='Elena'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-6096311234007571991</id><published>2007-07-17T01:34:00.000+02:00</published><updated>2007-07-17T23:32:40.093+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Nuevas maneras de morir de amor</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo peor de todo es la sonrisa. A continuación me desarma y pierdo el mapa de la galaxia. Lo hace siempre, como quien no quiere la cosa, partiendo de una mirada de factura grave, como de estar a punto de perder el contacto con la nave nodriza y precipitarse después en algún agujero negro sin tiempo para volver al primer segundo de la cuenta atrás, al lugar de no retorno, y claro, luego llega sin avisar la sonrisa, su sonrisa, clavadita a la de su madre, rompiendo la escena en la trama de un tapiz hermoso, quedándose tan tranquila, tan en calma, inmune a su propia verdad, echando a volar lejos como si acabara de sobrevivir a una catástrofe aérea, sin darle ninguna importancia, sin saber -sin tener ni idea- que por una sonrisa así, los gobiernos insurgentes desarmarían todas las cabezas nucleares del planeta y levantarían en su lugar nuevas escuelas, nuevas formas de entregarse a la causa, nuevas maneras de morir de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-6096311234007571991?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/6096311234007571991/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=6096311234007571991&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6096311234007571991'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/6096311234007571991'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/nave-nodriza.html' title='Nuevas maneras de morir de amor'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7896722569058603046</id><published>2007-07-15T13:26:00.001+02:00</published><updated>2007-07-15T13:26:42.694+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>A veces piensa</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a title="photo sharing" href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/12046192/"&gt;&lt;img style="border: 1px solid rgb(0, 0, 0);" alt="" src="http://photos9.flickr.com/12046192_c61750ed9a_m.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;A veces el chico piensa en tomar un tren o un avión o un autobús de línea y visitar por sorpresa a aquella novia que tuvo y a la que tanto quería. Otras, sencillamente se conforma con el hecho de verse acosado por esa determinación y pensar que un día de estos tomará por fin ese tren o ese avión o ese autobús de línea. En los días peores, simplemente piensa en tomar sin más, y no hay tren, ni avión ni autobús de línea, tan solo una botella de cerveza caliente o de vodka del malo comprada de regreso a casa en los chinos de la esquina. Bebe de un trago, empinando la botella y cerrando los ojos, y le reconforta pensar en una inocencia que ya no tiene, en su nariz pegada contra el cristal mientras hace dibujitos con los dedos y se imagina la cara de ella cuando él se plante en el portal de una calle cualquiera que se figura cuesta arriba o empedrada o las dos cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás, se dice, le lleve un regalo; una pulserita, un collar o una tortuguita en una tartera de plástico, porque ya siendo novios descubrió que a ella le encantaban las tortuguitas y las salamandras, aunque ahora no recuerda si era a ella o a aquella otra, y desecha la opción de la tortuguita pero no la de la pulserita de cuentas. Después de todo, no ha pasado tanto tiempo y seguramente ella le recuerda como no recuerda a nadie y poco importa si anda con alguien medio en broma o medio en serio porque nada más se lo encuentre parado como una estatua triste en esa calle empinada de adoquines azules, un pulsador gastado dará la orden o la contraorden de recordar las cartas antiguas y las que no fueron escritas o enviadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica a veces piensa en tomar un tren o un avión o un autobús de línea y visitar por sorpresa a aquel novio que tuvo y tanto quería. Otras, simplemente se conforma con tomar una determinación con respecto a ciertos asuntos menores que puede posponer o retrasar sin perjuicio alguno. Qué hacer, comprar ya el vestido de topos negros que la espera en aquella vitrina del centro o esperar a las próximas rebajas.  En los días peores, simplemente piensa en que los días peores pasan y se diluyen en el tiempo como un mal viento. Mira la botella de whisky dorado que compró un día de bajón en el súper pero nunca llega a beber. La cajera de mediana edad y pelo teñido de rojo  le miró enarcando las cejas, como pidiéndole una explicación, y ella, un poco avergonzada, hubiera querido decirle que no es de esa clase de chicas que beben a solas. Le reconforta pensar en su nariz pegada contra otra nariz mientras hace deditos con dibujos y se imagina a ella misma plantando cara a la vida que se presenta cuesta arriba o empedrada o las dos cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás, quién sabe, se haga un regalo, algo que no sea tan caro y maravilloso como el vestido de topos negros que siente deseos de robar cada vez que pasa ante el escaparate de esa boutique. Tal vez bastará con una pulserita de plástico o un collar, cualquier cosa menos una de esas tortuguitas con su islote y su palmera de mentira, o una  salamandra con ojos de vieja que ya no son de su agrado, desde que el chico del que aprendió a olvidar hasta su nombre (en realidad no lo hizo pero se atrevería a jurar que sí) desapareció con la promesa de volver un día en un tren o un avión o un autobús de línea y con el que querría encontrarse para preguntarle por qué o a santo de qué vino tanto olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;(Publicado en la revista cultural "El Desembarco", Julio-Agosto 2007)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7896722569058603046?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7896722569058603046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7896722569058603046&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7896722569058603046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7896722569058603046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/veces-piensa.html' title='A veces piensa'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-1963829165965862648</id><published>2007-07-10T00:26:00.001+02:00</published><updated>2007-07-10T00:27:28.690+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge'/><title type='text'>Nadia</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a title="photo sharing" href="http://www.flickr.com/photos/puzzle/18790088/"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" alt="" src="http://photos15.flickr.com/18790088_07a459e09f_m.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nadia mira al mar y sonríe. Piensa que un marinero o un representante de joyas vendrá a buscarla, lo cierto es que también aceptaría con agrado a un vendedor de enciclopedias a domicilio, pero no quiere volver a saber nada de domadores de circo o de poetas con pantalones caídos y barba de tres días. Una vez tuvo un amor que leía tanto a Hemingway que quiso engordar como él, hablar como él y ahogar los sueños en alcohol como él. En realidad Nadia no quiere a ningún escritor, son todos excepcionalmente raros. Su madre se casó con un cuentista que desapareció dos días después de que Nadia viniera al mundo, posiblemente buscando lo que todos los escritores: vivir del cuento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadia sabe que a ella no le puede ocurrir nada malo. Mira al mar y sonríe. Aprendió que cuando una mujer sonríe y viste de blanco nada malo puede ocurrirle y que si ocurre, seguramente será porque tiene que suceder. Cuando una mujer sonríe y viste de blanco en la adversidad, la adversidad se deslumbra y se marcha en busca de alguna mujer que llore vestida de oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de las palomas es pura logística. Nadia sospecha (y sospecha bien), que los marineros o los representantes de joyas viajan mucho, mucho más que los vendedores a domicilio y desde luego mucho más que los escritores, así que Nadia escribe notas y cartas de amor que guarda bajo la almohada y que algún día, seguramente un sábado, enviará prendidas en el pico de una paloma o de un gavilán. Para ir ganando tiempo y no hacer esperar a sus amores viajeros, tampoco está de más aguardar vestida de novia, con un ramillete en la mano y una sonrisa en la otra. Como si conociera de antemano la respuesta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ilustración: © Inos Corradin&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-1963829165965862648?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/1963829165965862648/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=1963829165965862648&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/1963829165965862648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/1963829165965862648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/nadia.html' title='Nadia'/><author><name>gonzalvo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://www.terra.es/personal5/jorgegonzalvo/magic.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-713368399624644450</id><published>2007-07-09T22:17:00.000+02:00</published><updated>2007-12-04T10:23:45.659+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conchi Moreno Macías'/><title type='text'>La Ciudad Magnética</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R1UcggZ7g_I/AAAAAAAAAEs/S8fpH1rRYLI/s1600-h/velalatina1945.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140045894493373426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R1UcggZ7g_I/AAAAAAAAAEs/S8fpH1rRYLI/s320/velalatina1945.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Vivo en un pueblo a veinte kilómetros de Madrid. Cada tarde vuelvo a casa en mi coche. Soy como una pieza más en la procesión de la hora punta. Al llegar al desvío apenas alcanzo a ver el sol que se oculta detrás de la fábrica de cerveza. Cuando me doy cuenta de que atardece, ya es demasiado tarde para ver su movimiento. Yo sé que si no le quito ojo podría ver cómo se desliza detrás de la torre de ladrillo. Pero nunca llego a tiempo. Abajo, las luces se prenden interminables en los focos de los coches. En los farolillos de los mesones en hilera pegados a la carretera. Rutilantes, no me dejan ver las estrellas que pronto aparecerán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Sí!, Ahora veo algo luminoso que cruza el cielo sombrío”... Pero sólo es un avión que sale de Barajas con rumbo impredecible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acabo el día tendida en la cama con un libro recién empezado, y me distrae una pregunta. Alguien—quizá en el trabajo— me lo volvió a decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De dónde eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa pregunta que nunca soy capaz de contestar de una vez. Sin rodeos. Y se van emborronando las páginas del libro en mi retina que se va cerrando. Pero esas palabras ya han calado en mi memoria y se quedan reposando con la paz que trae el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando sale el sol en la Ciudad Magnetica los viajeros se sienten atraídos por una fuerza en apariencia física. La corriente marina empuja las naves. Los vientos favorables propician su rumbo. Los caminos de arena sortean las pifias alargadas hacia el sol como queriéndolo tocar. Y caen hacia la orilla del mar, que mece la ciudad. La gravedad tira de los hombres que los transitan. En lo alto el aire frío arrastra hacia abajo el vuelo de las Craspedophoras de pico puntiagudo, las liras y las Aves del Paraíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es, ese lugar rodeado por las Islas de las Siete Ciudades, un sumidero. De Robinsones del pasado. De Drakes prófugos de alguna justicia. De Kon-Tikis abandonadas, que como una fantasmagoría, salen de entre la bruma del amanecer, y se acercan al puerto con los remos rendidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los seres de paso tampoco podemos escapar a su influjo. Desde la popa de la barcaza veo despuntar el perfil de la costa. Aflojo la escota de la vela cangreja, que mansa, se infla y se acomoda cayendo a la banda de estribor. La madera cruje bajo mis pies. Y la brisa refresca y nos empuja de empopada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estoy sola. Donde se pierde el cielo me acompañan Apus y Crux. Las constelaciones australes que durante toda la noche me han guiado. Mi barco no tiene brújula ni sextante. No son necesarios. Sólo necesito dejarme llevar y las puertas de los puertos de la Ciudad Magnética estarán abiertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La quilla corta el mar de cristal y el rumor de una tonada me llena de sosiego. Me invento un amarre para soltar la escota y camino hasta la proa. En los pies desnudos siento la tibieza del sol que calienta el maderamen y acaricia mis hombros. Me asomo por la borda: los cetus y las sirenas bailan con la espuma de sal, que salpica el casco cuando avanza. Pienso en el Kraken. Dicen los muertos que se ha tragado barcos enteros. Que la sombra de sus tentáculos se extiende en el fondo como una gran mancha. Dicen que al despuntar el día se acerca a la ciudad desde el más allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiro hondo... y sigo con detalle el vuelo de una gaviota argéntea. Tras de sí queda el perfil de la costa, y me descubre la silueta blanca de las casas bajas salpicadas con puertas y ventanas añiles. La ciudad despierta y en alguna de esas casas alguien me estará esperando. Lo sé, con la certeza del que está inmerso en un sueño y sabe que, al menos durante un tiempo, no despertará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vela flamea y la falta de brisa me advierte la cercanía del puerto. Hay dos faros rayados que muestran la entrada. Uno es de jade y otro de nácar. Al cruzarlos todo es desorden: un gran fondeadero donde se mezclan los vivos y los muertos. Hay un galeón varado, acostado sobre las rocas. En lo alto veo a un marinero subido a la cofa del trinquete; los jirones de piel vieja que cuelgan de los huesos de su mano. Sostiene un catalejo dorado, acaso curioseando mi insignificancia viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las velas hinchadas se acerca un cliper, elegante. La cubierta está llena de sombras que se mueven con rapidez arriando la vela del palo mayor. Tiran del trapo con sus manos de hielo y tensan drizas. El capitán debió de ser una luz que ahora se apaga al salir el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzo hasta la orilla y mi barca choca con la arena. Enseguida estoy caminando por el puerto de dónde me llega el olor del pescado fresco. Veo las redes en el suelo moviéndose, llenas de mújoles y castañuelas negras. Un viejo del mar está sentado en una silla tomando mate, y observa a los muchachos vaciar una barca recién llegada. M A R I S M A. Los trazos rojos están pintados con desgana en el costado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto el puerto se convierte en una calle larga que discurre junto al mar con las casas blancas al otro lado. En el suelo hay baldosas que conforman el dibujo de una hydra; mis pies juegan con sus líneas pintadas en el suelo. Acelero el paso, mi casa está cerca. Lo intuyo. Levanto la cara y me dejo embriagar por los olores del verano. El pan recién hecho. Los melocotones reventones de los vendedores ambulantes. Olores salados de mar, de viento de levante que llega de lejos. El aroma que se escapa de los jazmines que tapizan las balaustradas de las casas de playa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calle no se acaba y me inquieta llegar al final. Allí debe de haber una casa más alta de ladrillo rojo, que es la mía. En la vereda una fila de adelfas con flores blancas y rojas. Las rodeo zigzagueando y a mi derecha se abre, de repente, un callejón entre casas que me conduce de nuevo al mar. Me ofrece su espacio de contraluz. Me invita a pasar. Lo cruzo tocando con las yemas de los dedos las paredes encaladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir veo un quiosco de madera sobre la arena plateada. Está cerrado. A pocos metros hay un tocón de palmera con un pedazo que parece un respaldo. Las aves del paraíso sobrevuelan la playa desierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está atardeciendo. Busco el sol. Veo cómo se arrastra detrás de una torre de ladrillo dejando su brillo ígneo tras de sí, como el rastro de un caracol. La única condición para no ser expulsado de la Ciudad Magnética es querer quedarse. El turista, el Kraken, los Corsarios, se alejarán cuando anochezca. Los arrastrará una fuerza, en apariencia física.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sumerjo mis pies desnudos en la arena caliente y camino hasta el tocón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De dónde eres?—Reverbera en mi memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento. Prefiero quedarme. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-713368399624644450?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/713368399624644450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=713368399624644450&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/713368399624644450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/713368399624644450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/la-ciudad-magntica.html' title='La Ciudad Magnética'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__YJPar4I-oE/R1UcggZ7g_I/AAAAAAAAAEs/S8fpH1rRYLI/s72-c/velalatina1945.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-4806706380003318016</id><published>2007-07-08T22:29:00.000+02:00</published><updated>2009-03-09T22:05:00.173+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Receta para dos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A la abuela Emilia quien a pesar de no&lt;br /&gt;estar con nosotros, para mí sigue viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estaba. Con su delantal blanco con bordes azul claro, su cabellera larga y blanca como el algodón y tan recta como una viga de acero. Estaba parada junto a la mesa de la cocina con sus manos delicadas y sus dedos largos y hermosos sosteniendo la cebolla cabezona que iría a triturar con un cuchillo que tenía que ser tan pequeño como para no asustar a los que entraran en su reino. Con la mano derecha agarraba la cebolla y con la izquierda el cuchillo y empezaba el concierto de primero se parte por la mitad y cada mitad se corta por separado y la primera mitad se debería presionar con los dedos índice y pulgar y se corta primero a lo largo y luego a lo ancho y así formando líneas delgadas para que la cebolla quedara cortada lo más fino que se pudiera y después el mismo ritual con la segunda mitad. A la abuela nunca se le veían lágrimas en este oficio de matar cebollas cabezonas. Y en la cocina nunca podía faltar una trenza hecha con ajos y colgada junto a la ventana, si Rafa, ajos, pero la abuela tenía el secreto y sabía que el insoportable olor a ajo se podía ahuyentar a punta de cebolla. Y tampoco podía faltar la vasija de barro cocido en una esquina de la cocina sobre una armadura metálica donde la abuela tenía todo el tiempo agua pura para beber, agua hervida para ser más precisos, porque a la abuela le preocupaba que sus nietos fueran a llenarse de lombrices por culpa de un agua mal hervida. En la cocina solía existir un orden de la Madona: todo tenía su puesto, desde las cazuelas y las ollas hasta los cucharones y tenedores grandes tan parecidos a los rastrillos del abuelo. Su fogón de leña era tan limpio que su brillo podía encandilar. Y la siguiente nota estaba por escribirse, el tomate primero había que despellejarlo, pasado por agua caliente, así le saldría con facilidad el cuero. Con el cuchillo se hacía una pequeña ranura para sacarle todas esas pepitas y así se evitaría que uno las trague, pues terminarían creciendo matas de tomate en el estómago y el día menos pensado le saldrían a uno hojas por las orejas, decía la abuela que lo había leído en algún libro científico. Luego había que rebanarlo tan fino como a la cebolla, porque irían a parar al mismo tiesto y para que no se fueran a resentir, qué por qué yo estoy cortado más grande que la cebolla o yo más grande que el tomate y empezaría la pelea entre el tomate y la cebolla y terminarían por dañarle el gusto a ese plato exquisito que la abuela preparaba. Y después la sartén por el mango y a la fogata, un poquito de aceite y a freír la cebolla se dijo. Y venía lo más engorroso de la labor culinaria y la abuela con una paciencia de tortuga y con una cuchara de palo revolvía y revolvía para que no se quemara la bendita cebolla. Llegar al punto era de lo más complicado del asunto y por más que la abuela me lo explicaba y explicaba nunca lo aprendería. Ahora le tocaría el turno al tomate que en una pila ordenada sobre la tabla de cortar esperaba rojo de la ira porque la cebolla le había quitado el turno. La abuela lo tranquilizaba llevándolo con el mejor de sus cariños y lo depositaba sobre la cebolla en su punto. Y sin darme cuenta cuándo, la abuela ya tenía preparado en una vasija plástica, los huevos batidos con sal al gusto y los vertía sobre la cebolla y el tomate que ya habían alcanzado una amistad ineludible. Al calor de la fogata iba mezclando estos ingredientes que se irían a convertir en un manjar del Olimpo. Y no debía quedar ni muy húmedo ni muy seco y ya estaría listo para servir. La abuela me llamaba y yo me sentaba a la mesa en la cocina y con el tenedor iba apartando lo pedazos de tomate que encontraba y que tanto me disgustaban en la comida y vaya uno a saber si una pepita de esas no se le había pasado a la abuela a pesar de sus ojos de águila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-4806706380003318016?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/4806706380003318016/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=4806706380003318016&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/4806706380003318016'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/4806706380003318016'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/receta-para-dos.html' title='Receta para dos'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5142670992013385264.post-7053194425617853986</id><published>2007-07-04T22:10:00.000+02:00</published><updated>2009-03-09T22:05:00.174+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nacianceno'/><title type='text'>Agradecimientos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Hola a todos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero agradecer a Marta y a Jorge. A Jorge como padre de la idea y a Marta porque matriculó el niño en la red. También quiero agradecer la gran acogida que tuvo entre los integrantes de la Generación Moleskine la creación de este espacio.&lt;br /&gt;Será un espacio dónde estemos juntos como en Arena en los zapatos...&lt;br /&gt;Espero entonces que todos sus integrantes participemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo a todos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacianceno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5142670992013385264-7053194425617853986?l=planetamoleskine.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/feeds/7053194425617853986/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5142670992013385264&amp;postID=7053194425617853986&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7053194425617853986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5142670992013385264/posts/default/7053194425617853986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://planetamoleskine.blogspot.com/2007/07/prueba2.html' title='Agradecimientos'/><author><name>Planeta Moleskine</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
